Blog de Luisa Cuerda

Bienvenidos. Cuaderno para compartir los artículos que publico, noticias de mis libros y sus críticas, entrevistas, presentaciones, enlaces de sitios que me gustan y ese tipo de cosas. Si queréis conocer a mi heterónimo, id al enlace "El perro en el tejado".

2.7.09

La muerte, otra vez EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 29 de junio de 2009

LA MUERTE, OTRA VEZ

Luisa Cuerda

En contra de lo que se ha dicho, el conflicto con ETA no es una guerra. Además de que ningún organismo internacional ha reconocido nunca la estatalidad de la Organización, si entre ETA y el Estado Español hubiera una guerra, las Fuerzas Armadas podrían intervenir en virtud del ius in bello, que, por cierto, es sistemáticamente conculcado por los autodenominados “gudaris”. Por otra parte, no soy partidaria de llamarlos terroristas en unos tiempos en los que esta palabra se usa para descalificar la legítima defensa de algunos pueblos humillados o de algunas ideologías brutalmente reprimidas. Ni el pueblo vasco lo está, ni los etarras tienen otra ideología que la ira, el miedo o la avaricia. ETA es una organización mafiosa radicada en un Estado de Derecho. Sin más.
Ahora bien, no olvidemos que la obligación de un Estado de Derecho es la de garantizar la seguridad de los ciudadanos en virtud del pacto social, por el cual estos (o sea, nosotros) renunciamos a nuestro derecho de autodefensa. Pero desde que ETA empezó a matar nadie ha sido capaz de garantizarnos esta seguridad; y la oportunidad del dialogo, como alternativa al fracaso de todos los gobiernos (centro, izquierda y derecha), fue torpedeada desde el principio por el PP, que dio a las víctimas una preponderancia en el proceso que no han tenido jamás en ningún país que se respete.
En todo caso, han vuelto a matar. Y antes de que comience la ronda babosa de disputarse el voto, quisiera recordar que la obligación del Gobierno no es para con las víctimas (antaño ignoradas, hoy moneda de cambio), sino para con todos los ciudadanos, porque un Estado de Derecho imparte justicia, no venganza. ETA es una antigua lacra combatida con suma ineficacia porque los políticos están más pendientes de salir elegidos que de erradicarla. Tienta pensar, al verlo, que la mafia de ETA no sólo mata a algunos sino que alimenta a muchos más.

29.6.09

PRESENTACIÓN EN EL REINO DE URUEÑA

El sábado pasado presenté en Urueña "El chico de las cigüeñas", mi cuarto trabajo editado. La costumbre de presentar aquí viene de 2003, cuando llegué a vivir a lo que entonces llamé, y hoy sigo llamando, "el reino de Urueña". Entonces la Villa del Libro no existía, lo cual no éra óbice para que en el Ayuntamiento nos reuniéramos los vecinos y los amigos a celebrar el nacimiento de un nuevo libro. Luego nos íbamos al bar de Luis o al de Raquel o a la panera de la Cámara a tomar lo que se suele llamar "el refresco". Recordando ahora esos días de inocencia, siento nostalgia. Han pasado por aquí el tiempo y las cosas, la Villa del Libro, arrancada a su progenitor, usurpa el lugar que podría ocupar algo bien hecho y yo he dejado atrás mi época de concejal con la satisfacción de quien hizo lo que pudo y el alivio de quien se libera de un mundo de insidias que no entiende. Mis vecinos y el paisaje siguen siendo lo mejor de este lugar al que políticos y buscavidas quieren vestir de falsa seda en su propio provecho, incapaces de percibir la inmensa belleza de su esencia pura y dura; de su desnuda grandeza.




Por eso, celebrar en la librería Alejandría este nuevo trabajo me ha resultado especialmente grato. Porque Miguel Ángel Ortega y Enrique Alonso han acogido en ella mis libros con la independencia de criterio que distingue a quien tiene oficio de quien no lo tiene. Y porque, además de estar acompañada de ellos, conté con la querida presencia de Jorge Manrique, que por fin ha vuelto, libre de dolor y pisando fuerte, al lugar donde fueron sacrificados su talento y su capacidad de trabajo en aras de vanidades necrosadas. Así que, en este caso, no sólo hemos presentado un libro sino que, entre todos hemos ocupado nuestro espacio y hemos mostrado nuestra manera.
























Aparte de eso, y como siempre, hubo el calor, el apoyo y la compañía que siempre he sentido en Urueña. Rodrigo Jarabo y Pedro pusieron música en vivo en uno de los callejones de la calle Lagares rodeados de los que iban llegando sentados en sillas plegables que luego arrastraron al interior de la librería. Por allí en medio estaba también un perrillo que suele ladrarme cuando voy a desayunar a la muralla, pero que en esta ocasión tenía un porte digno y circunspecto, muy similar al que he observado en algunos humanos en ciertos autodenominados actos culturales. No era el caso. Tanto mis amigos como las otras personas que pasaban por allí captaron que aquello era, más que ninguna otra cosa, una fiesta. Una fiesta donde, por cierto, estaba presente la cultura, que sólo va a los sitios donde se divierte, por lo que suele estar ausente de bastantes lugares en los que se la invoca. Miguel Ángel, Enrique y Jorge hablaron de una manera tan poco convencional como brillante y a todos ellos les doy las gracias de corazón. La verdad es que a estas alturas no sé cómo acabará esta aventura sin pies ni cabeza que es la Villa del Libro. Pero, pase lo que pase, yo me quedaré siempre con la imagen de la librería Alejandría repleta de sonrisas, con las rosas que Dámaso esparció entre los libros y el incienso de Javier. Estaban abiertas las ventanas y por ellas asomaban los que se habían tenido que quedar fuera. En los dos viejos sofás nos sentábamos Jorge, Miguel Ángel, Enrique y yo. A mi lado, los dos pequeños grandes libros de Camino y un cesto de piedras perfectas que Miriam cogió para mí.

Se habló del libro y se recordaron, con ironía y sin amargura, unos tiempos difíciles que nos unieron. Pido perdón a quienes, tal vez, captasen que, tras ciertas referencias, había algo más que no sabían qué era; pero no se trataba de señalar con el dedo sino de celebrar el momento en el que la alegría supera cualquier obstáculo. Hubo, después, pastas de Piqui y Javi y vino Solterius y Volvoreta Probus . Y más abrazos, más dedicatorias y toda esa maravillosa confusión que se da cuando la gente se encuentra a gusto. Agradezco especialmente la presencia de Ranulfo, que llegó con el alta recién dada del hospital ("¿no te dije que vendría?") y de Aroa, a la que sus padres y abuela trajeron con sus diez días de vida y que se portó de maravilla. Y con ellos, agradezco la presencia de todos y cada uno de los que estuvieron y también los buenos deseos de quienes no pudieron acudir. Al final, como en los tiempos en los que era concejal y había conciertos en la Plaza Mayor, los últimos que nos quedamos plegamos las sillas y continuamos la fiesta en casa. Así que, a eso de las tres y media de la mañana, di en pensar ante la luna en cuarto creciente como tantas otras noches felices, que, en realidad, lo esencial sigue ahí.


(Fotografías de Fernando Ballestero, Alicia Mozo, María Alfonso y José Miguel Machimbarrena. Muchas gracias a todos). Si alguna de las personas que han salido en ellas no desea verse en la Red, que por favor me lo diga aquí e inmediatamente suprimiré la foto.

26.6.09

CRÍTICA DE LA OBJECIÓN FISCAL

Incluyo un enlace a un artículo de Ricardo Rodríguez acerca de la campaña de objeción fiscal. Más allá de cualquier otra consideración, me parece deslumbrante la lucidez y la independencia mental del autor a la hora de revisar unos planteamientos que provienen de grupos con los que comparte ideología. Por otra parte, aprovecho para salir al paso de un fenómeno que observo últimamente cuando alguien de izquierdas cuestiona el comportamiento de sus correligionarios. El fenómeno observado es, de un lado, la intensa ira de los cuestionados y, de otro, la complacencia del espectador de derechas, una especie de "por fin te has caído del guindo". Lo de la intensa ira es parte de la naturaleza humana en general y de la soberbia dogmática en particular. Lo de la complacencia podría deberse a una profunda e irrebatible convicción de estar en el buen camino. Ambas cosas me obligan a una puntualización a título personal: la independencia mental es, por desgracia, tan rara en estos tiempos, que se toma o bien como traición o bien como arrepentimiento. Nada más lejos de la realidad. La persona que cuestiona el comportamiento de sus correligionarios está sirviendo a su causa, sea la que sea, con una honradez y una limpieza de miras tan ejemplares que, si los airados y los complacientes fuesen capaces de ver un palmo más allá de sus narices, esa persona causaría la complacencia de los airados y la alarma de los complacientes. En todo caso, cualquiera que, como Ricardo Rodríguez, deje a un lado la comodidad de la tribu para explicar las cosas con inteligencia y honestidad merece el respeto de todos.

EL CHICO DE LAS CIGÜEÑAS EN URUEÑA




Después de su presentación en Madrid, "El chico de las cigüeñas" llega a Urueña. Jorge Manrique y Enrique Alonso serán esta vez los encargados de presentarme a mí y a mi novela en la librería Alejandría (calle Lagares, 11), de Miguel Ángel Ortega. La cita es el próximo día 27 de junio a las ocho de la tarde. Como siempre, estáis todos cordialmente invitados a acompañarnos.




15.6.09

Cuestión de confianza EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 15 de junio de 2009

CUESTIÓN DE CONFIANZA

Luisa Cuerda

El hecho de que el paro haya llegado a las familias en las que ambos padres trabajaban fuera de casa ha planteado una espinosa cuestión. Con uno de los dos progenitores parados, los papeles se redefinen: uno mantiene económicamente a la familia; el otro dispone de todo su tiempo para dedicarse a la casa y a los hijos.
Ahora bien, puestos a elegir entre quedarse en casa ocupándose de los hijos o pasar la jornada trabajando, a mí me resulta extraño que no se compita por el papel del cuidador. La razón de que pase lo contrario tiene que ver con una idea de independencia económica que no consigo encajar con la de matrimonio. Crecí escuchando que las mujeres tenían que trabajar fuera de casa para “ser independientes” de sus maridos. También que un hombre no debía ser “mantenido” por su mujer. Tristes sentencias de una mentalidad estrechísima y suspicaz. Porque sólo se concibe la independencia referida a alguien que nos domina, nunca respecto a alguien con quien desarrollamos un proyecto basado en la confianza mutua. Ni una familia es una empresa donde hay que demostrar productividad, ni quien gana el dinero es más importante que quien cuida de los demás, sean el hombre o la mujer los que hagan una u otra cosa. No se trata de mirar al otro de refilón, sino de unir fuerzas para conseguir un fin común. Y así como los hijos son de ambos (también de quien no puede estar con ellos), el dinero es igualmente de ambos (también de quien no trabaja fuera). Comprenderlo así nos llevaría más lejos a los hombres, a las mujeres y a las familias que un trabajo mal pagado y una continua ansiedad por no poder abarcarlo todo. Y tal vez, con la serenidad, encontraríamos menos motivos para el consumo y más para la colaboración con los nuestros.
Así que esta crisis podría utilizarse para reflexionar sobre la confianza. Es difícil imaginar que funcione un sistema financiero basado en ella si ni siquiera confiamos en la persona con la que dormimos.

1.6.09

El cerebro de los vencejos EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 1 de junio de2009

EL CEREBRO DE LOS VENCEJOS

Luisa Cuerda

No es cierto el tópico que relaciona la inteligencia con el peso del cerebro: dicen los científicos que este depende del tamaño de la especie. En todo caso, la inteligencia de un individuo suele deducirse de su actitud vital, y la que subyace a cualquier empresa, de la suma de las inteligencias que la hacen posible. Lo que a veces resulta demoledor.
La pasada Feria del Libro de Valladolid, sin ir más lejos, contó con menos presencia de libreros que nunca, pero a cambio floreció de instituciones y editoriales (entes que, salvo alguna excepción, vienen a ser lo mismo en estos pagos). Una posible razón de este despropósito podría ser la peligrosa costumbre que tienen los libreros de vender todo tipo de libros, en tanto que las instituciones y sus editoriales satélite eligen con sumo cuidado qué venden y de quién. El mayor peso de las instituciones en la Feria no sería, pues, síntoma de mayor inteligencia sino de todo lo contrario. Días más tarde, por poner otro ejemplo, José María Aznar firmaba ejemplares de su libro “España puede salir de la crisis” en la planta de caballeros de El Corte Inglés. A ambos lados, el presidente de la Diputación y el alcalde: allí estaban los tres, más institucionales que nunca en la sección de sastrería, vendiendo a quien la quisiera la fórmula mágica del estadista que entró en guerra por hacer caso de un chivatazo (que, encima, era falso). Me pareció una buena metáfora de lo dicho antes y también, ¡ay!, de estos tiempos bárbaros. Y como creo que no nos queda otra que vivir peligrosamente, sugiero a la organización de la Feria que el año que viene la traslade a El Corte Inglés. Al fin y al cabo su sección de librería, convenientemente expurgada, puede sustituir a los libreros.
A todo esto, y a despecho de cotidianas ruindades, ha llegado a Urueña el buen tiempo. Y esta mañana, observando desde la muralla el alborozo de los vencejos sobre los campos de cebada, pensaba que, a pesar de su escaso gramo de cerebro, ellos sí que han comprendido de qué va la cosa.

18.5.09

Las cuatro Españas EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 18 de mayo de 2009

LAS CUATRO ESPAÑAS
Luisa Cuerda


Cada vez tengo más claro que, trascendiendo las dos estomagantes Españas de Machado, existen en este siglo otras dos que habría que estudiar: la de quienes viven y aportan y la de quienes vegetan y se aprovechan.
Un ejemplo: En Madrid se está representando una Antología de la Zarzuela cuyo argumento transcurre en la postguerra, donde una compañía que prepara su reaparición esconde a un comunista. La acción se desarrolla entre canciones y bailes hasta llegar a la escena en la que unos policías irrumpen pistola en mano, hieren al comunista y someten a la empresaria a violencias y humillaciones. Este sórdido giro, tan inesperado en una obra de este género, hace que en la platea el ambiente se corte con cuchillo, que segundos más tarde comiencen los abucheos de un lado y los ¡bravos! de otro, y que el espectáculo se desplace a la sala, donde los que antes disfrutaban juntos de la música ahora se enfrentan en una bochornosa exhibición que los creadores del libreto declaran “no entender”. Y aunque, desechada la idea de que sean débiles mentales, me resulte difícil creerles, intentaré explicárselo: El tema de la memoria histórica, por importante, debería estar al margen del oportunismo y de la torpeza.
Probablemente los que, como yo, aspiren a que en su país se reponga la justicia como paso previo a la curación de todas las heridas se sentirían igual de desmoralizados al observar la zafiedad con la que los autores meten de clavo una escena degradante (plagiada, por cierto, de la excelente “¡Ay, Carmela!”) en una obra a la que se acude (se tenga la ideología que se tenga) con el único ánimo de presenciar zarzuela. Con ello excitan lo más visceral del público y consiguen la notoriedad que no pueden conseguir por su talento. Y a cambio enturbian un poco más las aguas que los mejores de cualquier ideología intentan limpiar para ver si así conseguimos, de una buena vez, superar nuestra endémica mediocridad como pueblo.

13.5.09

EL DÍA DESPUÉS




El día siguiente a la presentación de un trabajo es para mí el momento de repetir los agradecimientos y de pedir perdón por los muchos lapsus que suelo cometer en mis intervenciones públicas y en mi trato con los demás cuando los demás son más de dos (falta de costumbre en ambos casos).

Muchas gracias a Gonzalo Ugidos, que habló de mi novela y también de mí, por su sensibilidad a la hora de comprendernos a ambas y por su generosidad y su ya conocido buen hacer a la hora de presentarnos ante los demás.

Muchas gracias a Eduardo Riestra, editor de Ediciones del Viento, por creer en mí como autora y por sus palabras sobre nuestro libro.

Muchas gracias a Enrique Beotas y a su equipo de La rebotica por el espacio que me dedicaron en su programa del sábado anterior, en el que suplieron mi inexperiencia en las cosas de la radio con su profesionalidad y su amabilidad

Muchas gracias a Jesús Trueba, al otro Jesús y a Gonzalo, de La buena vida, que nos proporcionaron un espacio inmejorable para disfrutar todos juntos.

Muchas gracias a todos y cada uno de los que compartieron con nosotros la celebración de "El chico de las cigüeñas".

Muchas gracias a los que no pudieron venir en persona pero estuvieron presentes en las preciosas flores que enviaron.

Y perdón porque no pude, como hubiera querido, dedicar al menos una hora a cada uno de vosotros. Una hora para hablar tranquilamente, para ponernos al día o para conocernos mejor, para imaginar una dedicatoria más personal que mis habituales y sosas dedicatorias de situación. Pero aunque dicen que el tiempo no existe, y yo no lo dudo, lo cierto es que en la vida cotidiana parece muy real.

"El chico de las cigüeñas" ha emprendido su camino en medio de buenos deseos y de gente en armonía. Es lo mejor que se puede hacer para despedir a quien inicia una aventura. Lo demás, ya se verá.

8.5.09

PRESENTACIÓN EN MADRID DE "EL CHICO DE LAS CIGÜEÑAS"

El próximo martes 12 de mayo estaré en Madrid presentando mi nuevo trabajo, una novela que se llama "El chico de las cigüeñas", y que acabo de publicar con Ediciones del Viento.

El lugar es "La buena vida", una librería café que está en la calle Vergara, 10, al lado de la Plaza de Oriente (metro Ópera). La hora, las ocho y media de la tarde

Le he pedido a Gonzalo Ugidos, a quien admiro como escritor y como orador, que hable sobre la historia de Ventura y de Santiago, que para mí es, sobre todo, la historia de un reencuentro. Eduardo Riestra, el editor, y yo misma "daremos la cara" en nombre de todas las personas que han colaborado a hacer tangible algo tan sutil como una idea. Que ese es el milagro del libro.

Estáis cordialmente invitados a compartir ese momento con nosotros.

4.5.09

San Pedro so el castillo EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 4 de mayo de 2009


SAN PEDRO SO EL CASTILLO

Luisa Cuerda (Fotografía de Emilio Hernández)









Hay en Torrelobatón un magnífico castillo que albergó los últimos días de los comuneros y hoy es uno de los mejores Centros de Interpretación de la zona. Allí tenemos la oportunidad de aprender que las causas de la tunda que nos dieron entonces fueron el personalismo y la chapuza. A pesar de lo cual, tanto una cosa como la otra continúan, con tenacidad increíble, dibujando nuestro paisaje.
Tomemos sin ir más lejos la iglesia de San Pedro, que yace a los pies del castillo. Un edificio de piedra del XVI, con tres naves y capilla gótica que tuvo en su día un espléndido retablo citado en el Catálogo monumental del antiguo Partido Judicial de Mota del Marqués. En la postguerra, el retablo fue trasladado a la iglesia de Noreña (Asturias) por el ministro Cavestany, que dispuso de él como si fuera suyo “para reparar los daños que el templo asturiano había sufrido a manos de los rojos” en una iniciativa más parecida al proceder de las hordas de los Sin Dios que al desagravio. Pero en fin, eran tiempos sobre los que ya se ha escrito demasiado y demasiado tarde, que es peor. Sin embargo, durante la democracia ha continuado el expolio, y San Pedro se ha convertido en una ruina. La techumbre está derribada y las tejas ausentes. Me dicen que “se las llevaron para retejar otros monumentos” con la naturalidad de quien sigue pensando que desnudar a un santo para vestir a otro es lo normal. De nuevo la chapuza y el personalismo trascendiendo épocas, regímenes políticos y collejas imperiales: un monumento catalogado, una joya que puebla nuestro abandono se desguaza desde los despachos donde vegeta la crema de la incapacidad y aquí no pasa nada.

Bienvenidos sean los Centros de Interpretación si sirven para enseñarnos a enmendar nuestros errores. Si no, habrá que empezar por conservar lo que tenemos. Aprender de la historia no es tan brillante como reproducirla en colorines, pero a la larga resulta más barato.

2.5.09

EL DÍA DE LA MADRE

Con permiso de su autora, Luisa Núñez, reproduzco este relato, una mirada poco convencional y muy necesaria sobre la celebración de mañana.




Doña Visitación no había dormido bien aquella noche; le dolía el cuello, castigado por la artrosis. Había estado tensa, sin apenas moverse ni apoyar bien la cabeza en la almohada, por miedo a chafar el artístico cardado, que daba a su escasa melena blanca la apariencia de pelo de muñeca de Famosa, como las que ella compraba y vestía para sus hijas, en tiempos ya muy lejanos.

Una de las cuidadoras le había dicho la tarde anterior: “Visita, esta tarde vete a la peluquería a ponerte guapa, para que mañana te salga novio”. Ella sonrió con tristeza y mansedumbre, como acostumbraba, sin atreverse a dar a entender la poca gracia que le hacía la broma, mientras pensaba que el cariño en el trato no estaba reñido con un poco más de respeto.

Antes de acostarse, había dejado sobre su butaquita, a los pies de la cama, toda la ropa cuidadosamente ordenada: las medias-descanso grises, los zapatos negros abotinados con un poquito de tacón, la blusa beige con lazo en el cuello, la falda de cuadritos blancos y negros de pata de gallo, la chaqueta gris austriaca, y, para animar un poco el conjunto, un foulard de dibujo de cachemir en tonos malva, cien por cien poliéster.

Se levantó despacito, procurando no hacer ruido para no molestar a su compañera de habitación que, por no tener familia, ese día se sentía más sola que nunca. A punto estuvo de despertarla y pedirle que le pasara el peine por la coronilla, donde siempre le quedaba el pelo aplastado haciendo más ostensible su escasez, pero con mucho trabajo consiguió peinarse ella misma. Buscó en el fondo del armario una cajita de hojalata, de las de pastillas de café con leche, donde guardaba entre algodones el collar y los pendientes de perlas Majórica que le había regalado su Juan el último año que fueron a Mallorca con el Inserso. Puso en el pañuelo unas gotas de colonia Añeja antes de guardarlo en el bolso negro con cadenita dorada, el de las grandes ocasiones, y, dos horas antes de la convenida, bajó a sentarse en los sillones de poli-piel de la residencia “El Merecido Descanso”.

Se le habían adelantado varias señoras, todas de apariencia parecida, todas peinadas la tarde antes en la misma peluquería, con el mismo corte de pelo, más bien rapado por detrás para “estar cómoda y fresquita”. Estaban bulliciosas, ilusionadas, esperando la llegada de sus hijos. La celadora las iba llamando por su nombre, como cincuenta años atrás habían llamado ellas a sus hijos en la portería del colegio. Salían orgullosas, apoyadas en el brazo de aquellos hombres, algunos algo calvos, otros con una incipiente “curva de la felicidad”, varios con camisa oscura, corbata amarilla y chaqueta a cuadros color pimentón. También había mujeres, unas con el chándal de los domingos, otras con vaqueros tres tallas menores. Fumaban y hablaban alto, ponderando el buen aspecto de la residencia y “lo bien y tranquila que se debía de estar allí”.

Por fin le tocó el turno. El portero la despidió. “Visita, ¡qué guapa te has puesto! Que bailes mucho.”

Su hijo la ayudó a acomodarse en el Seat Toledo. “Vamos a un restaurante, ¿sabes, mamá? Encarna no está bien y no sé si se acercará a última hora. Pilar y Antonia nos esperan allí con sus familias. Ahora ya nadie celebra las cosas en casa.”

El aparcamiento del mesón-asador, en la periferia, estaba lleno. Tuvieron que dejar el coche a bastante distancia y andar deprisa. “Vamos, mamá, que nos quedamos sin mesa.” Llegó fatigada, temblándole las piernas, pero ver a su familia reunida le produjo tal felicidad que no se dio cuenta de que a la mayoría de ellos no los veía desde el anterior día de la madre, aunque vivían en la misma ciudad.

Un camarero sudoroso y malhumorado los precedió, advirtiéndoles que pidieran pronto porque “estoy yo solo para todas estas mesas”. Visita pensó que si por la aglomeración servían peor deberían cobrar menos, pero se calló, como siempre. Sentada a la cabecera de tres mesas pequeñas unidas y con manteles de papel, vio aparecer y desaparecer rápidamente varias raciones de morcilla de Burgos, chorizos a la sidra, callos, gambas con gabardina, ensalada especial y, por fin, el plato estrella de la casa: cochinillo asado; y todo generosamente acompañado de tinto de Valdepeñas.

Apenas probó nada. Era demasiado fuerte para ella, acostumbrada a las comidas de la residencia, sin sal ni casi grasa. Los hijos y nietos mantenían conversaciones cruzadas, en las que ella no sabía cómo participar. Oía relativamente bien, pero con el bullicio del comedor sólo le llegaban palabras sueltas que no comprendía, Windows, liposucción, Casillas... Nadie se interesó por su vida actual, ni hubo un recuerdo para el pasado; ni siquiera nombraron a Juan, que cada año los había llevado a comprar una tarta para ella.

Empezó a marearse y preguntó dónde estaba el servicio. Era en el sótano y se llegaba a él por una escalera de caracol. La tuvo que acompañar su nieta Nerea: “Yaya, pero ¿cómo no aguantas hasta el final?”.

Le dieron el regalo comprado entre todos. Una chaqueta de punto color malva, con bolsillos y dos cenefas caladas en el delantero. “Es más animada que la del año pasado” pensó. “Aquella era de un gris demasiado oscuro”.

Después de la copa de helado de la casa, el café y el licor de manzana, el hijo y los yernos empezaron a rebullirse inquietos en las sillas, porque había partido. David, su nieto mayor, se ofreció a acercarla a la residencia, camino del pub donde había quedado con los amigos.

Al llegar ella, muchas habían regresado ya; unas con rebeca nueva, otras con foulard o toquilla, y alguna más afortunada, con una medalla de oro donde ponía “Dar mucho, pedir poco”.

Y pensó qué alegría iba a dar a su compañera de habitación, que se quedó soltera por cuidar a su padre enfermo, cuando le dijera que el próximo año, si Dios les daba vida, iban a celebrar las dos el día de la madre cruzando a la cafetería de enfrente a tomar un chocolate con churros y después a los minicines, a ver si con un poco de suerte encontraban una buena película, sin sexo ni violencia.

20.4.09

El final del invierno EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 20 de abril de 2009

EL FINAL DEL INVIERNO

Luisa Cuerda

Hoy voy a contarles una historia que he presenciado a lo largo de cinco años. Se la cuento, aunque no me pertenece, por su ejemplo imprescindible, ya que nuestra vida está tejida con todo lo que encontramos y también con todo lo que perdemos.
Hace cinco años por estas fechas murió en un accidente un hombre que tenía padres, hermanos, esposa e hijos; y además, muchísimos amigos. Los accidentes añaden al dolor de la pérdida la brutalidad de la sorpresa. Y balbuceamos: “pero si ayer mismo hablé con él”, porque, aunque nunca lo hace, no acabamos de asumir que el destino no nos consulta. Cuando muere alguien que ha sido muy querido, también mueren un poco los que le quieren. Y en esa muerte incompleta acechan la confusión, la rabia y el abatimiento. Así que durante un tiempo cada uno se debate como puede en su absorto sufrimiento, al que el apoyo de los demás apenas llega, amortiguado por el estupor.
Sin embargo, el amor está ligado a la vida y no a la muerte. Y la capacidad de recuperación ante la pérdida de alguien nos da la medida del amor que le tuvimos. Ha transcurrido un tiempo de oscuridad aparente mientras el amor se abría paso, como la semilla en invierno, a través de la agonía de los corazones, brotando poco a poco entre los resquicios del árido desaliento. Y por fin este abril, después de cinco años, todos los que lloraron en la muerte han conseguido volver a celebrar la vida. Por el amor que les inspiró, Diego vive de nuevo en la recobrada sonrisa de sus padres, en los logros de sus hermanos, en la alegría de sus hijos y en el coraje de su esposa. Y por eso se quedará con ellos para siempre.
Hoy les he contado una historia como otras muchas que ustedes ya conocen. Poca cosa en apariencia. Pero a veces conviene mirar la vida de cerca para captar el mensaje de los milagros.

6.4.09

La ira del justo EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 6 de abril de 2009

LA IRA DEL JUSTO

Luisa Cuerda

Informa la prensa que Luis Leante, Premio Alfaguara y profesor de latín en un IES, arrancó de cuajo hace unas semanas unas cámaras que le vigilaban a él y a sus alumnos durante la clase. Cuando un escritor premiado y profesor de latín, reconocido por todos como un hombre sumamente pacífico, se juega la respetabilidad arrancando a pleno día unas cámaras de videovigilancia, es hora de preguntarse qué está pasando.
La crisis financiera ha puesto de manifiesto, entre otras cosas, la perversión de valores que la ha motivado, una perversión que a su vez señala a una sociedad profundamente desmoralizada. Puede que el resultado más triste de la traición de los sindicatos de clase sea que a un trabajador se le exija sumisión en vez de competencia, que la brillantez sea perseguida y que los puestos directivos se ocupen con cancerberos que no sirven para otra cosa. Sucede en todas partes y sucede también en la enseñanza, el lugar donde se forman nuestros hijos.
Luis Leante ha sido tratado como un delincuente por la policía y por la directora del instituto a la vez que sus compañeros y alumnos le apoyaban, lo cual es revelador: los que tenemos más de cuarenta años vivimos una breve época en la que no se consentían los abusos de poder; luego, este pasó de “ostentarse” a “detentarse” mientras se reducía el estudio de las asignaturas que hubieran explicado la diferencia, y tal vez por eso no se notó la transformación del directivo en capataz. Hoy, los jóvenes comulgan con ruedas de molino a cambio de que se les consientan el tipo de cosas que harán de ellos súbditos incultos e impotentes. Sin embargo, aún saben apreciar los gestos.
No sé si es una casualidad o una clave que sea un profesor de latín quien arramble con uno de los símbolos de la desfachatez oficial: “le vigilamos por su seguridad”. Pero me parece esperanzador que alguien diga “¡basta!” antes de seguir permitiendo que hagan un rebaño de nosotros y de nuestros hijos.

24.3.09

... Parque temático EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 23 de marzo de 2009

Aún consciente de que me repito, copio en este cuaderno, como suelo hacer, mi columna quincenal, que insiste sobre el tema de la Villa del Libro resumiendo la entrada anterior por exigencias de espacio. Es una versión más concisa, que dice lo esencial. De todas formas, dada la unanimidad de la prensa sobre las excelencias de la Villa del Libro, no me parece excesivo que "la otra versión" se diga dos veces.
…PARQUE TEMÁTICO

Luisa Cuerda

Hace una semana se celebraba, con la cursilería habitual, el segundo aniversario de la Villa del Libro de Urueña, uno de los juguetes electorales de la Diputación y, al decir de ella misma, uno de sus mayores éxitos en lo que, por otra parte, no le falta razón. Porque, por encima del buen gusto y del buen hacer pero cumpliendo el objetivo que se propuso, la Villa del Libro es justo lo que la Diputación pretendió que fuera.
La Villa del Libro, que comenzó siendo un arriesgado pero interesante proyecto en la línea de Hay on Way, se quedó sin contenido cuando se desterró de ella a su creador, Jorge Manrique, cuyo nivel sobrepasaba con mucho el acostumbrado entre los técnicos de la cultura institucional, y, que, por ende, resultaba incómodo en Urueña, convertida desde hace años en reino de taifa cultural a cargo de la Fundación Joaquín Díaz. Los funcionarios suplentes rellenaron el carísimo decorado, pagado con dinero de todos, con esa mezcla de caspa y diseño que distingue a los proyectos de la Diputación, tan parecida a una mala digestión de la Enciclopedia Álvarez aderezada con un catálogo de IKEA. En Diputación siguen confundiendo cultura y turismo como el que no sabe ni lo que es una cosa ni la otra, y por eso se dan por satisfechos con las estadísticas de unas visitas tan masivas como inútiles a una villa-escaparate donde los libreros guardan las apariencias aprendiendo sumisión, ya que no practicaron a tiempo la solidaridad.
Tal vez la clave esté en el concepto de cultura. Para algunos, la cultura es una puerta abierta al medro personal; para otros, una aspiración a la que servir. Y en este caso han triunfado los primeros, añadiendo cartón piedra al pastiche folclórico que ya había, seguramente para que no se note la diferencia.
En septiembre de 2005 pregunté en este diario: “¿Villa del Libro o parque temático?” Hoy respondo: la Villa del Libro que pudo ser murió nonata, pero triunfa el parque temático que a mayor gloria de la Fundación Joaquín Díaz se quiso que fuera.

15.3.09

SEGUNDO ANIVERSARIO DE LA VILLA DEL LIBRO DE URUEÑA

CAMELOT
Luisa Cuerda


El 12 de septiembre de 2005 publiqué en el diario EL MUNDO edición de Castilla y León un Tribuna Libre cuyo título era: “¿Villa del Libro o parque temático?” Desde entonces he ido siguiendo los avatares de uno de los proyectos más disparatados de la Diputación, lo que, conociéndola, es mucho decir. Llegados al segundo aniversario del ente, tengo que reconocer, sin embargo, que la Villa del Libro es un éxito. Defino éxito: consecución de lo que se ha pretendido. Y lo que hay ahora en Urueña es exactamente lo que se pretendió que fuera.
Hagamos un poco de Historia: El proyecto de la Villa del Libro llegó a la Diputación de Valladolid de la mano de Jorge Manrique, catedrático de literatura entonces en excedencia, que elaboró una idea basada en la experiencia pionera de Hay on Way, pero, a diferencia de esta, pagada con dinero público. Un proyecto arriesgado, que nunca sabremos si hubiera tenido viabilidad, pero que pretendía innovar el habitual estilo localista de concebir la cultura en CyL. En un principio se habló de Montealegre de Campos, de Peñafiel y de Urueña como posibles sedes de la Villa. Peñafiel estaba ultimando su Museo del Vino y quedó descartada por la misma (y, para mí, extraña) razón que, en inicio, quedó descartada Urueña al radicar aquí la Fundación Joaquín Díaz: la territorialidad de la que hace gala todo aquel que tenga un mínimo poder o influencia en estos pagos es tan inmensa que la compararía con la de los babuinos si no temiera ofender a unos y a otros, como ya sucedió alguna vez. Por eso, los políticos de CyL intentan esparcir sus mercedes, una actitud radicalmente equivocada como estrategia de gestión cultural, pero muy conveniente para mantener pequeños reinos de taifas con pequeños reyezuelos agradecidos. El caso es que, enterado el alcalde de Urueña de que era candidato, puso tan feroz determinación en llevarse la Villa a su pueblo que, mediante alguna encerrona con prensa por medio, consiguió que el presidente de la Diputación reconsiderase la ubicación de su proyecto estrella y Urueña salió vencedora. Difícil cuestión, en esta tierra, la fusión de una Villa del Libro que venía de la mano de un cosmopolita catedrático de literatura con el conjunto de colecciones gestionado por un folclorista aclamado por el Poder como una referencia cultural difícilmente superable. En otro sitio más feliz, la fusión se hubiera dado de forma espontánea, pero lo que sucedió aquí fue que, tres meses antes de inaugurarse la Villa del Libro, el autor del proyecto fue alejado de él sin ninguna explicación y su nombre desapareció de cualquier referencia pasada, presente o futura.
Lo demás es absolutamente lógico. La Villa del Libro se quedó sin contenido, ya que la persona que la había dotado de él había sido desterrada; y a cambio se la embutió, deprisa y corriendo, con el relleno estándar de todos los proyectos de la Diputación, esa mezcla de caspa y diseño que parece una mala digestión de la Enciclopedia Álvarez mezclada con un catálogo de IKEA. A partir de ahí, han naufragado todos los intentos de los libreros (y ha habido algunos muy interesantes) de hacer de esto algo digno. Los gestores de la Villa, una vez construido el continente a base de mucho sucedáneo de tapial que deja pasar las humedades, han considerado terminada su tarea con la soberbia de quien cree que ser funcionario en CyL significa explicar por qué no se van a hacer las cosas. Una actitud que podía haber sido contrarrestada si hubiese funcionado la solidaridad entre los libreros, cosa que no ha sucedido.
Tal vez la cuestión estribe en el concepto de cultura. Para algunos, la cultura es una puerta abierta al medro personal; para otros, una aspiración a la que servir. A estas alturas, con la ausencia de presupuesto y de programación del e-LEA (que debió ser el faro que iluminaba la Villa y es el farolillo de cola) dotado con una biblioteca de colegio de primaria, una mediateca inexistente y una exposición permanente banal, incompleta y progresivamente deteriorada; con el desánimo de los libreros, que han pasado por todos los estados emocionales posibles y han intentado todo, desde la iniciativa a la apatía, desde la sumisión a la rebeldía con idéntico resultado; con los inamovibles e incombustibles museos de la FJD y las cada año más descafeinadas exposiciones de la sala Mercedes Rueda, con la absurda subida de los precios de las casas y los turistas que vagan por las calles cumpliendo su obligación de engordar las estadísticas, la balanza se inclina francamente hacia ese escudo de juguete que, arrumbando el de los Girones, que había sido siempre el de Urueña, nos endosaron hace nueve años como una declaración de intenciones.
En su segundo aniversario, la Villa del Libro, que con evidente insensatez acaba de bautizarse como “La primera Villa de España”, es como una excrecencia inexplicable del pastiche folclórico que los políticos implantaron aquí al arribo de nuestra castigada muralla, y la vieja pregunta “¿Villa del Libro o parque temático?” tiene ya respuesta: La Villa del Libro que pudo ser murió nonata, pero triunfa el parque temático que, a mayor gloria de la Fundación Joaquín Díaz, se quiso que fuera.
Sin embargo Urueña, que ha resistido tanta historia verdadera, no merece ser rebajada a la cursilería de una Camelot prefabricada. Lejos, muy lejos, ya se ha demostrado que la cultura, la agricultura, la hostelería y el turismo son sinérgicos siempre que no falle ningún término de la ecuación. Diga lo que quiera la propaganda oficial y así nos sepulten en alharacas y en adhesiones inquebrantables esto no pita, señores. El coto cerrado y la cultura casan mal y por eso antes o después habrá que elegir entre ambos, so pena de quedar enrocados en una fortaleza de jácara donde se juega a mecenas con el dinero de todos.

11.3.09

SALVAR A GAIA

Luisa Cuerda

Hay en Tarragona un río truncado. No es, como los otros ríos, un curso de agua que desemboca en un curso mayor, para, haciendo camino, acabar en el mar. El río Gaià, que recorre las comarcas de Tarragona desde su nacimiento en Conca de Barberà, se queda parado y muerto, a once kilómetros de su antigua desembocadura, en un embalse que la empresa REPSOL hizo el año 1975 para abastecer de agua su industria petroquímica de Morell. Se han hecho muchas cosas así en toda España porque, durante muchos años, los encargados de diseñar el progreso de un país que despertaba de un sopor de décadas eran tan arrogantes como lo son esos hijos de padres analfabetos que creen que por haber leído cuatro libros están por encima del sentido común atesorado a lo largo de una vida. Los seres humanos, hablando en general, pensamos antes en nuestro provecho personal que en nuestra responsabilidad como habitantes de nuestro planeta. Los ingenieros, químicos, abogados, políticos y demás responsables que durante años han desviado el curso de los ríos o lo han detenido; que han plantado sin ton ni son guiados por modas o imitando lo que se hacía en países con otro ecosistema; que han hecho la vista gorda ante disparates contra el medio ambiente para ganar el sobresueldo del soborno han creído, unos con la buena fe que da la ignorancia y otros con la mala fe que da la ambición, que el planeta (tan grande y tan antiguo) podría soportar eso y más. Al fin y al cabo, sigue habiendo preciosos lugares donde pasar las vacaciones mientras otros se convierten en basureros, cementerios nucleares o generadores de polución ambiental. Palabras que ya forman parte del idioma y se usan mucho en la rutina de las campañas electorales, o en los juegos ideológicos de salón. Palabras a las que se suben unos y otros para tomar postura y, a veces, para, cabalgando sobre ellas, hacer carrera. Se diría que el medioambiente es cosa de profesionales o de “comprometidos”, algo que no va con el ciudadano común.
Sin embargo, nuestro planeta es un sistema cerrado. Y esto quiere decir que si no se le permite regenerarse a un ritmo igual o superior que aquel al que lo degeneramos entrará en colapso y actuará con urgencia para eliminar la causa de la degeneración. Y la causa de su degeneración actual es la especie humana. Es algo tan sencillo y tan fácil de entender que, una vez escuchado, no se olvida nunca. Por eso no es de extrañar que los insensatos que se han apoderado del control a causa de nuestra apatía lo embrollen todo para arañar un poco más para ellos y su forma de vida mientras dure. Eso también es sencillo y fácil de entender. Se llama insolidaridad y en los tiempos hacia los que nos dirigimos constituye una falta inadmisible.
Decía que el Gaià, que hace ya unos cien años se rebeló contra el intento de hacer de él un río industrial inundando el pueblo de Pont d’Armentera, está hoy estancado y muerto a los pies de REPSOL. Y que su cuenca y su paisaje se resienten y que hay una plataforma -Salvem el Gaià- que intenta poner fin a este estado de cosas consiguiendo con muchísimo esfuerzo algunos débiles resultados.
Cuatro años después de que REPSOL le cerrase el paso al Gaià, James Lovelock publicó una hipótesis según la cual nuestro planeta constituye un sistema que se autorregula en busca de equilibrio, una especie de organismo donde todo está relacionado, de modo que lo que se haga, correcta o erróneamente, en un punto repercute antes o después, de una u otra manera, en la totalidad. Lovelock, que era químico y había trabajado en la NASA, comentó su hipótesis con su amigo William Golding, que todavía no había ganado el Premio Nobel de Literatura pero ya había escrito “El señor de las moscas”, una novela acerca de la capacidad de destrucción, pero también de bondad del ser humano. Golding le propuso que bautizase su hipótesis con el nombre de la diosa griega de la Tierra: Gaia. La hipótesis de Gaia, por sí sola, es suficiente argumento para que dejemos de dividir el mundo en lugares maravillosos y estercoleros inevitables. Las particulares características del ser humano hacen que nuestro paso por la tierra sea más dañino que el de cualquier otra especie. Pero nuestra inteligencia es capaz de minimizar esos daños y acabar incluso anulándolos. Sólo hace falta asumir de una vez por todas que, a despecho de las ridículas diferencias que marcamos entre nosotros para sentirnos más seguros, estamos todos en el mismo barco.
A Gaia y a Gaià les separa un acento. Poca cosa más, porque cuando se actúa localmente, por pequeño que sea el logro, se está beneficiando a la globalidad. Como ciudadanos comunes tenemos poco poder, pero ese lo tenemos y debemos usarlo. Así que salvar al Gaià es también, desde nuestro pequeño poder de ciudadanos comunes, salvar a Gaia. Y al sarvarla, nos salvamos.

9.3.09

Susy. El dolor de los elefantes EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 9 de marzo de 2009

SUSY. EL DOLOR DE LOS ELEFANTES

Luisa Cuerda

Antes los zoos se llamaban casas de fieras. Eran tiempos peores, en los que lo exótico se exhibía, enjaulado y reducido a la miseria, ante un público embrutecido y socarrón. Eran tiempos más pobres e ignorantes, de esos que dicen que se han quedado atrás. A mí me llevaron una vez a la Casa de Fieras del Retiro, y me compraron cacahuetes para dárselos al elefante, que los cogía delicadamente de mi mano temblorosa con el extremo de su trompa. Me produjo una gran tristeza todo aquello, ese olor a sufrimiento y a derrota, y no quise volver. Luego llegó la riqueza y la cultura y se diseñaron los modernos zoos, con decorados selváticos, falsos polos nortes y actividades joviales para familias. Alguna vez fui con mis hijos y, a pesar de lo mucho que habían mejorado las condiciones, seguía la tristeza. Y siguieron sin gustarme.
Los zoos empezaron siendo un signo externo, un exhibicionismo hortera del poderío de su dueño. En la época del colonialismo constituyeron, junto con las últimas reatas de esclavos, una de las partes más miserables del botín del hombre blanco. Hoy se dice que resultan pedagógicos. No es verdad. Suponiendo que un niño necesite ver cara a cara a un ornitorrinco, por ejemplo (cosa que dudo), el animal que se le enseña escondido en su cubil de cemento, alienado y temeroso, tiene tanto que ver con el real como la educación que recibe ese niño con la que le haría un hombre libre. Los zoos son, simplemente, un negocio más, uno de esos que ya urge que sean un negocio menos.
En el de Barcelona hay una elefanta que enloquece por momentos porque no puede soportar la soledad. Hay mucha gente que propone planes concretos y posibles para su liberación. Y hay un Ayuntamiento que tiene una gran oportunidad para marcar una nueva forma de estar en el mundo. Ojalá la aproveche, porque la otra opción, la de la indiferencia y el embrutecimiento, ya no tiene disculpa.

21.2.09

Aborto, ¿cuestión moral o política? EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 21 de febrero de 2009

ABORTO, ¿CUESTIÓN MORAL O POLÍTICA?

Luisa Cuerda

¿De dónde salen esos grupos que se autodenominan “antiabortistas”?
¿Quién aconseja a los que hacen photoshop de fetos descuartizados bajo el epígrafe: “Mamá, ¿por qué no me quieres?” y apelaciones a Zapatero como un “asesino de niños”?
Está pasando con el aborto lo que pasó con los franquistas y la patria: o te pones a berrear consignas viscerales o se te tacha de mal español o de asesino. Unos se apropiaron de España hasta hacerla antipática y otros se apropian de un concepto pro-vida que excluye a quien no comparta su violencia, sus métodos, su parafernalia de casquería, o sus muy discutibles razones.
Las mías son personales e intransferibles, de modo que mi "no" al aborto empieza y acaba en mí como opción moral, una moral que no pasa por el sentimentalismo kitsch hacia un cigoto parlanchín, sino por honrar la vida; la misma moral que me aconseja no juzgar a las que abortan y ayudar a que tampoco las juzgue la Ley. Porque considero que los que hoy son mis hijos fueron una vez parte de mí misma, y como opino que mi vida no pertenece al Estado, no reconozco al Estado el derecho de obligarme a tener hijos contra mi voluntad, por la misma razón que tampoco le reconocería el de impedirme dar a luz.
Respeto y comparto el sí a la vida como doctrina, tanto de la Iglesia como de otros grupos. Pero me parece obsceno hacer oposición política con campañas falaces para limitar la opción moral (y por tanto libre) del individuo. Porque el tema no es, aunque se diga, proteger al embrión, lo que se consigue regulando plazos, educando en valores y dando ayudas a la maternidad, sino tratar de impedir (de nuevo) que la decisión sobre esas vidas en germen recaiga sobre las únicas personas de quienes dependen. Se trata de decidir, de una vez por todas, si las mujeres somos animales de cría al servicio del Estado o ciudadanas de pleno derecho.

9.2.09

Sísifo EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 9 de febrero de 2009

SÍSIFO

Luisa Cuerda

A ver si lo he entendido: el gobierno de España, en un alarde de impericia que roza la culpa, ha respaldado a los bancos con dinero público para que estos, a su vez, simplifiquen la concesión de créditos y los ciudadanos puedan capear este primer envite de la crisis. Pero los bancos, como era de esperar, se han quedado con el dinero para cubrir el pozo sin fondo que su imprudencia ha generado. Vamos a verlo de otro modo: el sistema capitalista actual necesita, para sobrevivir, que el ciudadano consuma; para lo cual, los bancos prestan alegremente dinero al ciudadano, originando fondos “basura” que se pasan unos a otros hasta que todo el asunto les estalla en la cara y ellos se ocultan tras la etiqueta de crisis financiera. Entonces el Gobierno hace que se lo cree y respalda a los bancos “para que los ciudadanos no dejen de consumir”, con lo que los bancos ganan un poco más de poder y el ciudadano lo pierde. Es decir, el consumo ha pasado de ser una opción a ser una obligación impuesta para el beneficio de un sistema que ya no nos sirve, porque cada vez esclaviza a más personas para beneficiar exclusivamente a los dueños del dinero y a los gobiernos que los sirven poniendo al lobo a cuidar de las ovejas.
Sísifo, rey de Éfira, fue condenado por los dioses, que son así, a perder la vista y a empujar montaña arriba, indefinidamente, una enorme piedra que, al llegar a la cima, caía vez tras vez al abismo. El castigo proporcionó a Sísifo un cuerpo de escándalo y un embrutecimiento crónico. Me pregunto qué hubiera pasado si Sísifo hubiera recuperado por un instante un atisbo de la visión perdida. Y me gusta imaginarlo en lo alto del monte, contemplando la caída de la roca y gritándoles a los dioses: “¡Ahí queda eso!”, un segundo antes de tomar el camino de la libertad, silbando y con las manos en los bolsillos de su mitológico tanga.

25.1.09

"Libre y de todos" EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. DANDO CUERDA. 26 de enero de 2009

En su proceso de cambio de imagen, mi periódico ha cambiado también el título de la sección en la que escribo. Por suerte, los columnistas hemos podido elegir el título (siempre que no excediera de doce caracteres, por lo que no he podido llamarlo "El perro en el tejado" como hubiera querido). Debo a José Miguel el nuevo título, "Dando cuerda", doce caracteres justos y un gerundio jugando con mi apellido. Según el DRAE, "dar cuerda" es una locución verbal con tres acepciones: 1. Halagar la pasión que domina a alguien, o hacer que la conversación recaiga sobre el asunto de que es más propenso a hablar.
2. Tensar el muelle que pone en marcha a los mecanismos que funcionan con cuerda.
3. Dar tensión al muelle de un reloj con una llave u otro medio, o subir las pesas, para que marche la máquina.

Yo me siento más cercana a la tercera que a la primera, y me consta que eso me sitúa en la segunda más veces de las que yo quisiera y muchas más de las que quisieran algunos otros. En todo caso, seguiré trabajando para que el contenido sea el mejor que yo pueda ofrecer.

“LIBRE Y DE TODOS”

Luisa Cuerda

Acaba de venderse a una empresa privada el 49% del agua de León. La concejal de Medio Ambiente Humildad Rodríguez dimitió por ello, ganándose el respeto de los ciudadanos, horas antes de ser cesada por el alcalde: contra soberbia, Humildad.
Los promotores de la venta del agua son UPL y el PSOE. No voy a escandalizarme por ello. Cada vez tengo más asumido que, salvo honrosas excepciones, la mayoría de los “históricos” del PSOE castellanoleonés son los que no llegaron a tiempo para apuntarse al PP. Tampoco voy a extenderme en explicar algo tan obvio como que si los bienes comunes se privatizan dejan de ser comunes, con todo lo que esto significa cuando ese bien común es imprescindible para la vida. Lo que me gustaría hacer notar de nuevo es la desconexión que tienen los gobernantes de sus gobernados a estas alturas de la democracia. Si quienes nos representan nos dan la espalda para aliarse con bancos y grandes empresas habrá que empezar a pensar que ya no nos representan. Una situación bastante grotesca que más vale afrontar cuanto antes.
“Libre y de todos”, dice del agua la profesora María Novo en su poema. Las aspiraciones más legítimas del ser humano se refugian en la poesía cuando el poder las asfixia. Por eso, algunos ciudadanos recitaron versos sobre el agua en el Pleno que les privaba de su propiedad en tanto que los municipales los iban expulsando. Y por eso recorrerán de nuevo León, fuente por fuente, recitando poesías. Al que vea en ello una ingenuidad o una ridiculez habrá que recordarle que, ante el cinismo de los caciques, es fundamental mantener los valores. Lo peor, con ser malo, no es quedarse sin agua, sino llegar a creerse que los que nos la quitan lo hacen por nuestro bien.
Dice María Novo: “No eres de nadie y eres de todos, agua, y así deberá ser mientras nos queden la voz y la palabra”. Buena poesía para los malos tiempos.

12.1.09

Recortes de realidad EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 12 de enero de 2009

Inauguro con este artículo el nuevo formato de columna del periódico con el que colaboro. Se ha reducido el texto en un treinta por ciento, pero la foto es en color, lo cual no me consuela demasiado. Pasar de 29 a 23 líneas Times New Roman 12 obliga a una concisión extrema y entraña el riesgo de que los argumentos parezcan consignas, cosa que trataré de evitar. Lamento que los lectores del blog no puedan apreciar, como los del periódico, el color rosa (como este), de mi camisa de cuadritos de Vichy, algo que, sin duda, les compensaría de todo.


RECORTES DE REALIDAD
Luisa Cuerda
Israel invade Gaza a sangre y fuego mientras el rector de la UAM dice que hace el amor con las palabras. Vivir en 2009 es eso, transitar entre el horror y la frivolidad, incorporar al mundo personal recortes de realidad narrada para vender; y discernir, o intentarlo, lo inequívoco de lo equívoco para fabricarnos una moral de urgencia. Los responsables de Iberia insisten en la teoría conspiratoria de la “huelga encubierta” de los pilotos mientras Fomento habla de una “huelga soterrada” de controladores ante ocho bajas médicas. La actual epidemia de gripe es la peor en cuatro años, pero eso lo ignora Fomento y lo ignora Martín Ferrand que, luego de reconocer que no sabe qué quieren los controladores, arremete contra ellos en su columna.
Cuando los inmorales se sienten seguros se vuelven insolentes, y si son soldados israelíes invaden Gaza a sangre y fuego, si directivos de Iberia mienten a los usuarios, si políticos buscan culpables a su incompetencia y si periodistas, se jactan de opinar sobre lo que ignoran. Desde que sucumbimos a “la cultura del pelotazo” y empezamos a profesar a los listillos el respeto que antes reservábamos para los honestos, nos hemos debilitado tanto que hemos olvidado que antes que consumidores fuimos personas.
Si todo lo que sabe hacer en una crisis una empresa o una ministro es lloriquear y acusar a sus empleados, no nos sirven ni la empresa ni la ministro. Los pilotos, los controladores y la mayoría de los ciudadanos se ganan la vida con un trabajo para el que requieren un respeto que hace tiempo que se les escatima. Así de fácil.
Cuando volvamos a ser conscientes del poder del trabajo frente al poder del dinero y nos demos cuenta de la situación laboral que les dejamos a nuestros hijos, a lo mejor vemos las cosas a una nueva luz. A lo mejor en vez de insultar a los pilotos empezamos a seguirles en su camino hacia la dignidad.

30.12.08

En Grecia ya no hay playa EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 29 de diciembre de 2008

EN GRECIA YA NO HAY PLAYA

Luisa Cuerda

Hace cuarenta años por estas fechas, los jóvenes habían dejado de buscar la playa bajo los adoquines de París. Pero los que lanzaron desde sus barricadas de juguete sirvieron para que hubiera un antes y un después en la forma de entender la vida, de modo que hasta los que combatían a esos hijos de familia que clamaban por una solución a su desasosiego se fueron apuntando, antes o después, a una manera más amable de existir. A cambio, muchos de los que gritaban “la imaginación al poder” acabaron haciéndose con él y, como suele suceder, no lo soltaron.
Así fue la cosa, ni buena ni mala, inevitable. Me imagino que también será inevitable, por más que no nos guste, la transformación de aquella sociedad, todavía con briznas de una cierta inocencia, en esta, donde los jóvenes no pueden permitirse buscar la playa porque les faltan el trabajo, la vivienda y el futuro. Se ha dicho que el motivo de los disturbios de Grecia es que la policía ha matado a un chico de quince años. Pero, dejando aparte que ello sería un motivo suficiente, no es esa toda la verdad: los griegos están muy hartos de su gobierno no porque sea conservador, como también se ha dicho, sino porque los maltrata. Se ha dicho también que los disturbios son planeados cuidadosamente por organizaciones antisistema que “utilizan cualquier excusa para desestabilizar la convivencia”; es una proposición tan imbécil que sólo es posible admitirla desde la misma modorra que admite que se califique de terroristas a los que, si han nacido caucásicos, son llamados partisanos.
Igual que cuando una mente cae enferma suele ser presa del delirio persecutorio, cuando un sistema hace aguas empieza a generar desconfianza hacia todo lo que pueda cuestionarlo. Tanto en las personas como en las instituciones, la salud se mide por la capacidad de integrar el entorno y la enfermedad por la reacción de dividir (en griego, “esquizo”) la realidad entre nosotros y el resto del mundo, y enrocarse en un círculo cada vez más pequeño desde donde parece lícito defenderse atacando. Hace cuarenta años, el sistema captó el mensaje. Si hoy el sistema ha enfermado, si ya no es capaz de aprender nada, entonces es que, por más niños que mate, por más tiempo que resista devorándose a sí mismo, tiene sus días contados. Y cuando llegue ese momento, estos jóvenes desesperados a quienes se ha arrebatado hasta los argumentos serán, me parece a mí, el menor de los problemas.

28.12.08

Pilotos. La moral de quien opina (con un ejemplo práctico a cargo de Gloria Lomana)

PILOTOS. LA MORAL DE QUIEN OPINA (CON UN EJEMPLO PRÁCTICO A CARGO DE GLORIA LOMANA)

Luisa Cuerda

Observo con creciente preocupación que la carencia absoluta de nivel, no ya intelectual sino intelectivo, no es privativa de nuestra clase política sino que hace estragos entre los comentaristas (entre los cuales, modestamente, me cuento). Ya he dicho en alguna ocasión que alguien que emite una opinión ocupando un espacio público y cobrando por ello ha de diferenciarse, por su estilo y la calidad de sus argumentos, de quien se desahoga en el bar ante los compañeros de tute. Sin embargo, a medida que sube la audiencia y aumenta el sueldo, crece también la propensión de los que opinan a perder el oremus. De ahí, tanto esperpento.
Tomemos, por ejemplo, el tema de los pilotos, uno de los favoritos de los comentaristas estupendos. Los pilotos, como colectivo, constituyen uno de esos lugares comunes tan necesarios para que los que no piensan por sí mismos encuentren un sucedáneo de la identidad que no tienen y refuercen la autoestima machacada por años de sumisión. Los comentaristas estupendos, que lo saben, fomentan esta espita que alivia la presión de las frustraciones cotidianas acusando a los pilotos de cobrar sueldos astronómicos y de ser unas vedettes (cosas ambas que se les podrían aplicar a ellos mismos con bastante más verdad). De esta manera, encauzan la envidia de las masas y la alejan de sí. Son cosas que los poderosos han hecho toda la vida con la plebe, y que ahora, que se ha perdido la clase, hacen los famosillos con los consumidores. Por eso, y porque siento un poco de vergüenza ajena al escuchar la berrea de gente tenida como profesional, quisiera aportar un método casi olvidado pero muy sencillo a la hora de abordar un comentario:
Lo primero, la noticia: Iberia ha visto reducida su puntualidad, con las consiguientes molestias para los usuarios.
Segundo, las versiones: La de la empresa es que ello se debe a que los pilotos mantienen una “huelga encubierta”. La de los pilotos, representados por SEPLA, es que hace mucho tiempo que vienen faltando pilotos para cubrir los compromisos que la compañía tiene con sus usuarios; durante todo este tiempo, los pilotos han colaborado con la compañía, trabajando más allá de lo que les exige el convenio, para que esta pudiera cumplir sus compromisos; pero como la compañía no ha aprovechado ese esfuerzo para buscar soluciones sino para aumentar beneficios, se encuentran en un estado de fatiga que incide en la seguridad de los pasajeros, por lo que se limitan al trabajo que les corresponde en lugar de hacer además el que no les corresponde.
Tercero, los datos: Los admitidos por la propia Iberia son los siguientes: 1950 pilotos en 2004 y 1575 en 2008, con una producción en aumento. Es decir, que en cuatro años de aumento de producción, la empresa no sólo no ha contratado más pilotos sino que ha reducido su plantilla en más de un 19%.
Cuarto, las conclusiones. Y aquí, y únicamente aquí, es donde caben diferentes opiniones. La mía, atendiendo a lo anterior, es que la versión de los pilotos se acerca más a los datos concretos que la de la empresa. Si además quiero ser graciosilla puedo sugerir que la versión de la empresa se acerca peligrosamente a la teoría conspirativa, ya que no hay ninguna necesidad de hacer una “huelga encubierta” cuando la huelga es un derecho laboral que protege la Ley incluso si los trabajadores son pilotos. Si quiero ser algo más radical, puedo acusar a la Compañía Iberia de jugar con la seguridad de sus pasajeros elaborando patéticas mentiras que a nadie engañan. Si pretendo ser persuasiva, preguntaría socráticamente a mis lectores por qué un trabajador ha de querer que contraten a más personas en su empresa si no es porque el trabajo le sobrepasa; y concluiría que, puesto que lo habitual no es ceder trabajo (y dinero) sino acapararlo, que sean los propios trabajadores los que aboguen para que se contrate nueva gente debería hacernos pensar. Pero nunca, bajo ningún concepto, debo decir, ni diría, que los directivos de Iberia son unos chulos, ni unos señoritos, ni unos cretinos, que se compran cochazos y viven en casas fastuosas a costa de poner en peligro vidas humanas. Lo primero, sea o no sea cierto, es algo que no me atañe ni a mí ni a mis lectores; lo segundo es una afirmación muy grave que se escapa a mi capacidad probatoria, algo que, si en algún momento pudiera ser demostrado en otras instancias, entraría de lleno en el terreno del delito y como tal tendría que ser castigado.
Sin embargo, esto es lo que hacen los comentaristas estupendos cada vez que hay un conflicto laboral con los pilotos de líneas aéreas: se saltan alegremente los tres primeros pasos y, puesto que no han podido elaborar conclusiones, las consultan a medias con los chats de descerebrados anónimos y a medias con sus propias gónadas. De ese fascinante maridaje salen afirmaciones sobre los pilotos que no son sino desahogos contra su aspecto, su imaginado modo de vida o su legendario poder adquisitivo, amén de gastadas anécdotas sobre lo que le pasó a la estrella mediática esa vez que no pudo irse de vacaciones en hora. Lo que me hace pensar que los comentaristas estupendos desconocen la diferencia entre reacción y opinión, como les sucede a los megalómanos y a los bebés.
El resultado de todo esto es que ciertos foros de opinión y ciertos gallineros serían iguales en todo si no fuera porque en los gallineros se tiene un concepto del límite que se desconoce entre las estrellas mediáticas. Pero no nos engañemos: mientras hagamos oídos a las mamarrachadas que nos llegan por el aire, por papel o por la Red, mientras apoyemos o riamos las gracias de los nuevos ricos de la información porque eso refuerza nuestros prejuicios, estaremos alimentando a un monstruo bobo, inculto y ramplón, que el día menos pensado se alimentará de nosotros, de nuestro trabajo, nuestra seguridad o nuestras aspiraciones. Y, aparte de algún mal momento, no creo que la mayoría de nosotros, que deseamos hacer las cosas lo mejor posible y ser razonablemente felices, nos lo merezcamos. ¿Verdad?
POSTDATA:
Hoy, día de los Inocentes, he tenido la feliz ocasión de ilustrar este artículo con un ejemplo inapreciable: la columna que ayer escribió Gloria Lomana en LA RAZÓN, y que comentaré brevemente (entre comillas y en negro, lo suyo; en rojo, las glosas)

Gloria LOMANA
"¿Pero alguien sabe qué piden? Es un dislate que no vayan a la huelga abiertamente."
27 Diciembre 08
"En la Navidad, los pilotos de Iberia han conseguido que las fiestas de miles de españoles se conviertan en un vía crucis de Semana Santa, de mostrador en mostrador, de una estación a otra, hasta la meta final: la cancelación del vuelo."
Un dramático comienzo, aunque manido. Recuerda a esas madres que te dicen "ya me has amargado las navidades" cuando suspendes las matemáticas. O a la abuela que, cuando hay un follón en casa y el niño se despierta, dice: "Ya lo habéis conseguido; ya habéis hecho llorar a la criaturita". Es decir, es emocional y poco lúcido. Respetable en una madre pesada y en una abuela chocha, pero impropio de una persona que probablemente se tiene a sí misma por una mujer valiente, independiente y todas esas cosas... Por otra parte, relacionar la Navidad con la Semana Santa y hablar del Via Crucis es un simpático guiño al rango conservador de la mayoría de los lectores de La Razón, aunque no puede decirse que sea ni desenfrenadamente imaginativo ni muy elegante.
"Mi viaje a Bilbao aparecía en hora pero, al llegar al embarque, la pantalla avisa de que se retrasa. Dos horas después me cambian el embarque para otro vuelo que, finalmente, también se suspende. Repentinamente, la pantalla advierte que se está realizando el embarque del primer vuelo anulado. Corro hacia otra puerta. Resucito la primera tarjeta -¡suerte que la conservo!- y, por fin, embarco. Difícil misión, al final cumplida."
Llegamos a la clave del asunto: "MI viaje" "ME cambian el embarque" "(YO) corro hacia la puerta". Es decir, la gastada anécdota de la estrella mediática de la que hablo más arriba. Yo creo que este es un buen momento para explicar a la señora Lomana la diferencia entre una columna de opinión y una hoja de reclamaciones. Como hoja de reclamaciones no está mal, porque, aunque confusa e inadecuadamente sarcástica, refleja el desasosiego de un usuario a causa de una deficiente organización de la empresa; pero como columna deriva francamente, desde la vulgaridad del inicio, hacia el histrionismo. Refleja además una incomprensible cazurrería en quien probablemente ha viajado mucho: estas idas y venidas por los aeropuertos son tan indeseables como habituales en el mundo entero como consecuencia del mal hacer de los encargados de organizar el embarque de pasajeros, tarea que, de momento, no está encomendada a los pilotos. Y se acentúan justo en las fechas en las que todo el mundo a la vez decide desplazarse. Es un tema que ya va siendo urgente para los directivos de las empresas de aviación, que son los responsables de que el usuario no tenga que sufrir estos desajustes, y por ende, de que los periodistas que no tienen ganas de trabajar nos molesten con su frustraciones.
Pero queda la última aventura. Una azafata pide disculpas y la demora rebasa ¡otra hora más! Asfixiada, dentro del avión, a cuarenta grados. ¿Por qué esta señora miente con absurdas disculpas en nombre de los pilotos? ¿Por qué no se levanta el pasaje y aporrea la cabina?
Porque el pasaje, con la excepción de la sra. Lomana, carece de su soberbia y tiene, probablemente, la educación que a esta le falta. Por otra parte, cuando la sobrecargo pide disculpas no está mintiendo, sino haciendo su trabajo bastante mejor de lo que la sra. Lomana demuestra hacerlo en su columna, y además en condiciones difíciles, aún teniendo en cuenta la probable exageración de los cuarenta grados de la cabina (también la rabia, la prepotencia y el egocentrismo causan asfixia de la que no se alivia con ventiladores). Óscar Molina, en su artículo de http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp que recomiendo, habla con toda razón de la incitación al motín (delito) que supone decir lo que dice la sra. Lomana en un medio público. Por suerte para ella, la mayoría de los lectores saben de la histeria que mora en el corazón de los estupendos y no la harán demasiado caso. Pero aún así, es una irresponsabilidad inaudita.
"¡Los pasajeros de un avión son los seres mas dóciles de este planeta!"
Sólo superados por los lectores de la sra. Lomana y, por supuesto, por sus jefes...
"Durante estas fiestas, ¡Feliz Navidad!, miles de españoles han visto cancelados sus vuelos y amargadas sus anheladas vacaciones. Como cada año por estas fechas la pregunta es: «ah, pero ¿tu vuelas con Iberia? Qué mala suerte, quizá no salgas». Horror. Qué tiranía la de este colectivo cada año. En el sector aéreo -me dicen en Fomento- sufrimos dos cánceres: el de los controladores -todos cobrando por encima de los 125.000 euros- y el de los pilotos -terroristas de la huelga encubierta-."
Mira, ¿ves? aquí ya se ha pasado siete pueblos. Vamos a disculpar la cursilería de las frases hechas como "anheladas vacaciones"; vamos a no fijarnos en el chistecito cutre de "¿tú vuelas con Iberia? qué mala suerte, quizá no salgas"; y vamos a pasar por alto el pijerío de "me dicen en Fomento" (que es una singular manera de citar las fuentes, o sea); vamos a alzar los ojos al cielo pidiendo paciencia ante la impresentable manera en la que la sra. Lomana siembra cizaña, en esta época de crisis, hablando sin ton ni son de los presuntos sueldos de otro colectivo (cosa que, sobre ser una ordinariez, no debería hacer sin hablar a la vez del suyo propio). Pero llamar "terroristas de la huelga encubierta" a los pilotos debería ser considerado como un delito de difamación si a estas alturas del artículo no empezáramos ya a sospechar que la sra. Lomana habla por boca de ganso.
"Hasta ahora su avaricia no ha roto el saco, pero los daños a Iberia son incontables. Económicos, en imagen y en dudas sobre la seguridad. ¿Pero alguien sabe qué piden estos señores?"
Lo sabe toda España a excepción de la sra. Lomana. Lo saben hasta los directivos de Iberia, aunque no lo quieran dar. Por Dios, que uno de ellos se lo cuente cuando cene con ella uno de estos días. Que no le dejen seguir haciendo el ridículo, que eso no se hace con los amigos...
"Es un dislate que un colectivo que se queja no haga públicas sus demandas y no vaya a la huelga abiertamente, para que consumidores y empresa sepan a qué atenerse."
Hemos puesto la directa y seguimos enhebrando necedades...
"Ni en huelga quieren perder sus suculentos sueldos. Una actitud que va contra la ley y la deontología profesional, que ignoran."
Sra. Lomana: por primera y última vez le aclararé que decir deontología profesional se considera una redundancia. Claro que en su caso se podría hacer una excepción, ya que su artículo ofende por igual ambos conceptos. Bajo el punto de vista deontológico no se diferencia en nada de la pataleta de un ama de casa a quien se le da la oportunidad de contárselo a sus vecinas, en lugar de por el patio, en una columna de opinión. No hay más documentación que sus sofocos en el avión ni más lógica que su desordenado afán de sacar el tema de los pilotos en medio de unos incidentes que no puede probar que les sean atribuibles. Bajo el punto de vista profesional, su columna está escrita descuidadamente y llena de lugares comunes, vulgaridades y frases hechas. No es así como se crea opinión, sino como se vive de ella (si más o menos suculentamente no es algo que me competa, como a usted, lo siento, tampoco le compete el sueldo de los demás).
Feliz Navidad a quien, a pesar de viajar con Iberia, ha conseguido llegar a su destino de descanso. Si usted es de los afortunados que lo ha conseguido, compre ahora lotería; está en racha, seguro que le toca.
Sí, también a mí me pasa a veces que no sé cómo acabar una columna. Pero no recurro a las chorradas. Me paro, pienso, me lo curro... en fin. Pero, sobre todo, procuro no verter mala baba ni en estas "anheladas vacaciones", ni nunca. Y no es por "deontología profesional" ni por un "suculento sueldo". Es que luego, esas cosas se leerían al lado de mi nombre. Y me daría tanta vergüenza...

24.12.08

"ANTIFAS" Y OTRAS EMOCIONANTES EXPRESIONES DE SOBREMESA

Decíamos ayer que el nivel general está no sólo bajando sino desapareciendo, y citábamos a la clase política y a los comentaristas. Hoy llega a mis manos este vídeo, en el que unos periodistas de Tele5, dotados de una cámara oculta, “investigan” a los colectivos que se ha dado en llamar alternativos (antifascistas, antisistema, etc…). Vayamos por partes. La palabra “investigar”, según el DRAE, tiene tres acepciones: “1. Hacer diligencias para descubrir algo. 2. Realizar actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia. 3. Aclarar la conducta de ciertas personas sospechosas de actuar ilegalmente.” Sin embargo, los periodistas de Tele5 no encarnan ninguna de las tres acepciones, ya que, desde el primer momento tienen una idea preconcebida de lo que se supone que van a investigar; no pretenden “descubrir” algo, ni “aumentar sus conocimientos” ni “aclarar” ninguna conducta. Lo que pretenden hacer los periodistas de Tele5 sin conseguirlo es “comprobar” lo que de antemano han decidido contarnos a usted y a mí, no sé bien si con el propósito de meternos miedo, indigestarnos la cena, o simple y llanamente engañarnos porque eso les gusta y les divierte. El vídeo es largo, pero no tiene desperdicio porque alterna la chapucera caracterización como “alternas” de los reporteros (que una vez más pone de manifiesto que sus fuentes son las series juveniles de su propia cadena)con la educadísima y casi angelical conducta de los colectivos investigados, que cuando sospechan de los periodistas (porque estos se lo montan muy mal), se limitan a despedirse correctísimamente y, cuando los descubren por fin en una charla, a preguntarles si pueden salir “un momentín”, si están grabando y de qué medio son y a pedirles la cámara sin utilizar ni violencia ni una voz más alta que otra, lo que me hace avergonzarme de mí misma: nada en mi aspecto, en mi forma de vida ni en mi manera de pensar me relacionaría con un colectivo antisistema; y sin embargo, si descubriese a alguien grabándome con una cámara oculta probablemente no me limitaría a quitársela. Momentos antes, los propios periodistas, hablando entre ellos en la confianza de que eso no va a ser escuchado, dicen literalmente: “Qué le vamos a hacer; son buenos chavales y son buenos chavales”. Cosa que, evidentemente, sabían de antemano porque ni siquiera ellos pueden ser tan insensatos como para meterse, como el que va de campo, en una cueva de bandidos. Hace años un periodista español se infiltró en un grupo neonazi (e ilegal, cosa que no son estos colectivos), después de un año de mentalización y preparación a todos los niveles. Vivió con ellos casi otro año, escribió un libro con sus conclusiones y ni aún ahora ha revelado su verdadera identidad. Esa es la diferencia. La misma que hay entre vivir la vida y verla pasar por la pantalla, acunado en temores que nos hacen cada vez más sumisos. Como próximamente incluiré una columna sobre mi particular visión de los “antisistema”, no me alargo más. Sólo compartir una reflexión inmediata: No conozco a colectivos más alejados entre sí que el de los antisistema y el de los pilotos; y sin embargo, en entradas anteriores hablaba de la falta de moral con la que se trata a los segundos en la mayoría de los medios; en ambos casos hay una escalofriante falta de respeto por unos ciudadanos que, gusten o no gusten a quien sea (e incluso aunque no se gusten entre sí, cosa que ignoro si pasa o no pasa), tienen derecho a existir y son inocentes de delito mientras no se demuestre lo contrario, demostración que no está a cargo de los periodistas, sino de la policía y los jueces. Si estamos llegando a un punto en el que unos ciudadanos pueden hacer uso de sistemas policiales o mentir con toda la boca para ofender el honor de otros ciudadanos, a lo mejor es que tanto los que estamos en el sistema como los que están contra él tendríamos que plantearnos hacer algo con quienes utilizan su profesión para aumentar la confusión, alimentar prejuicios y sembrar cizaña entre nosotros.


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15.12.08

Apocalipsis EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 15 de diciembre de 2008

APOCALIPSIS

Luisa Cuerda

Tal vez sea cuestión de carácter, pero detesto la actitud del tipo que, en medio de una catástrofe, grita: “¡¡¡Vamos a morir!!!”
Hace apenas unos meses mi correo electrónico florecía de pps en las que, entre fotos de orquídeas, se cantaba a la gloria de ser mujer o se citaban bonitas obviedades apócrifas de Gandhi o de Neruda. Ahora, de pronto, me inundan multitudes hambrientas y paisajes desolados con el apremiante mensaje de que el mundo se va al garete.
En cada ensayo general de apocalipsis, y ya llevamos algunos, hay quien siente una necesidad imperiosa de linchar a “los culpables” (que siempre son otros); pero la codicia y la soberbia que nos escandalizan ahora que la crisis nos amenaza no son nuevas; y si en este momento afectan a nuestra cómoda vida es porque hace mucho que venimos anteponiendo esa comodidad a todo lo demás. También hay quien, ante las profecías, llena la despensa y se recluye en un mínimo círculo de egoísmo y de miedo; y quien saca provecho de la miseria, y quien despilfarra lo que cree que no va a poder llevarse y quien hace cursos intensivos de espiritualidad, y quien funda organizaciones para sobrevivir al desastre. Tantas facetas de nuestra humana pequeñez…
Por si acaso, mientras el fin del mundo llega o no llega, sugiero reflexionar acerca de la nula utilidad que la agitación tiene en las emergencias. En Yoga se habla de la “acción justa” frente a la “reacción” inducida por el miedo, la ira o la avidez. La acción justa brota, sin premeditación, en el momento adecuado y suele constituir la diferencia entre salvarse o perecer. Si mientras uno grita “¡vamos a morir!”, otro “¡seguidme!” y el tercero “¡duro con ellos!” conserváramos la calma, descubriríamos que cosas como hacer lo que hay que hacer lo mejor que sabemos o ser amables con quien tenemos al lado crean un clima en el que lo inimaginable se vuelve posible y “lo que está escrito” puede escribirse de nuevo.
Tal vez lo más útil de toda esta escatología sea comprender que la división esencial no es la que distingue entre ricos y pobres, Norte y Sur, o buenos y malos, sino entre dormidos y despiertos. Los dormidos sueñan, en su sueño agitado, con apoderarse del mundo o con salvarlo. Los despiertos, que saben el presente es lo único que tenemos, acompañan el transcurso de la vida con esa tranquila atención que sólo es posible desde un lúcido amor. Y es que cuando el sueño se vuelve pesadilla, es el momento de ir despertando. Feliz Navidad.

14.12.08

PILOTOS SIN MIEDO

Incluyo en este cuaderno esta entrada, que he copiado de http://pilotossinmiedo.blogspot.com. Sugiero leerla entera a pesar de su longitud, porque no le sobra ni una letra. Reconforta saber que alguien por ahí empieza a no tener miedo a su señoritos. Que los pilotos (esos"privilegiados", como dicen los que escriben al dictado) digan en 2008 las mismas cosas que decian los obreros textiles en 1908 debería hacernos reflexionar.


sábado 13 de diciembre de 2008

SEÑOR DONAIRE, NO TENEMOS MIEDO
NO TENEMOS MIEDOSeñor Donaire, no tenemos miedo.
No es la primera vez que Vd. hace uso de esta política de amenazas hacia nosotros o nuestros representantes sindicales. Esta vez no va a funcionar, Sr. Donaire. Nos hemos hartado, y no tenemos miedo.
Se ha equivocado Vd. al calibrar el poder del miedo que con tanta soltura maneja. Ciertos grados de desprecio y ninguneo hacen nacer en las personas una indignación que borra de un plumazo todos los temores. Tratar de hacer que el miedo prevalezca sobre la dignidad más elemental, es un grave error. A esa situación hemos llegado nosotros, y por eso no tenemos miedo.
Todo tiene un límite. Llevamos mucho tiempo, mucho, años…cumpliendo de manera ejemplar con nuestro trabajo, colaborando más allá de nuestras obligaciones, saliéndonos del marco que regula nuestras relaciones laborales, nuestro convenio, para que aquello que se nos encomienda salga adelante. Mucho tiempo ahorrando a Iberia cifras millonarias en combustible, poniendo todo de nuestra parte en momentos puntuales complicados, acortando los tiempos de vuelo para que no se pierdan conexiones, tratando de solucionar con nuestro mejor afán situaciones de las que no somos culpables, tapando errores del sistema, realizando nuestra labor con toda la profesionalidad de la que somos capaces. Mucho tiempo haciendo lo que se espera de nosotros y más.
Vd. lo sabe, Sr. Donaire, sabe perfectamente que sin los favores del colectivo de Pilotos esta empresa no sacaría su producción adelante. De la misma manera, sabe que no estamos en huelga de celo. Hacer respetar el ámbito de relación que existe entre un trabajador y su empresa no es trabajar a reglamento. No tenemos miedo de que nos acuse de ello.
Hemos sido muy tontos, Sr. Donaire, hemos transigido demasiado, y ahora, cuando nos hemos hartado de tanto desprecio, ninguneo y puntapié… ahora que hemos comprendido que no sirve de nada ir más allá de lo que uno debe sin contrapartida, respeto ni reconocimiento alguno... ahora…puede que a Vd. le resulte fácil hacer creer a la gente que en vez de tontos somos malos. No nos importa, nosotros trataremos de contar nuestra verdad, mientras Vd. esparce su mentira entre amenaza y amenaza, entre muestra y muestra de cómo entiende Vd. las relaciones laborales. Hágalo, siga, porque no tenemos miedo.
La desconsideración que venimos soportando a cambio de nuestra ejecutoria profesional ejemplar, no tiene ninguna razón de ser. No la tiene que se nos niegue el más elemental acceso a una parte de los beneficios que ayudamos a crear para Iberia y la sociedad española con nuestro trabajo, mientras los manejadores del miedo, Directivos como Vd., se ponen las botas. No la tiene que se ciegue la esperanza de un retiro digno a quienes se han dejado la vida en Iberia, y se use como otro arma de miedo. No la tiene que se trate de amedrentarnos a diario y como sistema por parte de nuestros jefes para que hagamos lo que no debemos, y se nos conmine a ello o a "atenernos a las consecuencias". No la tiene que tras tantos años y dedicación, los artistas del miedo, como Vd., anden de continuo imaginando maneras de sustituirnos por otros, entregándoles nuestro trabajo a otros y negándonos el futuro en este sitio al que todos llegamos después de mucho esfuerzo, compromiso leal con nuestra empresa y fe en nuestros sueños profesionales. Se acabó, Sr. Donaire, no tenemos miedo.
No nos acuse de perjudicar a nuestros pasajeros, Sr. Donaire. Vd. es Director General de esta empresa. Dígales la verdad, esa verdad que, a Vd. sí, le produce mucho miedo. Dígales que su gestión viene saliendo, pero no gracias a Vd., sino a que mucha gente tira de este carro más allá de lo que sus obligaciones legales señalan. Dígales que Vd. hace provisiones que necesitan que muchos pilotos vuelen en sus días libres, planes que no salen sin que muchos cedan sus derechos laborales. Dígales cuántas veces ha programado la empresa que Vd. dirige vuelos para los que sabía que no había tripulaciones, esperando que nosotros, otra vez, arreglemos el roto. No esperamos que les cuente eso, sabemos lo que nos espera, pero ya no tenemos miedo.
No vamos a tener miedo de volver a ser objeto de mentiras ante la opinión pública acerca de nuestra situación, no nos van a asustar con la enésima publicación falsa de sueldos mareantes, ni nos va a atemorizar que consigan, otra vez, que la sociedad a la que servimos nos deteste. Estamos curados de espanto, y tan sumamente hartos del pisoteo al respeto más elemental que nos da lo mismo, ya no tenemos miedo.
Explique Vd. a los accionistas, a sus futuros socios de British, o a quien quiera, que Vd. mantiene a raya a sus pilotos a base de contar a todo el mundo lo malos que son, mintiendo acerca de lo que les paga o tergiversando su modo de vida. Esa es su manera de relacionarse con sus trabajadores, ese es el producto que Vd. vende. No lo hará, no lo contará, porque tanto Vd. como su cuenta corriente tienen miedo a la verdad. Nosotros no, ya no tenemos miedo a nada. A Vd. tampoco.
Cuente Vd. a sus pasajeros cuántas veces les ha vendido un billete de Iberia y les ha llevado en una compañía que no era Iberia, a cuyo mando no iban tripulaciones de Iberia. Cuéntelo. O cuente Vd. a la opinión pública cuanto se han subido Vd. y los demás directivos el sueldo mientras mantiene congelado el nuestro y el de sus demás empleados desde 2004. Cuente cómo en años de beneficios récord de esta empresa, la crecida de la tarta sólo ha aprovechado a unos pocos. Seguro que lo entiende Sr Donaire ¿o ya ha olvidado sus comienzos como sindicalista? Nosotros no tenemos nada que ocultar a la sociedad, podemos hablar en cualquier sitio en el que nos dejen sobre lo que haga falta. Por eso no tenemos miedo.
Sabemos que volveremos a ver otra vez en los aviones o en el lugar donde nos incorporamos a nuestro trabajo a los zafios matones de los "sindicatos de clase" para amenazarnos, zarandearnos físicamente y hasta agredirnos. Les estamos esperando, nos sabemos el guión. Pero el aguante de cualquiera tiene un límite, y ni siquiera la próxima amenaza de agresiones físicas sobre nosotros va a parar un torrente de indignación que ha llegado al punto de no temer tampoco a eso. Si por casualidad llegase a hablar con ellos un día de estos dígales que tampoco les tenemos miedo.
Tome nota, Sr. Director General, no tenemos miedo. Y mientras, sepa Vd. que aquí estamos, deseando unas relaciones laborales presididas por la lealtad a Iberia a la que nunca hemos dado la espalda. Siempre nos encontrará en el sitio en el que tanto Vd. como nosotros seamos capaces de llegar a un acuerdo que haga justicia a nuestra labor, que reconozca nuestra aportación a la empresa a la que servimos y nuestra trayectoria colectiva.
Si, por el contrario, vuelve Vd. a elegir el camino de siempre, si cree que pueden continuar y hasta finiquitar el plan que nos aparte del sitio que nos hemos venido mereciendo, sepa que NO TENEMOS MIEDO

12.12.08

Pilotos españoles por la seguridad aérea

Hace unos días apareció en youtube este vídeo. Hace ya mucho tiempo que los pilotos españoles suplen con su pericia la rapiña de quienes aumentan la cuenta de resultados a base de reducir la seguridad de los pasajeros. Hace años que los responsables de las compañías aéreas se dieron cuenta que les sale más rentable asumir un accidente de vez en cuando que mantener las estrictas normas que previenen que usted y yo nos estrellemos. Y como usted y yo leemos los periódicos, hace años que en ellos sale la versión de los empresarios, en la que los pilotos son unos caprichosos niños de papá que nos dejan sin vacaciones para poder comprarse su segundo Ferrari. No es verdad. Lo que sí es verdad es que la profesión de piloto de líneas aéreas es extraña y obstinadamente vocacional. Por eso, los últimos minutos de este vídeo, casi excelente, se recrean en esas imágenes que ellos ven desde su cabina, las mismas con las que soñaron durante su larga preparación y las que hacen que aguanten siempre un poco más. Por eso llamo a este vídeo "casi" excelente. Porque hace ya tiempo que se abusa de la vocación de los pilotos para reducir aún más los ya estrechos márgenes de seguridad. Es triste que la vocación pase a ser sólo la profesión, pero cuando hay que tratar con quien no tiene ni una cosa ni la otra, no es conveniente mostrar el lado vulnerable.

1.12.08

Cultura por metros EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 1 de diciembre de 2008

CULTURA POR METROS

Luisa Cuerda

Interrumpo por un momento mis merodeos en torno a la crisis para compartir con ustedes algo que me la recuerda bastante y me inquieta casi más: el imparable avance, en Urueña, de un virus llamado “Librería Institucional” (en adelante, LI). Hace unas semanas cerró, por razones aún inexplicadas públicamente, la librería Lex Nova de La Villa del Libro. Días más tarde, apareció sobre su rótulo una pegatina con las palabras “Librería Institucional”, a lo que se añadía un esotérico aviso en la puerta: “Acudir al centro e-LEA”. Ahora bien, nosotros ya teníamos una Librería Institucional, que se apropió en su día de un local nacido para Centro de Interpretación (o virus CI, también endémico), con su escaparate petrificado de cándidas publicaciones folk, su puerta cerrada y su cartel que remite a otro lugar. Según parece, el virus LI es inseparable de la clausura, por lo que no sé si Lex Nova ha cerrado porque se ha contagiado del virus o si el LI se ha instalado aprovechando el cierre de Lex Nova. En todo caso, me preocupa el avance del contagio, sobre todo si lo relaciono con el anuncio del e-LEA, que podría servir para la FNAC si la FNAC fuera menos elegante: “1296 m2 dedicados a la promoción del libro y de la cultura”. Que nuestros inmarcesibles funcionarios hayan reconocido lo que sospechábamos hace tiempo, es decir, que para ellos la cultura es cuestión de superficie, “contra más, mejor”, podría ser una buena noticia si a eso le siguiese su cese fulminante; pero de otra manera, es un motivo de temor. Se diría que los ejecutores de la Villa del Libro sólo ambicionan acumular m2 (que, en contra de lo que dicen, no sólo no dedican a la promoción del libro y de la cultura sino que dejan yermos de ambas cosas) y han emprendido una guerra de conquista sobre las librerías, donde, según les han dicho sus confidentes, se venden libros de verdad.
De la misma manera que, aprovechando la crisis financiera que ellos mismos han provocado, los bancos afianzan su poder merced al dinero público que les regalan los Estados, así también la Nada Cultural que emana de las Instituciones, no contenta con los m2 de la Fundación Joaquín Díaz y del e-LEA, se expande por las librerías que las Instituciones crearon y echaron a perder con el dinero del contribuyente. “Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”, hizo decir Orwell a un funcionario en su 1984. Lo he recordado, con un escalofrío, ante esta epidemia otoñal.

17.11.08

Elogio de Zapatero EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 17 de noviembre de 2008

ELOGIO DE ZAPATERO

Luisa Cuerda

No me gusta elogiar a las personas en el poder y tampoco me gusta cómo se plantea esta reunión del G-20, en la que se va a intentar de nuevo maquear un sistema que, demostradamente, ha devastado una parte del planeta y ha puesto a la otra al borde del colapso. Puedo entender, aun repugnándome, que los dueños del dinero quieran continuar ejerciendo su rapiña y que los dueños del poder les ayuden; pero me parece inexplicable que los que la padecemos nos resignemos con lo que hay por miedo a “algo peor” (que es como se llama el “coco” de los adultos que se vuelven blanditos a base de tele e hipotecas). Así y todo, o tal vez por eso, creo que es mejor participar que no participar en una reunión en la que se van a tomar decisiones que nos afectarán a todos. Una vez más, no es una cuestión de ideología sino de sentido común.
En eso coincido con Sarkozy, que ha apelado al sentido común, frente a la ideología, para defender la presencia de España en la reunión del G-20. España ha estado representada, con voz y voto, por su presidente de Gobierno, que es quien ha convencido a Sarkozy para que a su vez Sarkozy horadase la pétrea cazurrería del aún presidente Bush. Zapatero, pues, ha conseguido un tanto para España. Por eso me parece una insensatez (más) el trato que le propinan tanto una parte de la prensa española como el sector cerril de la clase política, cuya línea argumental es similar en todo a las conversaciones de carajillo y dominó de los teleclubs: “Zapatero ha mendigado ese puesto”, dicen el jubilado gruñón, el señor que cobra por escribir en los diarios y el que cobra quién sabe por qué. Al primero le diría: “Abuelo, que eso no es mendigar. Que la obligación de Zapatero es que España esté en primera fila. ¿O es que no se da cuenta de que mientras usted se toma el carajillo y despotrica alguien tiene que trabajar para usted? Hay quien le mandó al nieto a la guerra a cambio de una cátedra en el extranjero, ¿ya no se acuerda?”. Usaría deliberadamente tan pedestre lenguaje para ponerme a tono con el enfoque de mi interlocutor. Ante los articulistas o los políticos que exhiben ese nivel, sin embargo, no puedo ni debo desperdiciar más altos argumentos porque deduzco que o se les han olvidado de golpe las primeras letras o es que están al servicio del más imbécil de los sectarismos, el del que tira piedras al tejado común para que se fastidie el vecino. ¿Cuesta tanto reconocer un logro que es el de todos? De verdad, ¿qué nos está pasando?

15.11.08

¿SE ACUERDAN DE REMEDIOS?

Publico, con el permiso de su autor, un artículo de Ricardo Rodríguez ("La moral del verdugo", Mondadori, Barcelona 2005) que debería haber aparecido, al menos, en EL PAÍS, en ABC y en PÚBLICO pero que no va a aparecer en ninguno de ellos. En seguida sabrán por qué.

Es posible que ustedes ya no se acuerden; los medios de comunicación nos relatan los acontecimientos del mundo y de nuestro país a ritmo tan vertiginoso que tres o cuatro meses pueden llegar a convertirse en la memoria en un abismo inabarcable. Encendemos la televisión y nos familiarizamos con rostros que olvidaremos a los pocos días, nos laceran el corazón desgracias que mañana no nos arrancarán ni un suspiro, nos encolerizamos por infamias que pronto nos dejarán indiferentes. La representación fugaz de la vida es en gran parte una astuta estrategia del poder. Se trata de no dejar que la ira se sedimente en los ciudadanos, no vaya a ser que con el tiempo empiecen a preguntar por las razones del enfado, sumar un estupor a otro y empezar a explicarse las causas de las cosas y hasta a pedir cuentas por ellas. Pero en la realidad que la televisión nos fragmenta para volverla incomprensible permanecen las injusticias, subsisten los seres humanos heridos y las razones para indignarse. Y, a pesar de todo, si uno se esfuerza, puede llegar a recordar.

Si se esfuerzan, podrán ustedes acordarse de que en este país vive una mujer que se llama Remedios García Albert. En pleno verano, allá por el mes de julio –fíjense qué poco hace- su nombre y su rostro ocuparon los telediarios de todas las cadenas, las primeras páginas de todos los periódicos y las alocuciones de todos los tertulianos ávidos por encontrar nuevos monstruos sobre los que descargar su bilis en los programas de radio. Se anunció a los cuatro vientos que se había hallado y se había detenido nada más y nada menos que a la responsable de la guerrilla colombiana de las FARC en España y en Europa.

Y nadie pareció albergar duda alguna de que realmente Remedios era una terrorista peligrosa a la que había que poner a buen recaudo y juzgar con severidad. Nadie se preguntó por la consistencia de las pruebas que la acusaban; todo el mundo creyó cuanto se le contaba y se comportó como si conociera a fondo la biografía de Remedios, al menos lo suficiente como para condenarla antes de ser procesada. O no todo el mundo. Algunas organizaciones pacifistas, grupos políticos minoritarios, asociaciones y ciertos intelectuales de esos que aún osan dudar de los dictados de la mayoría denunciaron que se estaba linchando a una persona sin siquiera darle la oportunidad de defenderse. No fueron pocos los que se salieron de la oleada inquisitorial desatada esta vez, pero los grandes medios por lo común se negaron a abrirles ni un hueco y su protesta tuvo ocasión de llegar a muy poca gente.

Hubiera debido avergonzar hasta a las piedras la bestialidad con la que periódicos respetables se saltaron a la torera la presunción de inocencia para la que en otros casos son tan exquisitos. «Detienen a la dirigente de las FARC en España»fue el titular del diario PÚBLICO; «La representante de las FARC en España, en libertad bajo fianza», el ABC; «Detenida en Madrid la máxima responsable de las FARC en Europa», el diario EL PAÍS. Y así todos. Ni la discreta precaución de anteponer «presunta» que hoy en día se concede hasta a un acusado de violar y matar a un niño. Alguno de los periódicos mencionados se permitió la inaudita indecencia de publicar la dirección completa de la acusada y de airear rumores sobre sus relaciones sentimentales que los periodistas habían escuchado interrogando a sus vecinos como si recopilaran material para un programa rosa.

A profesionales en apariencia competentes no les inquietó que la totalidad de la acusación se fundamentara en unos correos descubiertos en el ordenador del guerrillero Raúl Reyes, ni que ése ordenador hubiese estado en poder del ejército colombiano el tiempo suficiente para manipularlo a placer. Se concedió crédito sin más a un ejército acusado por multitud de organizaciones humanitarias de complicidad con escuadrones de la muerte. Se tuvo fe ciega en el gobierno de Álvaro Uribe, cuyo partido político tiene a decenas de diputados procesados por corrupción; cuyo hermano es sospechoso de complicidad con torturas y asesinatos de sindicalistas, campesinos y líderes de movimientos civiles pacíficos, y cuyo delirio le ha llevado a acusar de colaborar con grupos terroristas a mediadores que el propio gobierno había designado, dentro de una estrategia enloquecida de dinamitar la menor esperanza de que el conflicto de Colombia se resuelva de manera pacífica. Nadie quiso rememorar el pasado inmediato de Colombia: miles de asesinatos políticos, una organización política entera –la Unión Patriótica- literalmente exterminada por los paramilitares, decenas de miles de encarcelados, torturados y desplazados.

Se exhibieron como pruebas incontestables de la culpabilidad de Remedios García su participación –siendo como era y es cooperante especializada en la resolución pacífica de conflictos- en unas conversaciones de paz promovidas por el mismo gobierno colombiano, correos dirigidos a personas que nada tenían que ver con las FARC o, ya en el extremo de la perversión, que realizara gestiones para sacar del país a los hijos del guerrillero Raúl Reyes, con lo que se limitaba a cumplir con el elemental principio de proteger a los niños de los conflictos armados que reconocen las convenciones internacionales de derechos humanos. Diarios tenidos por muy progresistas hacían resucitar el ancestral y cruel hábito de castigar a los hijos por lo que hacen los padres. Las constantes peticiones que dirigió a la guerrilla, cumpliendo con su papel de mediadora, para que finalizara con los actos violentos y los secuestros fueron sencilla y convenientemente ignoradas.

Y ha transcurrido el tiempo –no mucho, apenas tres meses y medio- y los periódicos –y probablemente ustedes- se han olvidado de Remedios García; ha dejado de aparecer en los noticiarios de la tele. En estos tres meses y medio, investigaciones llevadas a cabo por la policía ecuatoriana han desvelado sólidos indicios de que el ordenador de Raúl Reyes fue en efecto manipulado por el ejército colombiano, como hubiera sido de esperar para cualquier persona sensata. Amnistía Internacional ha reprochado al gobierno español que no presione al de Colombia para que garantice el respeto de los derechos humanos. Las que parecían pruebas incontrovertibles de culpabilidad se disipan como humo.

Remedios García es una mujer modesta, cariñosa y extraordinariamente inteligente. Ha entregado su vida a la paz en cuantos rincones del mundo pueda alcanzar su corazón inmenso, porque la sostienen en pie el desprecio de la violencia y la convicción indestructible de que la convivencia pacífica entre los seres humanos es posible, así como que la verdadera paz se conquista luchando por la justicia y la libertad. Se vio repentinamente envuelta en un torbellino que jamás hubiese imaginado. Perdió su trabajo, tuvo que escabullirse de la persecución insidiosa y ha padecido horas y días de amargura, perplejidad, impotencia y desengaño. Sigue siendo, no obstante, una mujer tan digna y valiente como siempre.

Pero aquellos que la condenaron e hicieron todo lo posible por destrozarle la vida no volverán a ella para pedirle perdón. Ningún periódico revisará las atrocidades que publicó, ninguna emisora de radio se esforzará por limpiar su nombre, ni por resarcirla de tan salvaje ensañamiento. Nadie reconocerá haberse equivocado. El pasado 26 de octubre se llevó a cabo en Madrid un acto público respaldado por más de treinta organizaciones sociales para reivindicar la inocencia de Remedios. Ningún medio de los que dedicaron páginas y horas a difamarla creyó necesario informar de ello.

El olvido basta, y no importa la hondura del daño que se haga. El olvido lava las vergüenzas y enjuaga la jeta de los canallas. Pero, si uno se esfuerza, puede recordar. Y, cuando se conmueva usted de nuevo viendo la estremecedora película de Jim Sheridan «En el nombre del padre», quizá pueda pensar que la historia que cuenta tiene más que ver con el presente y con nosotros de lo que sospechábamos.

Ricardo Rodríguez

3.11.08

Keynes era un inglés EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 3 de noviembre de 2008

KEYNES ERA UN INGLÉS

Luisa Cuerda

Se nos olvida a menudo que los clásicos de la economía fueron, antes que nada, grandes humanistas. Hace ya años que la Teoría Económica ha sido digerida apresuradamente por candidatos a ricachones o a poderosos que, sin tiempo ni ganas para acudir a las fuentes, abusan de citas incompletas para justificar su inmoralidad o apoyan con lugares comunes, tan manidos como falsos, sus obscenos intereses.
Visto lo visto, acudo a mi asesor en asuntos económicos. Quiero que me ponga al tanto de la Economía Política al uso para no ser menos que los otros articulistas. “Empieza por Keynes”, me dice mi asesor. Keynes aportó una idea práctica para superar la crisis del 29, a la que dicen que se parece esta tanto en lo absurdo como en lo merecido, y también porque algo hay que decir. Keynes abogó por la inversión estatal en obras públicas para generar empleo y volver a poner en marcha la maquinaria del libre mercado, bloqueada a pesar de su proclamada infalibilidad. Un intervencionismo deficitario que escandalizó muchísimo a los que no habían leído bien a Adam Smith, pero que sacó a Estados Unidos de la crisis propiciando que años más tarde, una vez entonado un tibio “mea culpa” por los “fallos” del capitalismo (como ahora) se “refundara” este (como también ahora se quiere hacer) con los resultados que todos sabemos. Así, a ojo de buen cubero, se me ocurre que el fallo podría ser el capitalismo en sí mismo. Pero claro, yo no entiendo de economía.
Volviendo, pues, a Keynes, pregunto a mi asesor: “Entonces, ¿el intervencionismo podría ser una solución?” Las cosas son diferentes, responde. Los países comunistas se han travestido en países consumistas, y en Europa ya se habla sin vergüenza ninguna de aumentar las horas semanales de trabajo. Una oportuna crisis, la de ahora, como oportunas fueron las guerras de los Bush. Corren malos tiempos para la lucidez.
Me fascina imaginar esa edad de la inocencia, esos Estados Unidos intervencionistas (en su propio país, quiero decir), esos economistas enciclopédicos y cosmopolitas, ricos por su casa y por sus inversiones y no por su nómina de funcionarios-esbirros. Keynes era bibliófilo y empresario teatral y fue novio de medio grupo de Bloomsbury. “¿Era de izquierdas o de derechas?”, le pregunto a mi asesor. Él me mira con mucha pena y creo que piensa que no he entendido nada. “Para unos fue un facha y para otros un comunista -me dice-. Pero él era un inglés.”

20.10.08

Una gran noticia EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 20 de octubre de 2008

UNA GRAN NOTICIA

Luisa Cuerda

No siempre sucede, pero parece que esta vez el destino quiere compensar un poco los tiempos de crisis y de desesperanza. Jesús Neira ha despertado del coma al que le llevaron los golpes de un tipo que consideró una intolerable intromisión en su intimidad el que le impidieran seguir maltratando a su chica. Un punto de vista compartido por ella misma, que ha paseado por los medios explicando “la otra versión”. Es cierto que cuesta pensar, al ver su agresividad contra los que critican a su novio, que esta guapísima mujer, tan latina, sea vulnerable. Sin embargo su hombre, también guapísimo y muy latino, la tiró al suelo delante de un señor que consideró que ese episodio pasional entre guapísimos era algo denigrante y acudió en ayuda del más débil, dando a su hijo, que iba con él, un ejemplo de coraje, compasión, dignidad y buen hacer.
Pero corren malos tiempos. A la llamada clase media, antes tan estricta y virtuosa, se le ha ido la pinza con el estado del bienestar y ha dado a luz una generación de descerebrados, guapísimos y estupendos, que justifican con desparpajo su caos vital y están tan inmersos en el cinismo que ni siquiera sospechan que haya otra cosa. El galán, puesto de coca hasta arriba, desvió la atención pasional que le prestaba a la dama para agredir a quien se había permitido corregirle (probablemente era la primera vez que alguien osaba desde que, con tres años, sus padres le abandonasen a una sucesión de profesores desautorizados y deprimidos). Una consecuencia fue el coma del único de los tres protagonistas que encaja en la definición de persona. Otra, la constatación de que, en medio de los cacareos de los descerebrados, existen seres que brillan con luz propia, una luz que no se apaga con la muerte y es, por tanto, invencible.
Habrá quien, visto lo visto, diga que “es mejor no meterse en nada” o que “ella se lo merecía”. Pero, desde esa moral superior que Neira predica con el ejemplo, la fraternidad nos eleva y la indiferencia nos degrada. Y a la luz de esa verdad, el cinismo revela toda su triste carencia. Dice su esposa, con una preciosa sonrisa, que él nunca se arrepentirá de haber defendido a esa mujer. Aunque Neira hubiera muerto, aunque muriese ahora, su luz habría vencido a la oscuridad. No por haber evitado la agresión a la desdichada hembra de una degenerada subespecie, sino por haber visto en ella la misma dignidad que en sí mismo. Que además pueda contarlo es una gran noticia y, acaso, un guiño del destino

17.10.08

Cuarenta años después. Los perdedores de Urueña

Doy paso a un artículo de Fernando Regueras que apareció ayer en El día de Valladolid. Me parece lúcido y necesario, un punto de vista desinteresado acerca de esta villa, tan deseada como malquerida.




Era entonces Urueña un pequeño rincón, con su muralla en escombros, un lavajo maloliente y la ermita catalana, aún incólume (de arquitectos), con su pórtico, casa del santero y el camarín de Mazarrasa, cuajado de exvotos. Despoblada, triste, sola, apenas se diferenciaba de aquella otra Urueña «cabeza de condado, que ostenta todavía sus rotos muros en alto y espesísimo cerro», según la veía Ventura García Escobar en 1851, o, con mayor pesimismo, casi medio siglo después, Ortega Rubio (1895): «…Nada conserva de su antigua fama, a excepción de las ruinas de su fortaleza y muralla, que están llamadas a desaparecer en tiempo no lejano». La misma villa herrumbrosa, negra y decrépita que captaron en sus fotografías Carvajal o Gilardi, con sus «maltrechos trozos de muralla», al decir del Conde de Gamazo (1930).
Por mucho que quieran algunos, poco tenía de medieval su caserío, calcinado en buena parte en 1876 y que, si conserva su vieja fisonomía, ha sido sin duda por falta de recursos para sacudirse una imagen y materiales tercamente identificados con la emigración y la miseria. Héteme aquí, sin embargo, que cuatro décadas después, Urueña es «el centro del centro de Castilla», territorio wifi (ma non troppo), con uno de los mayores índices de libros por habitante -y no exagero- de toda Europa, repoblada cualitativamente, tan atónita con su nuevo destino como insaciable en su voracidad inmobiliaria.
Una Urueña inventada: su cerca ya no es su cerca (desde las primeras intervenciones de los 70 del siglo XX, hasta las recientes de un presunto plan director incomprensible); sus calles remozadas (y renombradas, con glosas a veces inauditas), que poco se reconocen con los alzados que de ellas trazó Cervera Vera hace un cuarto de siglo; tampoco su ermita se compadece con la vieja ‘Pellejera’, que ha perdido su piel, su abrigo y sus entrañas; ni sus armas -las de los Osuna, las de los Girones- se averiguan en su escudo al día; su futuro ya no es un pasado inviable, sin aliento, y entre sus nuevas gentes hay incluso una pizca de sazón cosmopolita. Ya no quedan cisqueros, ni floristas, apenas pastores, pero ahora es villa mimada por los medios, hogar de congresos, mesa de ministros, taller de musicoterapia, y donde uno se imagina un rancio y tedioso teleclub proliferan exitosas experiencias bibliogastronómicas.
Una aldea feliz, en suma, aunque, ciegas de cieno, sigan sin alumbrarse sus añejas fuentes deshabitadas, se caigan sin remisión las bardas de los caminos, y falte esa «voluntad de seducir al visitante» que añoraba en su blog Ramón Buenaventura, ponente de uno de los encuentros sobre microrrelatos en abril pasado.
No hay duda de que la creación de la Fundación «Joaquín Díaz»en la Casa de la Mayorazga, y a su vera una fronda de nuevos feligreses de la cultura, fue rubicón del cambio, aunque el brinco, casi exponencial, ha sido el proyecto conocido como ‘Villa del libro’ y sus varias instalaciones y propuestas culturales.
Pero por bajo de este avío que todos conocemos (y reconocemos) hay un humor freático -como ese mar adentro que late bajo sus peñas- un sentir difuso y hondo que algo tiene que ver con la predilección por la villa carrasqueña. Para los que no somos de esta tierra, siempre nos ha sorprendido cada vez que se mentaba en Valladolid su nombre, la inmediata respuesta pauloviana: Urueña, ¡que bonito!
Hace exactamente 40 años (octubre 1968) se celebraba en la malograda Galería Castilla una exposición monográfica bajo la rúbrica Urueña, firmada por Gabino Gaona (1933-2007), uno de los miembros más señalados de lo que luego se denominó ‘escuela de Simancas’. El pintor de Valoria alquila primero y compra después una casa en la C/ Lagares, el primer inmueble rehabilitado con criterio en nuestra villa de Torozos, y allí se va una temporada a pintar, según recurso clásico de la vanguardia (Barbizon, L’ Estaque, Orta de Sant Joan, Vallecas).
Varios amigos del Grupo Jacobo, así conocido por exponer juntos en la recién estrenada galería del mismo nombre (1966), comienzan a interesarse también por el pueblo -adquieren alguna vivienda- y se instalan con Gaona (Pablo Prieto, Fernando Santiago), atraídos por la vastedad silenciosa de su paisaje, el perfil rotundo de sus murallas, el escueto talle de la Anunciada. Descubrieron, sin embargo, Urueña a des-tiempo (como los normandos América o Leonardo el helicóptero) y esto no se perdona. Apenas un cuadro de Domingo Criado (1969), miembro asimismo del grupo, con vista de las murallas de Urueña, arrumbado en una escalera de servicio del E-Lea, es testigo ausente de este desencuentro.
Sin embargo, el zizagueo esencial de las tierras que modula los paisajes del Gaona de entonces, la luz bien heñida, el color azoriniano, se diría que es la imagen que ‘platónicamente’ buscan en Urueña los cientos de visitantes que cada semana se encaraman al adarve desdentado de sus neomurallas, esa imagen casi literaria que enraíza y da espesura sentimental a la ‘marca’ con que políticos y administradores quieren blindar el futuro de la villa.
Fernando Regueras Grande

6.10.08

Rentable Holocausto EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 6 de octubre de 2008

RENTABLE HOLOCAUSTO

Luisa Cuerda

Hace ya tiempo que la utilización del Holocausto pasó de ser excesiva para convertirse en culpable. Alguien tendría que decirlo aunque sólo fuese para variar. El hecho de que la palabra Auschwitz baste lo mismo para fabricar un bestseller que para terminar con las discusiones acerca del problema palestino debería hacernos pensar.
“El niño con pijama de rayas”, novela que actualmente ha sido pasada al cine, es un buen ejemplo de las ilimitadas posibilidades que el genocidio más famoso de todos los tiempos ofrece a quienes buscan un éxito seguro. Pero además es otra gota más de las que vienen cayendo con regularidad sobre la opinión pública, componiendo una imagen del Pueblo Elegido que no se corresponde con los desmanes que se están cometiendo ahora mismo en el Estado de Israel. Mientras se denuncia reiteradamente un genocidio que sucedió hace sesenta años, el que se está perpetrando de forma continuada desde hace cuarenta en Palestina es justificado por casposos intelectuales, especialistas en hilvanar incoherencias, en una interpretación tan burdamente doctrinaria que sólo el interés económico o estratégico explica (que no disculpa) el acatamiento de las llamadas democracias occidentales. En cuanto a la uniformidad de la opinión pública, compuesta por personas como usted y como yo que vamos al cine a ver lo que nos echen y ni somos ni queremos ser tachadas de nazis, tal vez se deba a que, igual que la indumentaria, también la ética está sometida a la moda, ese gran negocio. Lo que llamamos pomposamente creencias, principios o ideología son, más veces de las que parece, una manera de sumarnos al carro para no quedarnos atrás. En su momento, el Holocausto fue justificado por muchos de los mismos que se horrorizaron de él cuando Alemania perdió la guerra, por lo que cabe pensar que los que ahora apoyan o justifican el lento e implacable sufrimiento del pueblo palestino se horrorizarán de él sólo cuando les digan que hay que horrorizarse. Y de nuevo será tarde.
Podría decirlo de forma más sofisticada, pero creo que el tema merece menos pedantería y más claridad: Cualquier genocidio está mal. Un genocidio no debe justificarse por otro anterior. Utilizar el Holocausto como cortina de humo ante la situación actual en Palestina es despreciable, y justificar ese estado de cosas es hipócrita y cobarde. Y no hace falta ideología para llegar a esta conclusión. Sólo una elemental decencia y un cierto desinterés por la moda.

22.9.08

"Un mundo, un sueño" EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 22 de septiembre de 2008

“UN MUNDO, UN SUEÑO”

Luisa Cuerda

Si hay algo capaz de hacerme olvidar los muchos reparos que me han suscitado las pasadas Olimpiadas, son, precisamente, los Juegos Paralímpicos que acaban de terminar. Ese prefijo, “para”, cuyo segundo significado es “al margen”, supone un puente tendido sobre la apatía más comprensible de todas: la que nace de la amargura de sentirse, sin saber por qué, excluido o diferente donde la diferencia pesa en contra.
Pero además, ese “para”, cuyo primer significado es “junto a” nos muestra de forma práctica que ante la circunstancia más dramática hay siempre otra manera de reaccionar. Las personas que han jugado al tenis o al baloncesto, que han tirado a esgrima o que han lanzado sus flechas sentados en su silla de ruedas; las personas que han corrido a ciegas, o que han saltado a caballo o han nadado llevando tras de sí sus piernas muertas decidieron un día que ese peso que les había tocado en el reparto iba a convertirse, a la vez que en su fiel compañero, en su mejor amigo. Y por eso, las sonrisas con las que muestran sus medallas tienen, a pesar de la alegría, esa vaga perplejidad que da el desapego. Porque todos y cada uno de ellos, los que están y los que no están, encontraron su verdadero premio el día que se pusieron en camino desde su cerebro paralizado o sus ojos sin luz haciendo pura vida esa frase en la muy pocos creen de verdad: “lo importante es participar”.
El tercer significado del prefijo “para” es “contra”. En una época en la que el deporte, convertido en espectáculo y en pretexto para el patrioterismo más ramplón, pierde por momentos su sentido bajo el peso de los intereses económicos; en unas Olimpiadas en las que de nuevo los países democráticos han agachado la cabeza frente a las perspectivas comerciales y políticas que ofrecen las dictaduras en declive; en una sociedad donde el “altius, citius, fortius” se mide cada mañana en la orina de los laureados, hay unos cientos de personas que representan, con medallas o sin ellas, la otra forma de entender la vida. Tras los atletas están los que han empleado la suya en tender esos puentes que salvan los abismos del desaliento. Y aunque a su alrededor pululen los intereses de siempre, tan inevitables, nada opaca el mensaje lanzado a todos los que se han encontrado alguna vez o se encuentran ahora en la encrucijada de la desesperanza o del coraje.
Este año, el lema de los Juegos Paralímpicos ha sido: “Un mundo, un sueño”. Para quien lo quiera entender.

11.9.08

¿Ritual ancestral o mala costumbre? EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID, Tribuna Libre 11 de septiembre de 2008

¿RITUAL ANCESTRAL O MALA COSTUMBRE?

Luisa Cuerda

Recientemente se ha suspendido la celebración del primer Día del Orgullo Animal en Trigueros del Valle a causa de la presión que han recibido sus vecinos por parte de los partidarios del alanceamiento del Toro de la Vega de Tordesillas. El DOA, que se había planteado como una jornada festiva, consistía en una serie de talleres, conferencias y películas acerca de temas relacionados con la protección y defensa de los animales, el proyecto Simio y la cocina vegana, actos de todo tipo entre los que había una protesta contra el alanceamiento, que es algo consecuente y natural, inevitable, dadas las fechas, y la expresión de una discrepancia que en el mundo civilizado sucede continuamente. Sin embargo, el sensacionalismo con el que se dio la noticia, alguna cizaña vertida intencionadamente y la naturalidad con la que aquí asumimos que hay que ceder ante quien grita, han dado como fruto la suspensión de las Jornadas. Con ello, y a pesar de que se quiera explicar de otra manera, se ha hecho dejación de la independencia y de la dignidad que todo proyecto debe llevar consigo.
Como quiera que no es la primera vez que sé de los fulminantes efectos que produce el poder de convicción de los toroveganos (que no es lo mismo que los veganos a secas), y llena de curiosidad por su demostrada elocuencia, fui a la página del Patronato del Toro de la Vega, http://www.patronatodeltorodelavega.com/, principal promotor del alanceamiento y principal responsable, lo reconozca o no, de lo que se hace o se dice en su nombre. En ella me encontré con su Manifiesto que, en el punto V, define así el sacrificio del animal: “Es acto donde forzosamente deben ejercerse nuestras virtudes tradicionales tales como la solidaridad, la ayuda a quien está en peligro, la mesura, la constancia, la imperturbabilidad, la decisión en medio del peligro, la buena crianza y otras muchas tocantes a nuestro concepto de hidalguía, lo que mejora grandemente a quienes tornean.” (la negrilla es mía). Este punto, con ser espectacular, no le llega ni al talón al siguiente, donde se dice que el susodicho acto “es libro donde se resume y enseña nuestro modo de estar ante lo trascendente”. Secuelas, podríamos pensar, de la empanada político-cultural que durante la dictadura llenó de Rutas Imperiales el frágil intelecto de los niños de esta Unidad de Destino en lo Universal. Si no fuera porque este “ancestral” manifiesto data del año 2000, lo que convierte la cosa de dramática en bastante chusca.
Continuando con las fechas, el Patronato se fundó el 16 de junio de 1978, precisamente para reactivar un “ritual ancestral” que por entonces andaba de capa caída. Según se dice en la página, la cosa no fue fácil a causa de “los dos grandes demonios que nos tienen doblegados desde 1.521: Apatía y complejo de inferioridad…” Es una forma muy curiosa de interpretar que en una sociedad que, justo en esos años, estaba despertando precisamente de la apatía y del complejo de inferioridad (y no me parece bien echarle la culpa al Emperador) resultaba una antigualla que las fiestas de la Virgen se celebrasen con una orgía pueblerina de ese estilo. En todo caso, se necesitaron más de veinte años para vencer a los dos grandes demonios etcétera, ya que no es hasta otoño de 1999 cuando se “reactiva” el Patronato.
Quiero decir con esto, en primer lugar, que considerar ritual “ancestral”, es decir, de “origen remoto” (DRAE) a una celebración documentada por primera vez en 1643 es mucho considerar en un país en el que el primer asentamiento de la gran mayoría de los pueblos, Tordesillas incluido, data de más de dos mil años. En segundo lugar, que el Patronato ha conseguido comenzar a funcionar hace unos nueve años y ha lanzado al orbe su manifiesto hace ocho. En tercer lugar, que ese interés porfiado en resucitar el cadáver de la España negra tiene una doble vertiente: la económica y la política; de ambas se benefician los que dirigen el Patronato y a ambas sirven los que le hacen propaganda agrediendo, como ya ha sucedido, a quien se permite disentir con toda educación.
No estamos, por lo tanto, ante una tradición querida y respetada por la mayoría, sino ante una fachada mantenida con pretensiones de cultura y actitudes de violencia por un grupo de ciudadanos que sirve a sus intereses. Hay unas cuantas personas en Tordesillas a quienes entusiasma el Toro de la Vega; hay otras tantas a las que les repugna y hay una mayoría que se calla para “tener la fiesta en paz”, pero que cada día está más harta no ya del ritual ancestral sino de la chulería ancestral de los que lo mantienen como síntoma de un estilo de vida que ya huele.

8.9.08

Disfunción eréctil EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 8 de septiembre de 2008

DISFUNCIÓN ERÉCTIL

Luisa Cuerda

Me llaman mucho la atención, en este final de verano, esos anuncios protagonizados por un señor de más de sesenta años y una chica de menos de treinta. Una pareja casi feliz, tal vez porque ambos son tan guapos como poco frecuentes. La nube que ensombrece su relación es la disfunción eréctil que padece el caballero, un pequeño detalle que se arregla instantáneamente con el producto publicitado.
Y es que, según las empresas farmacéuticas, padecen disfunción eréctil el 50% de los hombres entre 50 y 70 años, lo que, de ser cierto, nos situaría ante una pandemia ignorada por la OMS. Sin embargo, a mí me parece más lógico pensar que la naturaleza, cuya “función” consiste en cumplir su cometido de manera óptima, tiende a disminuir la capacidad generativa de cualquier organismo a medida que el deterioro de la edad lo hace menos apto para la reproducción. Llamar a eso disfunción eréctil es un buen truco publicitario, pero no es muy honrado, y si resulta creíble es porque desde niños se nos ha adiestrado para hacer caso omiso de nuestros ritmos internos si el éxito social es la alternativa. Y uno de los iconos del éxito masculino es la compañía de mujeres jóvenes.
Quizás por eso hay muchos que intentan “curarse” del paso del tiempo, apegados a la equivocada idea de que, con dinero suficiente, nunca envejecerán, sin que a nadie se le ocurra relacionar la neurótica obsesión de juventud y poder de los viejos con la desesperanza y la apatía de los jóvenes, y la muy comprensible ira que se esconde tras ellas. Nuestro planeta es un sistema cerrado, donde el declinar de unos es necesario para el florecimiento de otros; y el altruismo, esa actitud que nos ha hecho llegar hasta aquí como especie, consiste entre otras cosas en asumir esa ley de vida con una cierta elegancia. Una elegancia que incluye, por ejemplo, asumir las posibilidades reales de la sexualidad en la madurez, aprovechar el montante de tiempo libre y energía que se consigue con ello y disfrutar, por primera vez en la vida, de puntos de vista más ecuánimes sobre las mujeres y la relación con ellas. Sorprende lo simpáticos y atractivos que se vuelven los hombres que lo hacen.
Al ver esos anuncios de abuelos maqueados y chicas estupendas pienso que sería interesante sustituir a la joven que sonríe con carita de pena a la vera del afectado por una mujer de la edad de este: es sólo una idea, sin contraindicaciones para las arterias ni para la autoestima.

25.8.08

Comandantes EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 25 de agosto de 2008

COMANDANTES

Luisa Cuerda

Aeropuerto de Valencia, julio de 2008. En un Airbus de Iberia recién embarcado se escuchan airadas protestas. Hay cuatro pasajeros cuyo desaseo provoca la reacción de los demás. La sobrecargo informa al comandante Sureda, que procede a desalojarlos en cumplimiento de su deber: es preceptivo bajar del avión a individuos violentos, bebidos o desaseados. El avión, en el aire, es un sistema cerrado donde cualquier conflicto multiplica la inseguridad del vuelo bastante más que llevar en el equipaje de mano, pongo por caso, un champú tamaño familiar. Días más tarde, Iberia degrada al comandante acusándole de racismo: los pasajeros desaseados eran negros. Una raza a la que pertenece la esposa del comandante, lo que cuestiona bastante tal acusación.
Aeropuerto de Jerez, enero de 2005. El comandante Gordillo, luego de observar que el Airbus 320 que ha de transportar no está en condiciones de emprender el vuelo, lo comunica a Iberia, su empresa; esta le presiona, le amenaza y, al no ceder el comandante, lo despide. Los Tribunales consideran el despido improcedente, pero ninguna otra compañía le contrata dada su fama de “conflictivo”.
Aeropuerto de Barajas, 20 de agosto de 2008. El MD 82 de la compañía Spanair, empresa en proceso de despidos selectivos, abandona la pista antes de despegar para reportar un incidente; minutos después, vuelve a la pista y despega. Un motor estalla cuando está en el aire. El avión cae, se parte en cuatro trozos y se incendia. Mueren abrasados ciento cincuenta pasajeros, personas que iban de vacaciones, familias enteras, hombres, mujeres y niños. También la tripulación auxiliar. También el copiloto. También el comandante, esa persona de la que dependían todos ellos pero que, cada vez más, depende de la avidez de las empresas, de los directivos que sirven a sus amos minando la autoridad de los comandantes y de la imagen peyorativa que de los pilotos dan los medios, alimentada por los más pedestres lugares comunes.
Cada día millones de personas nos desplazamos en avión. Si el máximo responsable de nuestra seguridad está limitado hasta la desmoralización, es que las compañías aéreas lo están haciendo mal. Todo trabajador es digno de respeto. Pero los que dominan una técnica difícil y costosa, desconocida por la mayoría y de la que muchos dependemos, merecen además la consideración correspondiente. Como queda demostrado, nos va la vida en ello.

11.8.08

Dioses de temporada EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 11 de agosto de 2008

DIOSES DE TEMPORADA

Luisa Cuerda

No sé si puedo asumir la vecindad de los altísimos tacones de madera y charol de la Princesa de Asturias con las declaraciones de la dominatrix londinense que filmó la penúltima orgía del patrón de la FIA. Ni siquiera sé si debo. Pero la frivolidad de las revistas de verano hace posible que en mis dos hemisferios cerebrales retocen frases como “los muy llamativos zapatos con los que la Princesa de Asturias ha acudido a su primer acto público en Mallorca prometen convertirse en el tema del verano” con otras como “Sabía que a Max le excitaba que le hablara en alemán. Utilizamos uniformes carcelarios porque se trataba de una escena en una prisión alemana, pero no era nazi”. Esta última aclaración, que no tiene precio, es, posiblemente, la razón de que los altísimos tacones de SAR puedan convertirse en el tema del verano. Porque si el “ama” que le azotaba el culete a Max mientras le llamaba “cerdo” en alemán (ese pícaro idioma) le llega a llamar “cerdo judío”, se lía una que los muy llamativos zapatos principescos pierden, de seguro, su lugar en el top ten estival, y quedan ex aequo con las canciones de la primera dama francesa, que en su nuevo disco se pone en plan p’tit bourgeois y nos habla de sus cuarenta años y sus treinta amantes.
Podría aducirse que los amantes, como los amigos, los enemigos e incluso los cuñados, son algo que se va teniendo de forma inevitable a lo largo de la vida, por lo que hacer inventario a los cuarenta es o prematuro o petulante; o que la altura de los tacones de SAR sólo es de la incumbencia de las vértebras de SAR, así se quede el verano sin tema. Por no hablar de lo otro, claro, y de lo sorprendente que resulta que se dé más importancia a la “corrección política” de una ingenua parafilia de corte clásico que al delito que supone filmarla de extranjis. Pero entonces se le caerían los palos del sombrajo a ese montaje tedioso y cateto que ya es tradicional entre los cronistas estivales. Agosto, ese mes que tomó su nombre del austero Octavio, que nunca dio que hablar, se ha ido convirtiendo en un mes de ocio exasperado, consumo indiscriminado hasta más allá del hastío y consecuentes cotilleos, bastante infames, sobre nuestro particular panteón.
Y eso debería hacernos pensar, porque, como en tiempos del primer emperador de los romanos, también ahora los dioses, aunque sean de temporada, reflejan nuestra pequeñez o nuestra grandeza.

28.7.08

Los hijos de los otros EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 28 de julio de 2008

LOS HIJOS DE LOS OTROS

Luisa Cuerda

En mayo de 2006, miles de personas se sentaron pacíficamente en la Puerta del Sol de Madrid para pedir una vivienda digna. Fue una concentración iniciada por un mensaje en la Red y su sorprendente éxito puso en marcha la siguiente sentada. Pero en aquella ocasión, la policía cortó las salidas de la plaza y apaleó y detuvo a varios manifestantes, todos jóvenes. Ahora, el fiscal solicita para nueve de ellos cincuenta años de cárcel. Les acusa de desórdenes públicos, que es una forma de verlo. Yo, que probablemente no me dejaría apalear por la policía sin defenderme, lo veo de otra manera, y, como yo, también lo han visto las personas de V de Vivienda, una organización ciudadana nacida a raíz de estas sentadas, que se manifiestan desde entonces en solidaridad con los detenidos sin que los medios se hayan hecho eco.
La aspiración a una vivienda digna es una de las más modestas que un ser humano puede tener. Y sin embargo, se ha convertido en una batalla desigual entre los especuladores (cuyos tentáculos -ellos los llaman “contactos”- abarcan, como se ve, los tres poderes) y quienes no tienen un mínimo lugar donde vivir su propia vida, es decir, nuestros hijos. Porque tendemos a pensar, refugiados en nuestro pequeño e hipotecado rincón, que estas cosas les pasan a los hijos de los otros: que probablemente se lo merecen, que algo habrán hecho. Y sin embargo, por cada uno de ellos que es apaleado o detenido, la vida se vuelve un poco peor para los nuestros. Así que podemos seguir buscando excusas para la cobardía y urgirles, una vez más, para que estudien mucho y no se metan en nada. Y, de paso, ir inventando una buena respuesta para cuando, terminada su ejemplar formación, y a pesar de lo calladitos que han estado, sigan sin encontrar una vivienda digna. Tal vez entonces comprendamos que, para la avidez de aquellos a quienes hemos permitido hacerse con el poder, nuestros hijos y los hijos de los otros son la misma mano de obra barata y explotable. Pero también podemos, antes de que eso suceda, despertar del sopor del desencanto y reconocer ante ellos que si el mundo que les damos es un poco más vil, es porque nuestra desidia y nuestro egoísmo lo han hecho posible. Tal vez si dejamos de confundir madurez y cinismo, si asumimos el dolor por el fracaso que nuestro escepticismo esconde, podamos aprovechar nuestra última oportunidad, como generación, de recuperar un poco de la dignidad que nos hemos ido dejando en el camino.

14.7.08

Ambulancias EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 14 de julio de 2008

AMBULANCIAS

Luisa Cuerda

En el ambulatorio de Mota del Marqués se necesitan más ambulancias. La única que hay tiene que atender a unos veinte pueblos, habitados en su mayoría por ancianos que suelen requerir tratamiento de urgencias, además de personas más jóvenes que pueden verse accidentalmente en ese caso. Si la única ambulancia está ocupada, el ciudadano que la necesita ha de esperar. Y esa espera, en muchas ocasiones, supone la diferencia entre morir o vivir. Procuro escribir con frases cortas y sencillas para transmitir con claridad la importancia de lo que digo: Que se dote de más ambulancias a Mota del Marqués puede ser cuestión de vida o muerte para alguien. Hablo de Mota porque es el caso que conozco, pero me cuentan que sucede lo mismo en toda la Comunidad. Y también hablo de Mota porque es un municipio vecino de Urueña, donde la misma Administración que no da dinero para sanidad, gasta millones de euros en “cultura”.
Hace cinco años que vengo alertando de la utilización del campo como paisaje para implantar aquí experimentos y parques temáticos a mayor gloria de los políticos y sus agregados. El mismo tiempo que vengo escuchando razones infinitamente cobardes de alcaldes apocados que sirven a su partido más que a los contribuyentes y que están íntimamente convencidos de que estos son un rebaño por quien no merece la pena trabajar; y que observo en la mayoría de la gente una resignación medieval, tan obsoleta como los museos que proliferan al olor de este turismo de guía del ocio, cuyas aclamadas estadísticas no traen infraestructuras para quienes nos quedamos cuando se cierra la feria. Los pueblos siguen vaciándose, siento decirlo, ya que los turistas no cuentan a la hora de fijar población. Y las repoblaciones no se consiguen con empleados que fichan y se van ni con caprichosos de ida y vuelta que serán el primer eslabón de una especulación infinita, sino con los servicios necesarios para que puedan vivir dignamente y afincarse en los pueblos un número significativo de familias. Cosas como sanidad, educación, transporte, comunicaciones. Por supuesto, deficitarios: para eso están los impuestos. Por mucho que lo sean, nunca alcanzarán los números rojos de nuestras inefables “apuestas culturales”.
En agosto, Joaquín Díaz, cuyo publicitado año sabático ha durado dos meses, inaugurará un nuevo museo aquí, en Urueña. Pero esa es otra historia… ¿O no?

30.6.08

Puertas al campo EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 30 de junio de 2008

"Cortar las libertades siempre es molesto, pero hay que proteger la cultura". Esta frase, que da tanto miedito, la pronunció Antonio Guisasola, director de Promusicae, como argumento para que se identifique a los usuarios que descargan música de la Red por medio de los programas de intercambio de archivos. No sé, de verdad, qué me fascina más, si el epíteto de “molesto” aplicado a lo que se aplica o que este señor llame “cultura” a los beneficios de las discográficas que tutela. Una perla más reciente de su propiedad intelectual ha sido comparar el MP2P, uno de esos programas, con un “cuchillo que sirve exclusivamente para matar”. De fondo, el tema de la “piratería”, que es uno de esos términos lanzados al aire por los alarmistas estadounidenses, una de esas cosas que aquí recibimos entre la incredulidad y la sorna hasta que un día te encuentras medio desnudo en el control del aeropuerto o cómplice de piratas si no te chivas del que se baja lo último del último “triunfito”.
Se me ocurren muchísimas preguntas. Por ejemplo: ¿es también piratería prestar un CD? ¿Cuántos amigos pueden reunirse a escuchar música sin que la policía deba disolverlos? Y, ¿qué pasa con la transmisión oral? "La copla que está en mi boca, a punto de ser del viento", ¿es delito si antes no me he pasado por la SGAE a retratarme? No, vamos a ver. Vamos a centrarnos un poco. Llamar piratería a compartir música, libros, cine o conocimientos, es decir, cultura (ahora sí) es una gran sandez. Lo que aquí sucede es que las discográficas están viendo amenazado su monopolio, lo cual les molesta en proporción al beneficio que obtienen de ello. Y como a su paranoia importada unen el poder del dinero, ya están detrás de que se implanten aquí unas leyes ridículas que les protejan y nos estorben. Por supuesto que es necesario regular todo lo referente a intercambios en la Red, como sucede con cada nueva forma de relación entre ciudadanos; y por supuesto que el trabajo de los autores debe ser respetado. Pero probablemente todos lo entenderemos mejor si ello no va ligado a lo que dicte la avidez de los especuladores. Su ira, que lo dice todo de ellos, es la de quien está bien afianzado sobre los recursos ajenos. Algo aceptado por todos mientras ese fue el único camino. Pero ante los nuevos tiempos, señor Guisasola, no es el momento de cortar las libertades sino de evolucionar (tal vez leer el libro ¿Quién se ha llevado mi queso?) y, en todo caso, olvidarse de quererle poner puertas al campo.

16.6.08

¡Qué vergüenza! EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 16 de junio de 2008

"LO PEOR DE CADA CASA"

Esta sección está dedicada al bochornoso espectáculo que fue la crisis de la editorial Ámbito, que tuvo lugar en los últimos seis meses de 2006; entonces pude ver de primera mano la escasa categoría de los que son tenidos como referencias culturales en lo que Carmen, el personaje que Delibes nos muestra en Cinco horas con Mario llamaba "este Valladolid de mis pecados". Y comprobé también la blandura de un sistema que permite que se perpetúe el más imbécil de los caciquismos, ya que no está asentado en una imposición irresistible sino en la permisividad de los que lo padecen. Para mí fue, además, un viaje por las entrañas de una sociedad cuyo código me parecía tan increíble como una broma siniestra. Aprendí mucho, con el correspondiente coste, que pagué, por cierto, muy a gusto, como el que vuelve acribillado por los mosquitos pero con el cuaderno de campo lleno de anotaciones de su viaje a una región pantanosa. En esa sociedad, como en todas en las que he vivido, encontré también amigos. Por consideración a ellos y también por el respeto que se debe tener incluso a quien no se lo tiene a sí mismo, he omitido algunos de los vergonzosos comentarios anónimos que, hasta que decidí activar la "moderación de comentarios" en el blog, se vertieron en él. Como suele pasar, después de la agitación de la refatiña, todo vuelve a estar tranquilo en apariencia. Que siga así, porque estas cosas, vistas una vez resultan curiosas pero en realidad son bastante cutres. En fin, que esto es lo que hay. Eso de no querer indisponerse con nadie y de reírle las gracias a lo peor de cada casa es cómodo pero antiestético. Y, al que lo ve, le da como vergüenza.




El asunto de la editorial Ámbito, que ha concluido su crisis el pasado 22 de mayo, ha puesto de manifiesto el poder de los clanes en Valladolid. Para mí no cabe otra explicación de algo que comenzó cuando el gerente de la editorial, Ernesto Escapa, dejó de ser grato al presidente de la misma, Julio Valdeón Baruque, por unas misteriosas grabaciones, nunca encontradas, en las que -a decir del ilustre historiador- Escapa criticaba a su hijo, Julio Valdeón Blanco, que justo entonces protagonizaba una de las becas más escandalosas, inexplicables e inexplicadas de la historia de la Consejería de Cultura. Es fácil imaginar que cualquier cosa que comience de una forma tan delirante derive en esperpento, como de hecho ha sucedido. En aquellos días, Escapa ultimaba un acuerdo con la Fundación Villalar que permitiría el mantenimiento de Ámbito, una editorial que en su ideario expresaba su intención de ser un referente de la cultura castellano (y) leonesa y de carecer de ánimo de lucro, razones más que suficientes, juntas y por separado, como para endeudar a cualquier empresa. Su despido, sin previo aviso y sin un sustituto, puso en fuga a la Fundación y en un gran estado de zozobra a lo que quedaba del Consejo de Administración, del que se habían separado dos socios que no quisieron participar en la ignominia. Las idas y venidas y los dimes y diretes que siguieron están reflejados en la prensa, así como los pasos de un confuso proceso de quiebra concursal que, a pesar de su aparente imprecisión, mereció el respaldo de los Tribunales de esta ciudad, lo que, aunque asombrada, me obliga a callar: mientras se conserve un ápice de respeto a la Justicia en general, en lo particular han de acatarse también sus fallos.
Ahora, la imprenta Simancas ha entrado en Ámbito como socia mayoritaria y, con este nuevo impulso (como da en llamarlo el señor Manero, que es así), la Fundación Villalar ha vuelto a considerar la posibilidad de colaborar con Ámbito, lo cual, en lenguaje vulgar, significa pagarle las deudas, dejando al resto de las editoriales de Valladolid -que también tienen su corazoncito y pasan sus apuros- con un palmo de narices. Con lo que volvemos a encontrarnos como estábamos hace un año y diez meses. Al final, todo este adefesio se trataba únicamente de una recolocación, una cuestión de ambiciones y de orgullos heridos, un asunto privado. Y para eso, tanto escándalo. Qué vergüenza, ¿no?

2.6.08

No en mayo EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 2 de junio de 2008

NO EN MAYO

Luisa Cuerda

Ha pasado mayo por aquí, por “el centro del centro de Castilla” (antes llamado Urueña) llevándose la promesa incumplida que la dirección del e-LEA nos había hecho: “En la Villa, la poesía se hará en mayo porque mayo es el mes de la poesía”; y yo, que desde niña creía que mayo era el mes de María y de las flores a porfía, incorporé a mi acervo esta otra posibilidad, porque rima en consonante con las anteriores y eso me tranquiliza muchísimo. Así que he estado preparándome para el advenimiento de Euterpe, una musa que nos viene pintiparada, pues no sólo inspira la poesía lírica (que es la única que se viene admitiendo por aquí con ocasión o sin ella) sino también la música, con lo que nadie puede sentirse desplazado en este lugar tan proclive a ello. Y he paseado con los sentidos abiertos por los campos que observo desde la muralla, bebiendo té con miel, con las primeras luces del día. Desde allí, la cebada verde resulta tan compacta en su movimiento que se comprende, aunque no se disculpe, el recurso de compararla con el mar. Y, aún retraídas en botones de colores por el frío de la mañana, se distinguen todas esas flores efímeras que citan prolijamente los que confunden un poema con una guía de plantas, la esencia con el nombre y el don divino con el escalafón. Estos días de sol y lluvia, que rellenan los dibujos de las suelas con el limo de los caminos y empapan las perneras del pantalón con el agua retenida en la avena loca que puebla las lindes, no saben ni de la necesidad humana de expresar la indecorosa agitación de las emociones ni del drama íntimo de los impostores, condenados a buscar su sustento decidiendo acerca de lo que no entienden. Mayo sin María, sin porfía, sin poesía y sin más se limita a transcurrir con su erupción de vida, mostrando su verdad pura y dura a quien quiera mirarla, y provocando en los demás ataques agudos de prosopopeya o de cinismo; a veces, de las dos cosas.
Hay un lugar, entre el monte y los campos de cebada, donde alternan desordenadamente azules, rojos, blancos y amarillos. En él, cualquier amapola balanceándose al final de su tallo tiene el poder de pulverizar los asertos más campanudos y los más laureados ripios. Suelo sentarme allí para pasar las horas, dejándome asaltar por los insectos y recordando la dignidad y la inocencia que yacen olvidadas bajo la vida en contra. Y, aunque le debo tanto a los poetas, le ruego a Euterpe que siga sin venir. No aquí. No así. No en mayo.

24.5.08

SUEÑOS DESDE GUANTÁNAMO



Parece ser que en las prisiones también se sueña. Lo han demostrado a lo largo de la Historia algunos a quienes, andando el tiempo, se ha idolatrado con la misma pasión con la que previamente se les privó de libertad; como al soldado Miguel de Cervantes, cautivo durante cinco años y medio en Argel y preso con posterioridad en España. Fue en la cárcel de Sevilla donde comenzó a escribir el Quijote, novela a la que le ha cabido en suerte ser indiscutidamente aclamada, de tal modo que citarla es garantía de éxito. Tal vez por eso, el calígrafo Keith Adams eligió un fragmento de la obra para caligrafiarlo en la pared del taller de caligrafía Alcuino, uno de los locales de la Villa del Libro de Urueña.
Pero hay otros presos que también sueñan, para demostrarnos que quinientos años no son nada en la tediosa rueda del destino. Y, entre torturas y desesperación, escriben sus poemas con pasta dentífrica para que sus carceleros los censuren y entreguen el resto a sus abogados. Están por dilucidar las razones de este mínimo gesto de compasión que permite que salgan a la luz los olores del inframundo: yo aventuro que en todos los seres humanos, también en los que encadenan a otros, alienta un soplo divino; hay quien opina, sin embargo, que los carceleros no han entendido nunca de poesía. “Poems from Guantánamo: The deteinees speak” se publicó en 2007 en la Universidad de Iowa. Entre sus autores habría buenas y malas personas, idealistas y fanáticos, patriotas y soldados de fortuna, implicados y no implicados, hombres bien educados y patanes. Pero eso fue antes de su detención y de su tortura: ahora, dignificados por la abyección de sus captores, se han convertido en poetas de un apocalipsis que aguarda el final de su noche tenebrosa. Y el calígrafo Keith Adams ha traducido al español uno de esos gritos y lo ha caligrafiado en la pared del taller de caligrafía Alcuino, aquí en Urueña, al lado de los sueños carcelarios del soldado Cervantes. Un fragmento dice: “…sabiendo que después de las horas oscuras de la noche, el amanecer del orgullo se alzará.” Difícil imaginar ese lugar de muerte desde una villa medieval recién pintada donde se subvenciona la cultura para atraer al turismo. Aterrador intuir lo que ese “amanecer del orgullo”, soñado desde la fuerza que da la más profunda humillación, supondrá algún día para el futuro del mundo que conocemos. Estamos teniendo un mayo espléndido, justo el mes en el que otro prisionero, también medieval, maldecía en verso al ballestero que le había matado la avecilla que le proporcionaba su única alegría en las madrugadas oscuras. No es de ahora la vecindad, con un muro de por medio, de la belleza y del horror. Por eso, que en una pared de esta “ciudad alegre y confiada” haya brotado un poema escrito en el infierno es una gran oportunidad para recordar, entre paseos por el campo, compras y festines, los otros mundos que hay en este; y cómo las palabras pueden devolvernos nuestra condición humana aún en el peor de ellos.

19.5.08

Doctores sin causa EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 19 de mayo de 2008

DOCTORES SIN CAUSA

Luisa Cuerda

Todo el asunto me resulta muy desagradable, con un tufillo a puré de patatas regurgitado del que parece que nos vamos escapando y luego resulta que todavía no.
Le han quitado a Franco, que yo sepa, dos doctorados Honoris Causa, el de Santiago y el de Salamanca. Lo más gracioso es que ninguna de las universidades reconoce haberse equivocado al dárselo, sino que considera que entonces “estuvieron sometidos a una coacción extrema”. Una coacción que tuvo que continuar durante los treinta años de la democracia, porque si no, no se explica la tardanza. Hablando en serio dentro de lo que el tema lo permite, me preocupa cómo se está reinterpretando últimamente nuestra tradicional cobardía. Veamos, no se trata de juzgar a nadie por agachar la cerviz ante una coacción, aún cuando no sea tan extrema como se dice; comprendo que mola mucho ser Rector de una universidad española en los años cincuenta, aunque tengas que tragar con el dictador que te tiene quietecitos a los estudiantes y exiliados por esos mundos judeomasónicos a los compañeros que te hacían sombra en la República. Es bochornoso pero humano, y por eso lo mejor es dejarlo estar. Porque cuando, cambiadas las tornas, se intentan maquillar las sumisiones, se corre el peligro de que se empiecen a cuestionar todos los HHCC y se descubra cuán ligada está tal distinción, en nuestro país, a la caspa, al peloteo, al papanatismo y a las capillitas.
Por ejemplo, ahora los franquistas van y sacan a colación el HC de Carrillo (UAM, 2005), que es un HC que yo, particularmente, me explico menos aún que el de Franco, porque no cabe ni la justificación de la “coacción extrema”. Total, que como no hay cosas que hacer, se empieza a berrear por ambos lados, unos hablando del vil dictador y otros del genocida de Paracuellos, ambos momificados desde hace tiempo aunque sólo a uno se le note. Y vuelta la burra al trigo, estos creyendo que son de derechas y aquellos de izquierdas, cuando pertenecen todos al mismo bando, el de los tiralevitas y los oportunistas, dispuestos, con tal de medrar, a hacer lo que sea menos a esforzarse. Y claro, como todo se contagia, esta columna me la acabo de escribir del tirón y alapatalallana, sistema muy en boga últimamente y de gran éxito entre ciertos lectores, pero que me parece poco serio. Ocuparse de asuntos tan cansinos produce estos efectos. En todo caso, habrá que consolarse pensando que “Doctores tiene la Iglesia”, porque como nos fiemos de los otros….

5.5.08

Santa indignación EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 5 de mayo de 2008

SANTA INDIGNACIÓN

Luisa Cuerda

“ Y ahora que me hablen de integración y que me digan que hay que ser tolerante… ¿PACTO DE CIVILIZACIONES?” Son palabras que comentan el youtube de una lapidación cuya banda sonora es música árabe y que me han enviado en un correo. Mi asesor en temas políticos me ha desaconsejado que escriba sobre ello. Él sabe que, en estos casos, o te sumas a la jauría antijauría o te cuelgan el sambenito de lapidadora. La verdad es que suelo desechar este tipo de mensajes, por la misma razón por la que ya no leo literatura sobre el Holocausto: de todas las manipulaciones, las que más detesto son las que se disfrazan de santa indignación. Pero he visto este, y he sentido un dolor absoluto, es decir, un dolor que engloba a la víctima, a los verdugos, al resto del planeta en pasado, presente y futuro y, en él, a mi pobre persona. Por eso no me explico de dónde ha sacado aliento el comentarista para dirigir hábilmente su discurso hacia el cuestionamiento de la integración, la tolerancia y el pacto de civilizaciones, con toda la carga partidista que se le da a estos conceptos, yo creo que equivocadamente.
Quiero decir: El cariz que está tomando el Islam desde hace ya treinta años es, de por sí, suficiente problema como para que enreden con él los adictos a las rabietas y los aficionados a llevarse el gato al agua de su bando. La pugnacidad de ese sistema pone de relevancia la blandura y la autocomplacencia en las que ha caído el nuestro, lo cual no se arreglará con odio hacia ellos, sino con rigor hacia nosotros mismos. Hablo de quien llama multiculturalidad a lo que, si él lo hiciera, llamaría salvajada, y hablo de quien confunde sus vísceras con el Derecho Internacional. El que el primero suela votar a las izquierdas y el segundo a las derechas debería movilizar a los más lúcidos de cada opción para advertir a sus respectivos correligionarios del peligro que corremos los de la cruz si, pendientes de los votos y enredados en juegos de ricos, olvidamos el largo camino recorrido hasta llegar a la libertad; un camino que ha costado siglos, y el esfuerzo y sufrimiento de los mejores y que no merece tanta banalidad. Porque, mientras tanto, la auténtica intolerancia, esa que no se anda con chiquitas, se rearma en el Islam y se contagia al mundo libre por el resquicio de nuestra justa ira. ¿O es que nadie se ha dado cuenta de que los asesinos de esa mujer eran sólo unos respetables ciudadanos santamente indignados porque ella, la diferente, había osado incumplir una sagrada norma?

30.4.08

Por buen camino EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. LA FIRMA DEL DÍA. 30 de abril de 2008

POR BUEN CAMINO

Luisa Cuerda

Inútil abundar sobre las noticias aparecidas en todos los periódicos locales sobre el encuentro de escritores que ha habido en Urueña el pasado fin de semana: ahí están los nombres, el programa y las fotos, incluso las de personas que brillaron por su ausencia, que es una forma subsidiaria de brillar. Lo que me parece importantísimo es el hecho de que, por primera vez desde la inauguración de la Villa del Libro (marzo de 2007) ha sucedido en ella algo que está a la altura de aquel primer proyecto que ideó Jorge Manrique, de los gastos públicos que ha generado y de las ilusiones que en él han puesto los libreros y el Ayuntamiento de Urueña.
La organización corrió a cargo de una empresa que se dedica a montar este tipo de eventos y eso ha sido un gran acierto y una de las razones por las que todo ha tenido un aire más profesional que casero, cosa muy de agradecer cuando se quiere dar una amplia proyección a cualquier cosa. La elección de los autores que han acudido es tan opinable como lo sería cualquier otra. Teniendo en cuenta que cada vez hay más escritores, siempre existirá quien eche de menos a sus favoritos o quiera ver más o menos intereses en la elección de los invitados. Yo creo que, en este caso, ha habido un buen equilibrio entre generaciones, nacionalidades, editoriales y proyección mediática. Es decir, hemos salido del localismo, de la querencia por el 98 y del sota caballo y rey que hasta el momento caracterizaba al e-LEA, algo que me llena de esperanza. La Villa del Libro nació huérfana de padre por azares e intrigas, y por tanto bastante desorientada respecto a sus principales objetivos. La insistencia de algunos libreros en ascender más allá de las cumbres borrascosas de la subvención y algunas críticas aquí y allá han sido una probable causa de que se conmoviese la diamantina indolencia institucional y su tenaz inercia, y el resultado ha sido suficientemente digno como para que este pueda suponer el primer paso de un buen camino a seguir.
Para que este se consolide es indispensable la asistencia del público y aquí es donde yo encuentro la mayor dificultad. En este caso en particular se ha conseguido una asistencia suficiente por el método del compromiso y de la búsqueda. Tres clubs de lectura de Valencia y de Andalucía, personas del entorno de la Diputación o de la Junta, alumnos de algunos de los autores y un pequeño tanto por ciento de vecinos y visitantes de la zona han compuesto una masa bastante para que los escritores se hayan sentido a gusto y los promotores hayan suspirado con alivio. Sin embargo, seguía habiendo un desequilibrio entre el número de asistentes y la categoría del evento, cosa que se ponía de manifiesto, por ejemplo, cuando se solapaban dos encuentros: si el primero se prolongaba, como solía suceder, porque la gente estaba a gusto debatiendo o preguntando, entonces el segundo estaba vacío y el autor tenía que esperar a que concluyese el acto anterior para que los asistentes se trasladasen a su encuentro; así, el respetable era conducido de un lugar a otro porque no había suficientes asistentes para dividirse en función de sus preferencias o de lo que quiera que sea. Por otra parte, la inclusión de unos talleres de escritura creativa en el mismo horario de los encuentros hizo que se apuntase tan poca gente que uno de ellos tuvo que ser suspendido.
A mí eso no me parece grave en principio. Creo que todo lo que no surge de manera natural tiene un periodo de implantación necesariamente deficitario. Y está muy claro que en estos pagos la cultura no surge de manera natural porque no hay elementos previos que la hagan surgir (me refiero concretamente a la democracia y al civismo, ya que el bienestar económico, que es el tercer elemento, sí existe, como podemos comprobar por el incremento del parque automovilístico, por ejemplo). El que en un momento dado se haya hecho un uso político de la cultura ha traído consigo algunos esperpentos pero también un acierto como este del que hablamos. Ante la tesitura de dilucidar si ha sonado la flauta por casualidad o si estamos ante una nueva manera de hacer las cosas, yo me inclino a augurar la segunda posibilidad, aunque solo sea por las ganas que tengo. Y para que la balanza se incline de este lado, sugiero que se empiecen a cultivar futuros asistentes con las miras puestas en el encuentro del año que viene.
De este, me quedo con la lucidez y la melancolía de Javier Tomeo, con la forma que tuvo Luis Mateo Díez de leernos un cuento, con la sonrisa de Andrés Neuman; con la ilusión con la que Cari asistió a todos los actos con lápiz y papel, con la enternecedora compostura de Cristina, su hija de ocho años, con el discurso de mi alcalde, del que espero que haya tomado nota la Consejera de Cultura, con el apoyo personal de Ramiro Ruiz Medrano, que asistió “fuera de su horario laboral”; con el asombro de los visitantes ante la belleza de una Urueña especialmente ventosa ese fin de semana, con las tertulias improvisadas en Los Lagares, con el mensaje común de todos los creadores: “el cuento se escribe a sí mismo pero hay que asistir a su evolución durante largas horas de trabajo”; con la comunicación amorosa que se produce siempre entre Martín Garzo y sus lectores, con mis vecinas mayores sentadas en primera fila para ver a Carmen Posadas, con la voz y la elegancia de Tomás Hoyas presentándola, con Dámaso hecho un pincel, con esa sensación de que lo mismo por fin empezamos a estar donde tendríamos que haber estado hace tanto tiempo y donde ya desesperábamos de estar que resume tan bien la frase de un “vecino consorte”: “Ni en tres reencarnaciones me hubiera imaginado esto”. Lo mismo que podría haber dicho, en el caso de que entonces lo hubiera, un testigo del principio del fin de los dinosaurios.

21.4.08

Cosas que pasan en Peque

Hace cuatro meses publiqué en EL MUNDO de CASTILLA Y LEÓN un reportaje sobre un nosécómollamarlo que estaba sucediendo en el pueblo de Peque, provincia de Zamora. No lo incluí aquí porque por razones de espacio me lo mutilaron con poca gracia y su original me pareció muy largo para un blog. Pero como el tema sigue y le he dedicado mi columna de hoy, lo incluyo a continuación de esta por si alguien tiene tiempo, ganas y paciencia para hacer una incursión a territorio sanabrés. Prometo mucho asombro, un viaje al corazón de lo absurdo y antropología por un tubo.
Salud Pública
EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 21 de abril de 2008

Luisa Cuerda

Esto es un anuncio por palabras, aprovechando parte del espacio de mi columna quincenal. Va dirigido a la alcalde de Peque, al director del Servicio de Agricultura y al delegado territorial en Zamora, al Consejero de Sanidad, a la Consejera de Agricultura y Ganadería, a la de Medioambiente, al Presidente de la Junta de Castilla y León y, subsidiariamente, al Altísimo: “Me encantaría saber por qué hace ocho meses que en Peque no se recogen las ovejas muertas de la explotación de Rafael Lobato. Solicito una explicación clara y coherente que excluya razones como que el ganadero es muy malo, que los del pueblo no quieren que el camión de la recogida pase por sus tierras y que ya podría él colaborar un poco en vez de exigir que se cumpla la ley. Gratificaré con lágrimas de júbilo a quien me consiga convencer de que la desidia, la incapacidad y el encono de toda una estructura social, desde la cerrilidad de un Consistorio caciquil hasta la inhibición irresponsable de la Junta que nos gobierna, tienen un motivo que no dimane del fascinante esoterismo sanabrés.”
La recogida de animales muertos comenzó a hacerse efectiva el año 2001, como consecuencia de la aparición de los primeros casos de "vacas locas" en España, es decir, por una cuestión de salud pública. Sin embargo, los cadáveres de las ovejas de Rafael Lobato se agolpan a la puerta de su nave sin otras razones reconocidas que las arriba expuestas; en diciembre, varios reportajes aparecidos en diversos diarios provocaron la retirada, por una sola vez, de los cadáveres que no estaban podridos (nuestros políticos actúan inducidos por golpes de periódico, que es como yo enseñé a mi perro a controlar sus esfínteres). Cuatro meses más tarde, las ovejas continúan amontonándose. Un hermano del ganadero está enfermo desde enero con un “virus” desconocido…
A veces, cuando todo me parece insoportablemente absurdo, quisiera formar parte de ese rebaño que da por buena cualquier explicación que defeque ante un micrófono un tipo con todo el aspecto de ganarse la vida tomando el pelo al electorado. Creo que si para ello tuviera que comer carne de vacas locas, lo haría con la tranquilidad de que mi muerte sería siempre un “caso aislado” y no supondría “motivo de alarma para la salud pública”. Lo único que me detiene es que, dadas las imprevisibles leyes que rigen la recogida de cadáveres de ovinos, tal vez no mereciera ser transportada en el camión de TRAGSA. Y una también abriga sus sueños de grandeza…
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“MÁS MULAS QUE COCHES”
EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID, 19 de diciembre de 2007

Luisa Cuerda

“Un cargo público está para solucionar problemas, no para crearlos”. Una sensata opinión acerca del problema de Peque, un pueblo del que el corresponsal de New York Times dijo que tenía “más mulas que coches” y en el que ahora se agolpan, a la puerta de una nave ganadera, cincuenta y cuatro ovejas muertas e insepultas como símbolo de un largo desentendimiento entre vecinos y como alarmante síntoma de la ineficacia de la Administración.

“Algo huele a podrido …”- Peque es un pueblo de unos doscientos habitantes de la comarca zamorana de la Carballeda. Cuando abandonas la autovía que enlaza Benavente con Vigo, en la salida de Rionegro del Puente, el asfalto se cuartea durante diez kilómetros infinitos atravesando bosques de castaños y pueblos donde no ha llegado ni la cobertura de móvil ni el urbanismo, a juzgar por las nuevas construcciones, piadosamente llamadas “segundas residencias”. Vengo a Peque siguiendo el olor a podrido de un cementerio a cielo abierto donde desde hace tres meses se acumulan más de cincuenta ovejas muertas e insepultas. Según las normas comunitarias, estatales y autonómicas la única manera de gestionar una res muerta es entregarla a un servicio de recogida que el ganadero ha de costear. Así lo ha venido haciendo Rafael Lobato, único ganadero de Peque. Y los camiones de la agencia TRAGSA, dependiente de la Junta, han accedido a su nave desde hace cinco años por un paso de servidumbre que Rafael, que fue alcalde por el PP en la anterior legislatura, amplió en su día sin que mediase oposición. Este paso atraviesa la finca de Agapito Lobato, actual alcalde en funciones desde que, a principios de octubre, Pilar Otero Lobato, alcaldesa electa (PP) y residente en Valladolid, delegó en él luego de que la Fiscalía abriese diligencias de investigación penal por presunta construcción irregular en Peque de su segunda residencia.
A finales de agosto, Agapito Lobato aró varios tramos del paso utilizado hasta entonces por el ganadero. El 17 de septiembre, Pilar Calvo, letrada de Rafael Lobato interpuso una denuncia ante el Juzgado de Puebla de Sanabria, que dictó un auto reconociendo la posible existencia de una infracción penal en el corte del acceso a la nave y dando traslado de los hechos a la consejería de Sanidad. La letrada envió escritos a las de Agricultura y Medioambiente e inició un contencioso-administrativo que se verá el próximo 21 de enero. A principios de noviembre el Ayuntamiento propuso otro paso, por el que es imposible el acceso de camiones.
Levedad institucional.- A partir de aquí comienza un peculiar comportamiento de las instituciones. Luego de un silencio de dos meses a los requerimientos de Rafael Lobato, el director del Servicio de Agricultura de la Junta, Isidro Tomás, se pronunció enviándole, el 5 de noviembre, una propuesta de sanción por mala gestión de los cadáveres. Pocos días más tarde se personaron en su finca dos veterinarios de la Junta, que, luego de levantar acta de que el camino propuesto por el Ayuntamiento no puede ser transitado por camión alguno, señalaron un tercer camino. Pero la alcaldesa se negó a autorizar el paso del camión de TRAGSA por ese lugar, y desde entonces las ovejas muertas siguen acumulándose sin que la Junta imponga al Consistorio su autoridad. Por otra parte, Rafael Lobato denunció en su momento la situación ante el SEPRONA que contestó denunciando a su vez al ganadero. En opinión del Teniente Espinosa, de la Comandancia de Zamora, Rafael trata de forzar la situación. “Es un hombre muy polémico”, dice. “Estamos hartos de todo esto. Ese hombre debería mostrar mejor voluntad”. Lo mismo opina José Antonio González, representante en Zamora de los Verdes de Europa y ganadero él mismo. “Todos los ganaderos acercamos las ovejas muertas hasta el camión; si es ilegal, lo hacemos todos; nos lo recomiendan y lo hacemos por buena voluntad”. Es lo que, según Rafael Lobato, le recomendó en su día Isidro Tomás que, sin embargo, no le autorizó por escrito. Es comprensible: La Ley prohíbe expresamente trasladar a los animales muertos en vehículos particulares, así como enterrarlos o dejarlos para pasto de alimañas. Lo que se entendería menos es que el director del Servicio de Agricultura hubiera recomendado lo contrario aunque fuera a título particular. Intenté hablar con Isidro Tomás para aclarar este extremo pero él me remitió al departamento de prensa de la Junta. No está autorizado a hablar del tema. También me remite al departamento de prensa la secretaria de Alberto de Castro, el delegado territorial en Zamora. Y el encargado de TRAGSA. La cautela crece a medida que el interlocutor se relaciona en mayor medida con la Junta de Castilla y León, lo que no sería grave si los diferentes departamentos de prensa estuvieran disponibles. Pero no lo están. Muy otra es la opinión de los sindicatos agrarios. Aurelio González, de la UPA, entiende que hay que llegar a un entendimiento entre la Diputación, el Ayuntamiento y la Junta. “Si el camino utilizado por Rafael no es el que debe utilizar, hay que hacer practicable el otro camino; y no es él quien debe costearlo”. José Manuel Soto, responsable de medioambiente de la COAG, piensa que es la Administración la que debe intervenir con carácter de urgencia. “Este es un asunto que procede de un enconamiento entre particulares desde hace mucho tiempo. Nosotros como organización, hacemos un llamamiento a la Junta para que se moje, acuda a Peque y dé solución a algo que de seguir así puede tener unas consecuencias muy poco deseables”. Dice también José Manuel Soto que los cargos públicos están para solucionar problemas, no para crearlos: “Todo esto se está magnificando, seguramente porque alguien tiene interés en ello. Es lo mismo que pasó con el cementerio nuclear.”
De posible cementerio nuclear a auténtico vertedero de ovejas.- Hace algo más de un año, Rafael Lobato, entonces alcalde por el PP, solicitó información acerca de las atractivas contraprestaciones ofrecidas por el Gobierno a los lugares que aceptasen ser la sede de un cementerio de residuos nucleares. Entonces declaró: “No hay carreteras, ni Internet ni cobertura de móvil. Somos un punto negro en las ayudas y en las subvenciones. Nadie se ha ocupado de nosotros hasta ahora”. Su gesto trajo consigo la inmediata formación de la Plataforma Antinuclear de Peque, propiciada por los veraneantes habituales. Rafael Lobato denunció amenazas de muerte por parte de sus vecinos en los mismos días en los que una enorme manifestación recorrió las calles del pueblo. El corresponsal que el New York Times envió a Peque, describió el lugar diciendo que tenía “más mulas que coches” en un intento de transmitir la imagen de una aldea anclada en el pasado. Todas las instituciones expresaron su rechazo al alcalde que, visto lo cual, renunció a la información solicitada antes de que se la dieran. Sin embargo, los mismos que hace un año se movilizaron, hoy brillan por su ausencia. La presencia de Ecologistas en Acción en Zamora es virtual, como reconoce Ramón Rodríguez, su responsable. Ángel Gamazo, encargado de la agrupación en Salamanca, desconoce por completo el problema. “El año pasado nos llamaron y nos movilizamos; pero en esta ocasión nadie nos ha llamado”. José Antonio González, de los Verdes de Europa: “El año pasado, en cuanto hablamos de un cementerio nuclear, conseguimos traer a cuarenta mil personas; pero para esto de las ovejas no encontramos ni a cien”.
“En este pueblo hay mucha violencia”.- Me encuentro con Rafael a la puerta de su nave, donde en una especie de redil mortuorio se maceran al aire los pellejos, los huesos y la carne corrupta de una masa indeterminada de ovejas. El olor, en oleadas, se pega a la piel, como el zumbido de las moscas que rondan y se demoran en el montón; aquí y allá se distinguen los ojos abiertos y fijos de algún cadáver. Le pido a Rafael que me enseñe el camino que le han cortado y nos dirigimos hacia el pueblo pasando al lado del depósito de agua; allí, me señala un hoyo como de un metro. “Lo hicieron unos vecinos para cortarme el agua”, me dice. Lo tiene denunciado. Llegó la Guardia Civil. Les explicó a los vecinos que así no se hacían las cosas, dice. Subiendo la cuesta viene hacia nosotros una mujer corpulenta, de unos cincuenta años. Lleva un azadón al hombro y le grita a Rafael: “¡Baja, si tienes cojones!” Es la mujer de Agapito, me dice Rafael, así que me acerco y le pido que me enseñe el camino propuesto por el Ayuntamiento. Es un antiguo camino de carro, mucho más estrecho de lo que un camión requeriría. Se lo hago notar, pero eso enciende de nuevo su furia “Tú eres periodista, ¿no? -me dice- Pues cuidado con grabarme que te busco y te encuentro. Y por la tierra de mi padre no pasa ese. Dile, dile que ahora voy a subir con la espigocha”. Vuelvo a la nave a cumplir el encargo. ¿Qué es una espigocha, Rafael?” “Un pico” “Pues va a volver con ella esa señora”. Rafael pone una sonrisa de circunstancias.
Más tarde hago un poco de antesala asomada al pequeño balcón del Ayuntamiento. En la calle, un cazador está bajando del coche perros y escopetas. La señora del azadón le está contando cómo amedrentó a Rafael y a la “periodista”. “Bien le ha estao”, responde el otro. Entonces, me ven. Me ha comentado un vecino de Sanabria que los de Peque siempre fueron muy especiales: “Los hombres eran de pequeña estatura, lo mismo es por eso el nombre del pueblo, pero iban a las ferias sacando pecho, con unas varas largas, largas… decíamos: ‘Mira, ahí vienen los de Peque…’” Hace un año, cuando lo del cementerio nuclear, la que esto escribe escuchó decir a una anciana que no pararía hasta bailar sobre la tumba de Rafael Lobato. Es una suerte que no lo escuchara el corresponsal del New York Times. “En este pueblo hay mucha violencia”, me dice el cazador antes de meterse en su casa.
Lobatos.- Los tres principales actores de esta singular historia comparten, en una sorprendente economía de medios, el apellido Lobato. Rafael Lobato, Agapito Lobato y Pilar Otero Lobato, dicen, sin embargo, que la común pertenencia a ese apellido-tótem es casual. Mejor así, porque entre ellos media suficiente historia como para amargar cualquier cena navideña. Pilar es la vicepresidenta de la Plataforma Antinuclear de Peque, que, en su comunicado de septiembre de 2006 calificó a Rafael como el “último eslabón de la cadena de la industria nuclear utilizado por ella como neutrón para bombardear el corazón de la comarca y el de todos sus vecinos”. Por esa época, Rafael denunció que Pilar estaba construyendo su vivienda en suelo rústico (en concreto, al borde de una de las lagunas que tiene el municipio). Por otra parte, Agapito ya intentó arar el camino utilizado por Rafael en mayo pasado, poco antes de las elecciones. Luego de un informe de la Diputación en la que esta dictaminaba que no podía cortarse un camino por obra de un particular, Agapito desistió. No obstante, pasadas las elecciones volvió a hacerlo. “El Ayuntamiento quiere paz”, dice Pilar Otero al recibirme con sus concejales. Sin embargo, lo primero que destaca en Peque es la virulencia contra Rafael. “¿Qué pasa con Rafael?”, pregunto. Y ellos se apresuran a decirme que es “muy malo”. Pido ejemplos de la maldad de Rafael, pero es en vano. “Imagínese si será malo -me dice al fin uno de ellos- que después que FENOSA puso unos postes él denunció que estaban mal puestos. Imagínese, corregir a FENOSA…”
La decadencia de Abel.- Despojando todo este asunto de visceralidades y de ajustes de cuentas, queda patente para el testigo desinteresado el desatino de las leyes que rigen la actividad ganadera. Aparte de la recogida obligatoria de animales muertos, a cargo del ganadero, los animales vivos sólo pueden transportarse en un vehículo previamente desinfectado y una vez satisfechas las cantidades que correspondan a la “guía” de los lugares por donde se ha de pasar para llegar al destino. Los animales, además, deben ser examinados por el veterinario. “Muchas veces hay prisa y no los miran, esa es la verdad; pagamos y nos dan el certificado”, me cuenta un ganadero recién jubilado. Además del número identificativo que cuelga de las orejas del ganado, es obligatoria la inserción de un chip que se introduce a los animales por la boca, con una pistola que, literalmente, se lo clava en el estómago. “Primero nos hacen ir a un cursillo para concienciarnos de tratar bien a los animales y luego, esto”. “Esto” va encaminado a identificar con auténtica minuciosidad de quién es cada oveja que se despiste o desaparezca. Si alguna de ellas se encuentra en el monte, muerta, se le impondrá al ganadero una multa. Sin embargo, por muy pendiente que esté un “buen pastor” de sus ovejas, siempre hay animales que se despistan, se despeñan o a los que el lobo ataca inadvertidamente. Por cada una de las defunciones, accidentes, enfermedades o compraventas hay que rellenar papeles y papeles que se llevan un tiempo precioso que hay que restar del campo o del ordeño. El lobo es capítulo aparte. Al ser especie protegida, los ganaderos tienen prohibidas las armas de fuego para defenderse de él, y han de ver, impotentes, cómo ataca sus ovejas, de las que únicamente recibirán una compensación económica si el lobo las ha matado y no se ha llevado, de paso, el chip, cosa que puede suceder, porque el lobo va a las vísceras, según me cuenta el ganadero jubilado. “Ahora en vez de un lobo con piel de oveja, se dirá: un lobo con chip de oveja”. A pesar del humor del que los pastores suelen hacer gala, el asunto es dramático: de la indemnización quedan excluidas las ovejas heridas que mueren con el paso de los días, las que malparen o las que se escapan (si estas últimas perecen de hambre en un lugar aislado vale más que no las encuentre un agente de la ley, porque denunciaría al ganadero). Es tan rígida la ley y tan absurda su aplicación que es inevitable preguntarse qué réditos proporcionan las ovejas muertas y recogidas. Y a quién.
Por otra parte, las mismas organizaciones conservacionistas que claman por proteger al lobo, también lo hacen porque no desaparezcan las rapaces, cosa que está sucediendo porque estas no encuentran, como antes, reses muertas para alimentarse de ellas. Esto hace que las carroñeras estén comenzando a lanzarse sobre las reses vivas, aumentando la zozobra de los pastores que no sólo han de temer al lobo sino a los buitres (también, por cierto, protegidos). “Total, que la única especie en peligro de extinción que no está protegida es la del pastor”, me dice mi informante. Y otro ganadero se pregunta, con sarcasmo, cuándo obligarán a los pastores, además de todo, a llevar cosida sobre su ropa una estrella amarilla. Esa es la idea que, en general tienen los ganaderos de esta comunidad: la de ser un oficio marginado.
Y en verdad, la política ganadera que se está siguiendo responde a un diseño elaborado en los despachos por personas a las que nadie ha enseñado ni a observar cuidadosamente el entorno ni a valorar la experiencia de los actores de la actividad que ellos regulan. La ignorancia de conocimientos tan esenciales como ignorados en las universidades, unida a la soberbia intelectual del que ejerce un poder de escalafón, está acabando con las pequeñas explotaciones ganaderas. Alguien saldrá ganando, sin duda. Pero no seremos nosotros, esa inmensa mayoría a expensas, ahora también en nuestra alimentación, de los intereses de unos pocos.
“Esto ya es una cabezonería o un capricho”.- Me cuenta Rafael Lobato que los veterinarios de la Junta (únicos funcionarios que han aparecido por allí en todo este tiempo) le dijeron, al marcharse: “esto ya es una cabezonería o un capricho del Ayuntamiento”. Basta acudir una sola mañana a Peque para darse cuenta de ello, por lo que si esa visita se hubiera producido en su momento, tal vez este conflicto, como otros tantos, no habría tenido lugar.
La letrada de Rafael, Pilar Calvo, piensa llegar con el asunto hasta Bruselas, lo que no es imposible dado que Peque está situado dentro del área de influencia del Parque Natural de Sanabria y pertenece a la Red Natura 2000. La pregunta es: ¿Podremos solucionar este asunto en nuestra Comunidad antes de que de nuevo tengan que abochornarnos desde Europa?

18.4.08

La buena letra EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID, Tribuna Libre 18 de abril de 2008

LA BUENA LETRA

Luisa Cuerda

¿Qué es escribir? ¿Expresar en signos el propio pensamiento o trazar los signos que expresen el pensamiento de los demás? Pensaba esto el otro día mientras veía cómo un hombre dibujaba letras sobre una pared, aquí en Urueña. El hombre se llama Keith Adams y es calígrafo; la pared pertenece a la sede de la Asociación para la Recuperación de la Caligrafía Antigua que ha tomado su nombre del abad Alcuino de York, el erudito que, doscientos años antes del terror del primer milenio, llevó a su esplendor la letra carolingia desde el scriptorium de St Martin de Tours.
Me enseñaron hace mucho tiempo que esos monjes copistas eran los custodios del saber en tiempos de violencia y oscuridad; y ya entonces me pregunté por qué, además de copiarlo, se entretenían tanto tiempo en adornarlo, ilustrarlo e iluminarlo con colores que han resistido el paso de los milenios y de sus terrores. Más tarde, leyendo a Ray Bradbury, los relacioné con aquellos marginados de una sociedad futurista que aprendían de memoria lo que decían los libros para preservar su mensaje de la saña de unos bomberos reconvertidos en pirómanos a sueldo del Estado. Los protagonistas de “Farenheit 451”, sin embargo, no copiaban los libros, ni los iluminaban, ni añadían al margen unos comentarios que, en ocasiones, han llegado a ser más valiosos que el texto mismo. Más que meros conservadores de nuestro legado cultural, los copistas, con su caligrafía siempre en evolución, siempre a la búsqueda de trazo perfecto, han sido coautores de los textos que hemos heredado. No es igual un mensaje copiado de cualquier manera que amparado, por ejemplo, en las formas mágicas del Libro de Kells. Y la carga esotérica del Apocalipsis, no sería la misma si hubiese llegado a nosotros hecho garabatos en lugar de arropado por la magnificencia de un Beato.
Pero volviendo a este siglo de correos electrónicos, sms, y fotocopias, donde escribir en las paredes es sinónimo de esprays, pantalones informes y hip-hop, aquel hombre de mediana edad, que, subido a un andamio, escribía con parsimonia sobre la pared del taller de caligrafía “Alcuino”, me pareció alguien llegado desde un mundo paralelo en una burbuja llena de luz. Hay gente así, todavía, gente que recupera la caligrafía antigua a contracorriente de las prisas y la productividad. He aprendido en la página de la Asociación (www.alcuino.com) que caligrafía significa “bella escritura”. Ellos dicen, además, que la caligrafía es toda una actitud social ante la letra escrita. Yo la veo más bien (o, por mejor decirlo, previamente) como una actitud íntima: la de quien recibe y transmite las palabras con reverencia, y por ello las recrea. Todas las culturas, todas las formas de escritura han tenido sus calígrafos y tras cada calígrafo existe una tradición de rigor y de esfuerzo, de respeto por la transmisión del saber, que hace de este oficio un arte exquisito, tanto más necesario cuanto más innecesario puede hacerlo parecer la actuación maquinal que nos caracteriza como época.
En Cordes sur Ciel, otro lugar que, como Urueña, sobrevive al tiempo y a más cosas, existe un taller donde puedes encargar cualquier libro caligrafiado, un tesoro sólo para ti al precio que tienen los tesoros, es decir, siempre elevado pero siempre relativo. Aquí en el páramo todavía no concebimos gastarnos el dinero de un coche en la posesión exclusiva de un pergamino iluminado, pero por suerte vamos cediendo a la seducción de llevarnos a casa una hermosa frase escrita con buena letra y adornada con un motivo celta o con una cenefa art nouveau. Probablemente, con el tiempo iremos captando la armonía entre trazo, mente y corazón que hay detrás las cosas bellas. Y a partir de ese momento, estaremos perdidos para la vulgaridad y habremos ampliado un poco más los límites del espíritu.
Que en Urueña exista un taller de caligrafía, es decir, un lugar donde se practica y se enseña este oficio es, por tanto, una gran suerte. No sólo por la belleza inherente a este tipo de industria sino por esa “actitud social” ante la escritura. Mientras en la Edad Media los conflictos de poder intentaban legitimar la violencia utilizando los mensajes sagrados, los calígrafos los copiaban alargando o curvando las letras entre pajarillos miniados, fantásticos motivos vegetales o ingenuos monstruos enroscados en la letra capital. Y por eso, es posible que fueran ellos los únicos que no perdieron ninguna guerra. Si la ecuanimidad y el sosiego se transmiten con la técnica de la buena letra, bienvenido sea, también en esta época, el recogimiento del que ilumina.
¿Qué es escribir? Keith Adams ha plasmado en una pared, sin prisas y con maestría, la maravillosa historia de un caballero y un lago. La imaginó Cervantes en alguna de sus prisiones y luego la pasó a un papel cualquiera. Y aquí, en Urueña, ha adquirido una magia añadida por la forma, el color y los volúmenes de las letras que la cuentan. Ya no es la misma historia y, por eso, quien quiera conocerla tal y como es ahora, tendrá que hacer lo que siempre han hecho los auténticos amantes de la sabiduría: Salir de su casa y acudir a buscarla.

7.4.08

Profesores EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 7 de abril de 2008

PROFESORES

Luisa Cuerda

A Jorge, Marta y los demás

Hay lugares que conservan en sus recodos olores y sonidos en los que siempre podemos refugiarnos como el que vuelve a casa. Hace unas semanas asistí, en el Instituto Zorrilla, a una obra de teatro representada por los alumnos y montada y dirigida por Jorge Manrique, felizmente recuperado para la docencia desde donde ha demostrado cómo puede crearse, sin coste alguno, un espacio para la Lectura, la Escritura y sus Aplicaciones. La obra discurre momentos antes de la última clase de Antonio Machado que, con su “torpe aliño indumentario” (que incluía una barba dibujada a carboncillo), charla con el bedel mientras hojea unos libros, lo que le da pie para evocar tanto sus propios versos como los de aquellos que se van materializando en el escenario. Así, esa hija que tuvieron Sófocles y Anouilh y a quien llamaron Antígona: “Hay que respetar siempre la Ley; pero antes que la Ley está el hombre”; y Quevedo, y fray Luis de León: “No siempre es poderosa,/Carrero, la maldad, ni siempre atina/la envidia ponzoñosa”. Y Jovellanos:“…¡Ay! Lo urgente hoy es perfeccionar la educación y mejorar la instrucción pública.” (Eso digo yo: ¡Ay!)Y Zorrilla, y Guillén...
En unos tiempos en los que las letras están en minoría en los planes de estudio y suelen ser postergadas a la hora de elegir una carrera porque “no dan dinero”, estos radicales conceptos podrían parecer cosa del pasado frente a la aplastante presencia de un consumismo que uniforma de gris las ideas. Sin embargo, la sala estaba llena de adolescentes que guardaban silencio y que escuchaban con atención a sus compañeros. Y estos, disfrazados con los mínimos medios posibles, declamaban con toda su alma en un escenario de papel de estraza, con un attrezzo que era un alarde de ingenio para ajustarse al presupuesto cero. A su lado regresé a mi propia adolescencia, en un lugar de olores y sonidos semejantes. Regresé, como a un refugio, a los mensajes eternos de los clásicos. Y, una vez más, agradecí la tozuda existencia de esos profesores que, a pesar de las insensateces políticas, la escasez de recursos, la crisis de autoridad y las depresiones, continúan rescatando del olvido las palabras de quienes nos hicieron posibles. En el escenario decía Machado, con barba a carboncillo y voz de quince años: “Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya”. Hoy más que nunca, enseñar es un acto de fe, de esperanza y de caridad. A corto plazo, se diría que vamos perdiendo. Pero no se me ocurren tres armas más poderosas.

24.3.08

El porqué del libro EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 24 de marzo de 2008

EL PORQUÉ DEL LIBRO

Luisa Cuerda

El primer aniversario de la Villa del Libro ha desmentido, con su sobriedad, la exuberancia de su inauguración. Lo que fue el proyecto estrella de la Diputación se mantiene ahora gracias al tesón de los libreros que, tras un duro año iniciático, van asumiendo su soledad, y, cada uno a su manera, trabajan para salir adelante. Sería muy deseable que ese “cada uno a su manera” se convirtiese en la unión de todos ellos, pero las diferentes relaciones que unos y otros han establecido con la Administración no lo hacen posible. La razón de que una persona decida vender libros en lugar de cualquier otra cosa supone, en principio, un amor por el conocimiento que va más allá de lo superficial y que compensa las muchas dificultades del oficio. Trabajar con libros, rodeado de ellos, deja huella en el carácter, y saber transmitir a los demás la emoción de investigar las claves que otros dejaron, ayudarles a elegir formas de ampliar su mente y su espíritu, constituye una labor cada vez más necesaria en esta época, una de las más banales de la Historia. Sólo esto sería una buena razón para protegerlos a todos sin más condición que su profesionalidad, olvidando ese “Quien paga, manda”, especialmente ofensivo cuando se trata de dinero público.
Volviendo a los fastos, me sorprendió la abstención de la Fundación Joaquín Díaz, un dato preocupante por el apoyo que su presencia hubiera supuesto para los libreros. Pero me extrañó más la inexplicable ausencia de los representantes de otras Villas del Libro europeas, cuya anunciada visita era el plato fuerte del día. Una feliz circunstancia, ya que así quedaron impunes las equivocaciones en las que el presidente de la Diputación incurrió al hablar de ellas. Como ya es costumbre, fuimos los vecinos de Urueña quienes apoyamos y dimos calor a unos actos publicitados con el habitual sigilo (“Silencio, se lee”) lo que me hace pensar que si al esfuerzo de los libreros pudiéramos añadir la implicación sin reservas de todas las Instituciones, esto funcionaría.
He leído en la prensa que llevamos un año “saboreando libros”. No sé quién habrá dado esa escalofriante información, pero tanto el Silencio como la Librofagia son dos formas equivalentes de eludir el espíritu de la lectura. Ojalá un día consigamos salvar entre todos el resquemor por la letra impresa y conectar con el porqué del libro, ese objeto tan mal comprendido por algunos y que para otros es el mejor antídoto contra la desesperanza y la mediocridad.

10.3.08

Comici@s EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 10 de marzo de 2008

COMICI@S

Luisa Cuerda

Cuando escribo estas líneas aún no sé el resultado de las elecciones, pero sí que para algunas personas todo seguirá igual. Hay, entre las zonas de sombra de esta sociedad, un rincón donde la Ley llega siempre tarde, y que urge contemplar a una nueva luz antes de que se convierta en otro de esos males crónicos que, en política, resultan tan rentables.
En esta campaña, casi todos los candidatos han adoptado el uso de ambos géneros a la hora de definir el sujeto en sus discursos, aunque la regla, en castellano, es que cuando existen sujetos masculinos y femeninos la concordancia es masculina. Una bienintencionada iniciativa, como la de la @, con la que se quiere enfatizar la igualdad entre hombres y mujeres, ya que el lenguaje que usamos nos define, como saben los asesores de imagen.
Por eso los hombres públicos procuran desde siempre tener entre sus favoritos a individuos que rastrean, como auténticos zorros, las expresiones que mejor captan la simpatía o el voto. Estos tipos deben sus habilidades a ser capaces de intimar con quien sea sin ningún tipo de restricciones. Son aventureros muy corridos, con un poco de lobo y un mucho de vividor, fulanos que han hecho mucha calle y que venden sus servicios a quien más les ofrece, para atraer, con su dominio de la lengua, a todos esos cualquiera de cuyo apoyo se requiere para llegar al poder. Y, si esto ha sido así desde los tiempos en que eran mantenidos por los reyes, en democracia estos prójimos son imprescindibles cada cuatro años para hacer sentir al hombre de la calle que es dueño de su destino.
Sin embargo, sabemos a menudo de hombres, absolutamente integrados en esta sociedad de la @, que disponen de la vida de una mujer sencillamente porque creen que esta les pertenece; son el brazo armado de una coherencia lingüística que aplasta la candidez o el oportunismo de todas y de todos, tal vez porque para reponer el respeto que se le debe a una persona hay que comenzar por tomar conciencia de hasta qué punto se le ha perdido; añadir el género femenino no sirve de nada si el significado que este arrastra sigue siendo peyorativo o injurioso; el lenguaje nos refleja, pero eso sólo nos será útil si nos atrevemos a mirarnos tal y como somos; si no lo creen, permítanme abusar un poco más de su tiempo y proponerles que relean el anterior punto y aparte -“Por eso(…)su destino”- sustituyendo los masculinos por femeninos. Y después, si quieren, hablamos de todo lo que nos queda por hacer.

8.3.08

"Tres Girones Roxos"



Repaso estos días, con la ayuda de Aderito Pérez Calvo, la historia del anterior escudo de Urueña, uno que estuvo en vigencia hasta el último año del siglo XX y que, por razones que se me escapan, fue sustituido por el actual, un coquetón castillito de escaques, pimpante y repolludo, al que no le falta más que hablar.
Hace ahora algo más de cinco siglos que Enrique IV de Trastámara, desdichado hermano de aquella espabilada que llegó a Reyna, y cuyo injurioso y no probado sobrenombre de “impotente” puso en el poder una vez más a los tramposos, dio la villa de Urueña a don Pedro Téllez de Girón, que la dotó con escudo. Este don Pedro fue descendiente de don Rodrigo González, que, en 1086 salvó la vida al rey Alfonso VII en una de sus batallas contra los moros, concretamente en La Sagra (Toledo). El Rey llevaba ese día un manto especialmente llamativo, razón por la que sus enemigos le identificaron rápidamente y le cercaron; pues bien, en ese momento, según cuenta Gudiel (que allá por el siglo XVI fue biógrafo y médico de la familia), don Rodrigo González se apresuró a cambiar manto y caballo con los de su señor, engañando con esto a toda la morisma, que salió en su persecución y le dejó el manto hecho unos zorros pero no consiguió abatirlo, ya que era “hábil jinete y bravo lidiador”. Antonio Marichalar (1893-1973) dice, sin embargo, que, cediendo su caballo al Rey y tomando a cambio su manto, don Rodrigo “quedó a pie en medio de sus enemigos” después de haber rasgado a Alfonso un jirón de su sobreveste para demostrar que era él y no otro el que lo había salvado. En todo caso, el Rey, que debía de tener un gran sentido del humor, le regaló para su escudo tres “jirones”, a los que don Rodrigo cambió la “j” por “g” de la misma forma que cambió su apellido “González” por el de “Girón”. Así eran entonces las cosas y la ortografía. Andando el tiempo, los Girón progresan mucho, no siempre honradamente, y emparentan con los Téllez por matrimonio con una María de ese apellido, que ha pasado a la historia con el nick de “la Raposa”. En el siglo XV, don Pedro Téllez de Girón, “servidor y adversario” de Enrique IV, a quien traía a mal traer con sus intrigas cortesanas, recibe de este los condados de Urueña y Tiedra. Precisamente de Urueña salió don Pedro, a sus cuarenta y tres años, para casarse con la infanta Isabel, de dieciséis, ofrecida en prenda por su hermano Enrique a cambio del apoyo del conde, a pesar de que ella “rezaba de hinojos” pidiendo la muerte propia o la de don Pedro con tal de que el matrimonio no se consumase. Por suerte o por desgracia para la futura España, sus ruegos fueron escuchados y el conde de Urueña murió misteriosamente, según cuenta la leyenda con todos los síntomas de haber sido envenenado aunque la historia diagnostica apendicitis; con lo que Isabel casó con Fernando de Aragón, destronó a su sobrina Juana, detentó el cargo de Reyna, y etc, etc... Años más tarde, y después de un espectacular cambio de bando en la Guerra de las Comunidades, los Téllez de Girón se convierten el sostén del Emperador Carlos, y Felipe II les concede el ducado de Osuna. En el siglo XVIII, las casas de Osuna y Benavente se unen por matrimonio y la familia pasa a representar, por excelencia, a la aristocracia ilustrada. El retrato de Goya “La familia de los duques de Osuna”, donde, cosa rara en la época, los niños no parecen ni enanos ni querubes obesos, nos muestra cómo era entonces la “gente guapa” y destaca los rasgos de dignidad e inteligencia de la duquesa, una de las dos primeras mujeres en pertenecer a la Sociedad Económica Matritense, mantenedora de un importante salón literario y rival acérrima, en ideas y modo de vida, de la Duquesa de Alba, que personificaba la “majeza” de la España visceral de toda la vida. En el siglo XIX, los Téllez de Girón reúnen ocho grandezas de España que el último de la estirpe, don Mariano Téllez, funde junto con su inmensa fortuna en una de las biografías más espectaculares, grandiosas, divertidas y disparatadas del siglo, magistralmente narrada por Antonio Marichalar en su libro Riesgo y ventura del Duque de Osuna. El último vástago de tan larga familia, Conde de Urueña como todos ellos, fue tan valiente como esnob y de un orgullo que a veces degeneraba en crueldad; nunca consintió en cobrar sueldo alguno del Estado, desviando el que le correspondía a instituciones benéficas, y cuentan que, cuando ejercía de embajador en San Petersburgo, hizo vestir a sus lacayos con las mismas pieles de zorro azul siberiano que usaba la zarina en sus salidas de gala. Este “fin de raza” heredó de su abuela la Duquesa de Osuna la finca “El Capricho”, un paraíso fáustico característico de la Ilustración y actualmente uno de los más exquisitos parques de Madrid.
Así fue la familia que dio escudo a Urueña. Una saga que recorre, entre grandezas y miserias, casi mil años de la historia de España. Un escudo descrito en 1622 por Alonso López de Haro como “partido en pal y en fax: en la parte de arriba las armas Castilla y León de sus colores Reales, y en lo baxo tres girones roxos en campo de oro; orla escacada de oro y roxo con cinco escudos de quinas de las armas Reales de Portugal”. En la pág. 253 del Catálogo monumental del antiguo Partido Judicial de Mota del Marqués, editado por la Diputación de Valladolid en 1996, se tiene dicho escudo como el de Urueña. Sin embargo, el Pleno del Ayuntamiento de 14/10/1999 aprobó uno nuevo, propuesto por la Fundación Joaquín Díaz, que está sacado del Armorial que Esteve Tamborino realizó en el s. XVI, recogiendo, entre otros, los escudos de los linajes castellanos y que corresponde al descrito como “los de Huruenya” en la página 66. “Los de Huruenya”, de los que, por cierto, no se sabe nada más, eran un linaje, es decir, una progenie caracterizada por un apellido, tomado de su solar patrio; pero no representaban a la totalidad de la villa ni eran, por cierto, sus señores naturales, de la misma manera que la Fundación Joaquín Díaz, aunque aparece en todas partes unida al nombre de Urueña, tampoco representa a la totalidad de la villa ni es, por cierto, su señora natural.
No sé quién ha traído por los pelos este escudo ni por qué lo ha hecho. La opción de que nadie más que yo lea los libros que edita la Diputación me parece aterradora, pero me alarma todavía más que hayan querido convertir a la venerable Urueña en la repipi Camelot y se les haya ido la mano en la ñoñería. En los albores del XXI, resulta francamente lúgubre la irrefrenable tendencia a alicatar hasta el techo la Historia (y lo que se les ponga por delante) que exhiben nuestros funcionarios culturales. No hemos llegado hasta aquí para que toda la fuerza que encierra ese viejo emblema, toda su desmesura y su magia, queden arrumbadas, en este siglo mediocre, por los que enarbolan una “apuesta cultural” tan apañadita como su escudo. Y es que para hacer cultura hay que ser culto, y eso significa respeto, conocimiento y humildad, tres cosas de las que carecen los espabilados, ya vayan de Reynas o de cargo análogo.
Tiedra, que fue, junto con Urueña, la otra villa entregada por Enrique IV a Pedro Téllez de Girón, conserva su escudo original, tal vez porque su alcalde sabe Historia o tal vez porque su municipio no fue elegido por la Diputación como luminaria de la cultura, lo que no sólo no ha impedido una gestión cuidadosa y consciente de su patrimonio sino que la ha facilitado bastante. Hay alianzas que, aunque aparentemente ventajosas, son indeseables, como sabía la infanta Isabel cuando rezaba de hinojos para que no la entregasen a don Pedro.

25.2.08

AC EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy lunes 25 de febrero de 2008

AC

Luisa Cuerda

Debo a Emilio Hernández, el constructor de mi casa, uno de esos pensamientos-semilla que expanden la conciencia. Estaba Emilio dilucidando cómo resolver la colocación de las piedras del zócalo, cuando un espectador de los que nunca faltan le sugirió una manera muy complicada. Emilio dijo: “Si es complicado, es que no es así”.
Pensaba en eso el otro día al leer la guía del MUSAC, del que les copio una breve muestra: “…en este espacio multiforme e intertextual, el énfasis parece caer entre lo visible y lo invisible, entre presencias y ausencias. Lo que parece inescapable y prevalente es el establecimiento de lo que el artista enuncia como una ocasión, un escenario, una cifra contra la metáfora, ‘algo que suple algo que no suple nada’”. Un texto que haría palidecer de envidia a “Les Luthiers”, pero del que, en esta era de la banalidad, no resulta de buen tono reírse cuando se refiere al arte contemporáneo. Los catálogos, cuya función es enumerar, clasificar y definir, se han convertido, desde que alguien que odiaba el Arte decidió rentabilizarlo, en muletas imprescindibles para el perplejo espectador de AC. Porque sin ese texto embrollado, la obra que contemplamos tendría aún menos sentido del que tiene de por sí. Algo ha pasado para que una imagen valga menos que mil palabras. Pero algo peor ha tenido que pasar para que no nos partamos de risa ante la inflada vanidad de los popes.
El arte contemporáneo es, literalmente, el arte que se está haciendo en este tiempo en que vivimos. Todo él. Me llama la atención que los susodichos sólo designen como tal el que necesita de explicaciones absurdas, el “complicado” -que no es lo mismo que el difícil, como saben los que han empleado una vida entera en conquistar la gracia de la simplicidad-. Y me asombra más todavía el acatamiento de quienes no quieren ser menospreciados por estos nuevos jueces y sus “comisarios” (evocadora denominación), que definen las nuevas ortodoxias y las nuevas herejías.
Debo a Enrique Alonso, mi librero de cabecera, la etimología de la palabra “hereje”, del latín hereticus, que significa “opción”. Esta sólo es posible dentro de la libertad, no tanto la externa sino, sobre todo, la interna: la que permite decir a los que dominan su oficio que si algo es complicado es que no es así. La que nos hace gritar: “¡Ese hombre va desnudo!” cuando los súbditos rivalizan en alabar con enmarañadas frases el Traje Nuevo del Emperador.

11.2.08

Febrero EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 11 de febrero de 2008

FEBRERO

Luisa Cuerda

Es febrero, y desde Urueña se ve la niebla retenida en el valle mientras el sol avanza por la muralla en las mañanas frías y azules. Desde el adarve miro, por un lado, a los palomares emergiendo entre brumas y, más allá, las cimas de los chopos de las ruinas del Dueso; por el otro, al caserío de tejas viejas e incólumes y al tejado nuevo de una librería con tejas rotas, probablemente, por algún ávido lector que no pudo esperar para entrar por la puerta e intentó, sin conseguirlo, hacer de diablo cojuelo. Es triste que en horario comercial estos impetuosos brillen por su ausencia. En la Plaza Mayor están haciendo unos hoyos para plantar castaños y es una noticia tan buena que no me duele tanto como otros días la torre del homenaje, a la que se ha practicado un agujero, así, según se llega al fondo a la derecha, con un par. Es para entrar por él, me explican, y vaciarla de escombros. Claro. Luego van a hacer allí una puerta. Claro, claro. Desde que no soy concejal, me complazco en el inmenso lujo de la aquiescencia. Me imagino una puerta neogótica, tal vez con una aldaba neorromántica, y me estremezco toda. Pero tal vez sea mucho imaginar.
En Urueña es febrero y desde el paseo de ronda de la muralla, llegando al Cubo Nuevo, contemplo el jardín del e-LEA, con su gran panel de diseño, tan similar a sí mismo, que dice: “Unas Navidades diferentes”; y debajo: “Contares y cantares tradicionales”. “Diferente” es, hoy más que nunca, un concepto relativo. Y desde aquel eslogan sesentero, el modo más complaciente de definir la chapuza. Desde la Navidad, pues, el silencio. “Silencio, se lee”, diría, si hubiera en el e-LEA biblioteca. Pero como no la hay, diré: “Silencio, se dormita”. Hasta que llegue marzo, en el que ya se anuncia la celebración del primer cumpleaños, con representantes de otras Villas de Libro invitados a compartir nuestro alborozo. No puedo concebir nada más diferente.
En un periódico atrasado bromeaba Joaquín Díaz con la posibilidad de tener que huir de aquí si esta villa murada se convertía en una bulliciosa ciudad. No hay cuidado. La gestión de esta intentona institucional, tan parecida a la de la Fundación Homónima, no invita a pensar ni en bullicio ni en cultura, ni en progreso. Pero el campo está ya casi todo verde y los pájaros vuelven a enamorarse. La cuba de la Mancomunidad trata de limpiar las viejas alcantarillas inundadas en las últimas lluvias. En una casa en ruinas pone “Se vende”. Es febrero en Urueña.

28.1.08

Animales EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 28 de enero de 2008

ANIMALES

Luisa Cuerda

Me cuesta entender que la caza de un determinado animal suscite más rechazo que la de otro; como que quien abomina de los abrigos de visón se compre zapatos de piel de cerdo. O que los que llaman asesinos a los toreros coman carne de cordero, los que descalifican a los que comen carne de cordero consuman atunes o caracoles y que casi todos ellos usen medicinas creadas a partir de experimentos con animales. De vez en cuando, los amigos me envían unos adjuntos que piden firmas contra la caza del lobo o la matanza de las focas. Son unos documentos en los que existe la posibilidad de hacer comentarios y eso permite a algunos de los firmantes expresar sus deseos de que los cazadores se disparen en las pelotas o de que sean despellejados ellos y sus madres, así como de insultar a los pastores y propugnar un mundo con menos ovejas, que dan asco, y con más lobos, como quería nuestro añorado Félix. Una muestra de incultura tan escalofriante que parece obligado reflexionar sobre la conveniencia de seleccionar a los partidarios aún a riesgo de ser menos.
Puede que la cuestión consista en saber de qué estamos hablando. Porque a veces creemos estar hablando de animales y en realidad no hemos dejado de hablar de nosotros mismos, de nuestra manera antropocéntrica de entenderlo todo, de nuestro concepto de belleza, que nos hace compadecernos de un delfín más que de una ladilla, de la proyección de nuestra ética, que considera “noble” a un lobo y “falsa” a una hiena, de frustraciones transmitidas por nuestros padres, de esa compulsión de formar parte de un bando para ocultar nuestro desconcierto. El odio de quien mataría a un hombre para salvar a un animal es tan odio como el de quien mata a un animal para subsistir, para divertirse o para tener una vida más cómoda: se crea un dolor para aliviar otro dolor y así sucesivamente, hasta que nos llegue el momento de salir de la rueda y despertar.
Mientras tanto, sería muy recomendable revisar nuestros hábitos antes de anatemizar a nadie. Cuando firmar se ha convertido en algo tan sencillo como apretar un botón, el hacerlo no nos convierte en militantes de nada. Pero vivimos tiempos en los que todo es tan fácil que se nos olvida que una militancia exige una cierta coherencia y que la coherencia exige una cierta renuncia. Alcanzarlas es un largo camino, que no excluye la crítica, ni el radicalismo ni la firmeza, pero que no tiene mucho que ver con cosas como esas pataletas en la Red.

19.1.08

Mi señor EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Tribuna Libre 19 de enero de 2008

MI SEÑOR

Luisa Cuerda

Ahora que se ha terminado sin gloria y con bastante vergüenza el octavo centenario del Cantar del Mío Cid, les invito a reflexionar sobre esa figura que se ha llamado tantas veces “señera” sin que probablemente haya mucha gente que sepa que su primer significado es el de “sola, solitaria, separada de toda compañía”. Véase cómo, queriendo decir otra cosa, han acertado muchísimos almibarados próceres a la hora de definir al arquetipo del hombre de esta tierra. Porque si algo caracteriza a Rodrigo Díaz es el apartamiento, el forzado vagabundeo por caminos ajenos.
Hay dos versiones literarias de la vida del Cid: una es la recogida en treinta y un romances que Menéndez Pidal reunió en su Flor Nueva de Romances Viejos. Estos, fechados entre los siglos XIV y XVI recrean la vida de Rodrigo desde su mocedad hasta la leyenda de su victoria post-mortem; la otra es el Cantar del mío Cid, copiado en 1345 por Per Abbat a partir de un texto que algunos fechan en 1207.
La versión de los romances, que es verdaderamente deliciosa, nos presenta a un jovencito bastante montaraz, fácilmente identificable con algunos de los que van quedando en nuestros pueblos, que se pasa la vida rumiando los agravios hechos a su padre por el conde Lozano, alférez del rey Fernando I de Castilla y León. Cuando por fin alcanza la fuerza suficiente para sostener la espada de su antepasado Mudarra, Rodrigo va a buscar a su enemigo y acaba con él eficazmente, “en espacio de una hora mató al conde y fue vengado”. Entre el personaje de Michele Corleone y un héroe del manga, este joven y asilvestrado Rodrigo, siempre a punto de ignición, se crece hasta el punto de negarse a besar la mano del Rey cuando este le manda llamar, “por besar mano de rey no me tengo por honrado…”. Así las cosas, Jimena, la hija del conde Lozano, reclama a Rodrigo como esposo en reparación por la muerte de su padre, ya “que quien tanto mal me hizo sé que algún bien me fará”. Aunque asombrado “siempre lo he oído decir y ahora veo que es verdad, que el seso de las mujeres no era cosa natural: hasta aquí pidió justicia, ya quiere con él casar”, el Rey accede y el matrimonio amansa momentáneamente a Rodrigo, al menos en lo que a Jimena se refiere: “Maté hombre y hombre doy; aquí estoy a tu mandado”. Recién casado, Rodrigo acompaña al rey Fernando a un concilio en Roma y observa que la silla del rey de Francia está situada un escalón más alto que la de su señor. Sin más, arremete contra ella a patadas, “la silla de oro y marfil la ha hecho cuatro pedazos” y abofetea al duque de Saboya, que osa reprochárselo. Inmediatamente excomulgado, Rodrigo le hace al Papa una proposición que no puede rechazar: “Si no me absolvéis, el Papa, seríaos mal contado, que de vuestras ricas ropas cubriré yo mi caballo”.
Todas estas “hazañas” no se reflejan en el Cantar del mío Cid, que comienza con el destierro y se acerca mucho más a la figura histórica de Rodrigo Díaz de Vivar, un infanzón burgalés que nació entre los años 1040 y 1043 y, huérfano desde los diecisiete años, se educó con el príncipe Sancho, de quien fue alférez cuando este heredó Castilla como Sancho II. De esta época (1067) le vino a Rodrigo el título de Campusdoctoris, Campeador, al ganar un duelo judicial en la “guerra de los tres Sanchos”. Posteriormente, Rodrigo tomo parte junto a su señor en la guerra contra el hermano de este, Alfonso VI de León, concluida con el asesinato de Sancho, que había puesto sitio a Zamora, por Vellido Dolfos, un killer portugués que, en una operación relámpago, rompió el cerco, cumplió su cometido y se coló en la ciudad “por un postigo”. Los castellanos dieron en pensar, con mucha lógica, que Alfonso estaba tras esa muerte, así que, como condición para reconocerle como Rey, le hicieron jurar que no había tenido nada que ver en el complot. En el romance correspondiente, muy explotado en la época romántica, Rodrigo toma juramento al Rey, y esa es la causa de su destierro. Sin embargo esto resulta poco probable ya que, en todo caso, el juramento habría sido tomado por un jerarca de la Iglesia. Lo que sí pudo suceder es que, en calidad de alférez del finado, Rodrigo fuese el encargado de transmitir a Alfonso la condición sine qua non, provocando con ello su rencor. En todo caso, y como parte que fue del “antiguo régimen”, el poder de Rodrigo en la corte del nuevo rey se vio mermado por el de los Condes de Carrión y pasó de ser alférez a cobrar los tributos. Cuenta la Crónica de Veinte Reyes, que completa los versos que se han perdido al inicio del Cantar, que en una de esas misiones, Rodrigo llega a Sevilla cuando su rey, al- Mu’ tamid, está siendo atacado por el de Granada y algunos ricoshombres cristianos entre los que está el leonés García Ordóñez, conde de Nájera y amigo personal de Alfonso VI. Según una versión histórica de los hechos, Alfonso habría enviado en secreto a García Ordóñez contra el de Sevilla siguiendo un complicado razonamiento político en el dificilísimo equilibrio de los reinos de taifas. Rodrigo, que no sabe nada, defiende a su tributario sevillano, obtiene la victoria, y (haciendo amigos) le mesa las barbas al conde leonés. Al- Mu’ tamid, agradecido como un oriental, cubre a Rodrigo de regalos y le tiene por su deudo (según la Crónica es entonces cuando recibe el nombre de Sidi, el Señor). Aunque, a su regreso, Alfonso disimula su decepción y le recibe muy bien, los cortesanos “por esto le obieron muchos envidia e buscáronle mucho mal e mezcláronle con el rey”, criticándole por no compartir con él sus regalos personales. Obsérvese la temprana fecha en la que la envidia y la maledicencia están documentadas en el acontecer político de Castilla y León. Dos años después, el Cid, de forma espontánea, decide hacer una incursión para tomar prisioneros en el reino de Toledo, que justamente estaba en tregua con Alfonso. Esa travesura fue la gota que colmó el vaso del Rey, que ya de antes estaba “sañudo e mucho irado contra él” y que le dio nueve días para que abandonase sus reinos.
A partir de aquí, con un Cid de cuarenta y un años, comienza el Cantar que, como saben los que de verdad han leído la copia de Per Abbat, alterna el ardor guerrero con la pormenorizada contabilidad de un corsario. Los desterrados, dignos predecesores de los aventureros del Nuevo Mundo, son fanfarrones, valientes y desvergonzados, con la despreocupada simpatía y la ferocidad sin rabia del vagabundo. Emplean sus días en “correr las tierras”, es decir, en saquearlas, siguiendo el estupendo lema de que “quien en un lugar vive siempre, lo suyo se le acaba”. El Cantar del mío Cid contabiliza tanto muertos como caballos, lanzas o riquezas arrebatadas a los enemigos; y también deja constancia del modo de repartir las ganancias. Según la Historia, sin embargo, Rodrigo ofreció sus servicios de mercenario al Conde de Barcelona y al rey moro de Zaragoza que lo hace capitán de sus ejércitos, y es entonces cuando recibe el nombre de Sidi.
A lo largo de todos esos años, Rodrigo busca la reconciliación con su Rey y le envía valiosos regalos, siguiendo una de las constantes que definen mejor el carácter castellano, la contradicción entre el orgullo de sí mismo y la necesidad de someterse a una figura de poder. Alfonso VI, un político astuto, supo valerse del guerrero pero mantuvo lejos de sus reinos a la banda de ingobernables en la que se habían convertido sus mesnadas. Al fin, en 1087, Alfonso le pide ayuda contra los almorávides. Comienza entonces una campaña que terminará siete años más tarde con la conquista de Valencia para el Rey. Rodrigo tiene cincuenta y cuatro años, dos hijas casaderas y muchas ganas de descansar. Un clérigo de los que nunca faltan le adula en el Carmen Campidoctoris; sus hijas casan con miembros de las casas reales de Navarra y Cataluña, y pasan a formar parte de la nobleza, una de las más queridas aspiraciones del infanzón Rodrigo y de la clase media castellana (la “afrenta de Corpes” de los romances no tiene ninguna base histórica pareciendo más bien una manera de destacar la figura del castellano Rodrigo frente a los leoneses Condes de Carrión). En 1099, antes de cumplir sesenta años, muere Rodrigo en Valencia. Deja desconsolada a Jimena, una mujer que, a pesar de los largos años de separación, estuvo muy presente en su vida. Una “dueña”, en toda la extensión de la palabra, que padece en sus carnes los malos tiempos y a la que el Cid, como buen emigrante, manda llamar cuando considera que, en Valencia, ha encontrado por fin un lugar en el mundo. No el que él hubiese elegido para vivir una vida más anónima y más feliz: un lugar mejor, pero no el añorado.
Lejos de las exaltaciones de los románticos y del “Cid con camisa azul” de los franquistas, esta tensión entre la añoranza del lugar que nos rechaza y lo que se ha crecido en el obligado exilio es lo que, para mí, define al Cid como arquetipo. Es la misma tensión de la que podrían hablarnos hoy tantos y tantos que se han construido una vida mejor fuera porque dentro no pudieron; que ven a sus hijos progresar y desarrollarse lejos de la tierra de sus padres, que se ven agasajados cuando la visitan sólo si van con billete de ida y vuelta. Que saben que así son las cosas aunque no les gusten, que por alguna razón que se reitera desde hace mil años y que no se entiende, en esta tierra se prefiere a los mediocres sumisos que a los que tienen valor e iniciativa, y por eso se suceden los “malos señores” a través de los siglos y de los gobiernos.
Y aún hay quien se atreve, desde su poltrona, a organizar francachelas para celebrar, en su ignorancia, la figura señera del primer proscrito.

14.1.08

Lujo EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 14 de enero de 2008

LUJO

Luisa Cuerda

Algo ha tenido que pasar para que antes me dieran pena los que no tenían dinero y ahora me la den los que lo tienen. En navidades tuve que ir a Barajas. Allí se agolpaban cientos de personas dispuestas a pasar sus vacaciones en los Alpes o en el Caribe, desdeñando la oportunidad de disfrutar unos días de su casa, esa en la que no están nunca porque han de trabajar para pagarla. Formaban largas filas para el control de seguridad, sosteniendo una bandeja de plástico con prendas de vestir de las que previamente se habían despojado. De vez en cuando, el guardia hacía quitarse los zapatos a alguno o le requisaba la pasta de dientes. Vivían esa situación con apática mansedumbre, similar a la que días después observé en Carrefour en quienes se arremolinaban ante estanterías de juguetes de un solo uso por los que pagaban pequeñas fortunas. Los niños de esta era post-Reyes Magos señalaban aquí y allá en una escalada imparable de histeria. Y los padres, apabullados, embotados y desfallecidos, echaban al carro lo que fuera con tal de salir de allí. Y sí que daban pena, esos afortunados súbditos del Primer Mundo, frente a la cola de la caja. Como dan mucha pena cuando los ves esperando cada fin de semana, junto a su familia irritada y aburrida, a que les dejen pagar de más por unas comidas mal servidas o a trasegar infames películas hechas en serie. Porque cuando lo que antes estaba reservado a unos pocos ha bajado al alcance de todos, la ilusión se derrumba y sólo una alienación muy bien orquestada puede conseguir que unos seres humanos que aspiran a ser felices se diviertan como les dictan, o que truequen el tiempo precioso de sus vidas por el dinero exigido para hacerlo.
Ahora los fabricantes de marcas de lujo han conseguido que se persigan las “falsificaciones” de sus artículos; sin embargo, no existe tal falsificación, pues nadie pretende venderlos como auténticos. Son, simplemente, una copia perfecta de un producto sobrevalorado, que, adquirida por los que no paran quietos en las fiestas de guardar, malcrían a sus hijos en Carrefour y se pegan por pagar mala comida y mal cine, les proporciona un momento de inefable emoción al confesar a los íntimos que ni el vuitton ni el rolex son auténticos sino comprados en China en vacaciones. Un inocente placer del que, si yo velase por el sistema, no les privaría. La clase media es infinitamente mansa cuando se cree clase alta; pero se transforma en una bestia cuando se la obliga a mirarse al espejo.

31.12.07

1958 EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 31 de diciembre de 2007

1958

Luisa Cuerda

Fuimos niños de flequillo corto y frío en las rodillas, cuando las heridas se curaban con mercromina y las vacunas se tomaban sobre un terrón de azúcar guardando la fila, como hacíamos en el patio del colegio todas las mañanas, antes de rezar. Los que este año que entra cumpliremos cincuenta solemos coincidir en nuestra perplejidad ante lo pronto que ha llegado todo: las gafas para ver de cerca, la menopausia, la calvicie y la certeza de que hay algunas cosas que no vuelven.
Decía Confucio, que era un fondista, que a los cincuenta años una persona comienza a encontrar su lugar en el mundo. Para ello, no hay como asumir que todos los demás no lo son, por más que nos hayamos empeñado en conquistarlos intentando acceder a espejismos que hemos creído metas. Y hacen falta muchos años, unos cincuenta, para que ese frenesí vital que suele agitarnos deje paso a un vislumbre de lucidez.
A los cincuenta, muchos de nosotros hemos experimentado lo que dan de sí los éxitos, las pasiones eternas y las convicciones inquebrantables; y cuánto hemos aprendido de nosotros mismos con los fracasos y el desmoronamiento de algunos amores y de algunas creencias. Y, aunque ahora más que nunca todos nos dicen que “estamos estupendos”, aunque a veces las cosas nos salen por fin realmente bien y hay quien sigue inflamando corazones, algo muy sutil nos habla de la necesidad de simplificar la vida, de volver hacia dentro, de hacer las paces con el pasado, de jugar a otros juegos o de, al menos, jugar de otra manera.
En esta edad bisagra hay caminos que quedaron atrás pero hay también nuevas opciones. Porque podemos rendirnos a la amargura, hacer con nuestra verdad un muro insalvable y refugiarnos tras él como aquel viejo al que siempre quisimos imitar; podemos prolongar la ilusión de juventud con la energía desesperada de un Peter Pan desahuciado; y podemos reconocernos como somos: imperfectos y vulnerables, descabalgados de la adoración de nuestros hijos, con nuestro currículo de dudas y errores bajo el brazo y con la serenidad, la tolerancia y la profunda alegría que nunca antes tuvimos. Dueños, por fin, de nosotros mismos. Nada más pero nada menos.
Y después de este medio siglo imprescindible para situarnos, nos queda aún el resto de nuestra vida para descubrir a dónde podemos llegar desde ahí. Salud, amigos. Feliz cumpleaños.

17.12.07

Gracia y belleza EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy lunes 17 de diciembre de 2007

GRACIA Y BELLEZA

Luisa Cuerda

Según y cómo, hay que tener cuidado con la palabra amor.
En realidad, hay que tener cuidado con algunas palabras que, precisamente por sernos tan necesarias, se utilizan para etiquetar otros conceptos. Así, amor por sexo, paz por sometimiento, solidaridad por vanidad, celebración por consumo. Acabo de recibir un catálogo de lencería con un deshabillé navideño de nombre “generosa”. Tanto el sexismo que encubre la palabra, como las posibilidades de que una mujer real encaje en esas prendas, como el último mito importado que asocia Navidad con carreras por la casa en ropa interior roja, como el consumismo inherente darían para una columna altamente vitriólica. Pero con ello sólo nos quedaríamos de nuevo en la superficie de las cosas, yo un poco más satisfecha por lucir mi ironía, algunos con una sonrisa en los labios, otros con resentimiento. Y es Navidad, la época en la que en el mundo cristiano se hacía una tregua en las guerras cuando la humanidad aún no había perdido del todo la conexión con lo sagrado.
Durante mucho tiempo a mí también me pareció una hipocresía. Militaba en el bando de los que argumentan que ni la paz ni el amor tienen fecha fija. Impecable argumento para los que aman siempre, pero una pobre disculpa para los que ni siquiera lo hacen esa única vez. Hace falta mucha humildad (otra palabra mal usada) para admitir una tregua, tanta como para reconocer que tu vida transcurre en el conflicto y la escisión. Y sin embargo, las treguas sirven para poder captar la gracia y la belleza del mundo. Cuando conseguimos salir de la rueda y aquietar el miedo que da no sentir vértigo, ni certezas, ni hostilidad, podemos percibir, muy levemente, el latido de un corazón en calma. Es el mismo que yace bajo todas las formas, la puerta a lo sagrado que hemos ido olvidando pero a la que siempre podemos regresar. Y tras ella cabe todo, desde la misa del Gallo con la familia a las carreras por la casa embutidas en el modelo “generosa”; desde abrir el corazón al sufrimiento ajeno a honrar la buena suerte disfrutándola sin reservas. Porque en la Fuente no hay etiquetas: de eso se trata.
Como la exposición a las radiaciones, las incursiones a lo sagrado nunca son en vano. Aunque pasada la tregua caigamos de nuevo en la trampa de nuestras máscaras, el rastro de maravilla nos acompañará, ignorado pero real, para hacerse más fuerte en la próxima ocasión. A veces, esa humilde avanzadilla a la Gracia es lo único que podemos hacer. Pero, por eso mismo, es bastante. Feliz Navidad.

3.12.07

Una confusión frecuente EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 3 de diciembre de 2007

UNA CONFUSIÓN FRECUENTE


A Marta Cuerda y a Jorge Manrique, profesores de lengua española; y a aaoiue, que reina sobre las palabras y echa de menos los garbanzos.

Confundimos, demasiado a menudo, la expresión "deber de" con el verbo "deber". Sin embargo, ambas tienen su propio y diferente significado. "Deber de" seguido de un verbo significa probabilidad y "deber", obligación moral. Que la probabilidad y la moral se confundan no debería de extrañarnos en los tiempos que corren, pero así y todo debería ser causa de reflexión.
Tomemos por ejemplo a Villanueva de Gómez, 150 habitantes, provincia de Ávila, donde llevan cortadas sesenta hectáreas de pinos para construir una urbanización de 25000 habitantes con tres campos de golf (debe de ser para que todos puedan jugar sin apreturas). La tala comenzó ilegalmente, como es costumbre local (recordemos las Navas del Marqués) y tuvo, como también es costumbre, el apoyo de la Junta, que, a pesar de que ya debería haber captado la diferencia entre poder e impunidad, aún no debe de haberlo hecho. Ahora bien, CYL es una comunidad rural por más que esto moleste en Valladolid, y por eso el desarrollo rural debe ser prioridad de la Junta. Sin embargo, de las actuaciones de esta se desprende que sus responsables deben de creer que el campo es ese lugar donde se va a jugar al golf los fines de semana, actitud que debería cubrirles de oprobio, no solo por ignorantes sino sobre todo por horteras.
Alguien debería explicarles que servir de escape al sector neopijo no es exactamente lo que podría definirse como “desarrollo rural”. Es cierto que los profetas del relájate y disfruta, que a estas alturas deben de ser multitud, dicen que lo único que nos queda es servir de esparcimiento a la gente de provecho; y es cierto que deberíamos hacer examen de conciencia acerca de nuestra inveterada desidia, nuestro innato conformismo y nuestra ilimitada incapacidad para relacionar causa y efecto. Pero también es verdad que entregarse con las armas y bagajes que van quedando no ha sido nunca una solución más que para los intermediarios, también llamados proxenetas por algunos con una crudeza que, aunque lúcida, debemos reprobar y reprobamos.
El desarrollo rural pasa más bien por conseguir una autonomía económica y social que no dependa de lo que las guías de estilo digan que se debe hacer. Que lo que antes era una tierra de garbanzos se convierta en un green, sin cambio climático por medio, debería ser el revulsivo que acabase con nuestra confusión acerca de qué manos nos gobiernan. Si no, habrá que pensar que debemos de estar muertos.

20.11.07

Circo EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 19 de noviembre de 2007

CIRCO

Luisa Cuerda

Una familia acomodada del Primer Mundo. Una familia del Tercer Mundo que vive en la miseria. Niños de ojos inmensos y moscas en la nariz. Guerra. Masacres. Democracia por defecto. Jefes de tribu vestidos de Armani. Guerreros con gafas de sol y audífonos de guardaespaldas. Misiones diplomáticas que hacen ver, de manera impecable, que creen en la igualdad de los hombres sin distinción de razas ni de credos, etc… Traficantes de armas con NIF. Soldados reconvertidos en gendarmes de esa parte del mundo a la que no se la puede dejar sola. Corredores humanitarios.

Treintañeros guapos y ricos. Pueril mesianismo new age. A alguien se le olvidó incluir en el kit del solidario el rigor en lo propio y el respeto a lo ajeno. O tal vez lo sustituyó por arrogancia. Niños que enamoran por su sonrisa incomprensible. Todo parece fácil y alegre y, al atardecer, una canción tarareada por una raza antigua conecta al solidario aventurero con la experiencia exacta que vino a buscar. Somos los salvadores y nuestras sex-symbol adoptan con gran facilidad niños africanos para sus familias de anuncio de Benetton. La paternidad no se ve igual en los dos lados de la suerte: hay quien no quiere pensar que la compra; hay quien no reconoce que la vende porque es mucho más rentable acusar a los blancos de robar el futuro imposible de un pueblo con la dignidad mil veces vendida.

Soberanía. En 1990, Idriss Déby llegó a la presidencia del Chad por medio de un golpe de estado apoyado por los franceses, que en 2006 colaboraron con mil quinientos soldados y unos cuantos Mirage para mantenerlo en el cargo frente a sus opositores. Estos son apoyados por Sudán. Ahora, Francia propone abrir entre ambos países un corredor humanitario con cuatro mil soldados europeos. Idriss Déby se declara “no partidario”. Y entonces, el Arca de Zoé, que ha pasado todos los controles franceses y chadianos, es acusada de tráfico de niños. Por medio, una tripulación española y tres periodistas franceses retenidos, insultados, maltratados por el sistema judicial de uno de los países más corruptos del mundo y rescatados por Sarkozy y por Moratinos luego de reuniones que no han salido a la luz.
Y quedan ciento tres niños en tierra de nadie. Se van borrando las sonrisas que enamoran y el brillo de los ojos se empaña de apatía. Dentro de poco no serán ni noticia.
Pensemos en ello.

5.11.07

"Terrorismo denunciante" EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 5 de noviembre de 2007

“TERRORISMO DENUNCIANTE”

Luisa Cuerda

No tienen remedio. Ahora Rajoy cita a su primo el de ciencias, que probablemente a estas alturas no sabe dónde meterse, para quitar importancia a las declaraciones acerca del cambio climático de nuestro invitado y flamante Premio Príncipe de Asturias Al Gore. Lejos de mí la adoración a las vacas sagradas: cualquier teoría y cualquier persona son cuestionables. Pero ciertas personas y ciertas teorías requieren un poquito más de altura por parte de quienes los cuestionan que el típico “… pues dice mi primo el universitario…”. Bajando de lo internacional a lo nacional en la escala de la vergüenza ajena, nos encontramos con Miguel Ángel Rodríguez, nuestro MAR, y su fascinante interpretación de la sentencia del 11-M en el programa 59 segundos: “La sentencia no puede probar que haya otros que no sean los que están ahí, una célula en principio demasiado pequeña”. La Teoría de la Conspiración se ha elevado, merced al sufrimiento alquímico de la incomprensión judicial, al esoterismo de lo cuántico (el primo de Rajoy tendría, seguramente, mucho que decir). Y por fin, continuando nuestro descenso desde lo nacional a la rica multiplicidad, Enrique Sáiz, director general de Patrimonio de la Junta, acaba de calificar de “terrorismo denunciante” una intervención en las Cortes de CYL del procurador Martín Benito, en la que este puso de manifiesto el estado ruinoso de más de cien monumentos cuyas fotos entregó a la consejera de Cultura y Turismo.
Véase cómo un respetable representante del pueblo pasa a convertirse en terrorista (¿será uno de esos que están ahí, en la célula pequeña?) por facilitar el trabajo a quien no cumple con el suyo, si excluimos, claro está, las inauguraciones, conferencias y visitas institucionales a las ruinas maqueadas de tente mientras cobro.
El señor Sáiz, cuya obligación es valorar, proteger y mejorar los bienes patrimoniales que existen en nuestra Comunidad y que, inteligentemente gestionados, podrían compensar las carencias que esta tiene en otros aspectos, declaró además, como quien lo sabe bien, que “lo fácil es hacer política alarmista” (que debe de ser la que hacen Al Gore y Martín Benito, pero no la que ha hecho MAR en estos cuatro interminables años). Declaró también, acerca de los 39 monumentos castellano-leoneses incluidos por Hispania Nostra en su Lista Roja del Patrimonio, que “lo fácil es hacer listas”. Me sorprende, entonces, que no las haga él. Quizás es que jugar a director general está mejor remunerado.

3.11.07

La memoria de todos EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. LA FIRMA DEL DÍA. 4 de noviembre de 2007

Cuando llegué a vivir a Urueña, alquilé una casa en la Plaza del General Mola. El lugar se había llamado Plaza Mayor hasta que la guerra civil trajo consigo, además de una brutal violencia, el cambio de nombre de las vías principales. Nada diferente a lo que pasó en todas partes, si no fuera porque en 2003 continuaban aquí esos nombres impuestos. Por esas fechas, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica estaba haciendo entrevistas a los familiares de los represaliados en un clima de tan extraordinario sigilo que hacía pensar que, en vez de víctimas, se consideraban culpables. Había miedo. Había quien preguntaba, con la tranquilidad de quien nunca ha sido avasallado, si no sería peor “removerlo todo”, si no “estábamos bien como estábamos”. Había quien acusaba de revanchismo a los que querían sacar de las cunetas y del olvido a sus padres, como si eso ofendiese la memoria de los propios. Poder experimentar de un modo directo la humillación, el miedo y la frustración de unos, y el cinismo y la desconsideración de otros, me hizo especialmente sensible a cualquier manipulación de la memoria común.
He deseado una Ley de la Memoria Histórica como algo imprescindible para hacer cuenta nueva sin necesidad de tanto borrón. Y la hubiese celebrado si no fuera por el incomprensible error que supone decretar la desaparición de los símbolos llamados “franquistas”. Esta misma denominación nos indica la superficialidad con la que se valora un asunto tan complejo. Franco, que concitó la frustración y el odio de los vencidos en uno de esos ejercicios de visceralidad que jalonan nuestra incultura política, sólo fue el ejecutor de un modo de hacer las cosas que era anterior a él, lo mantuvo como dictador vitalicio y le ha sobrevivido, como podemos comprobar actualmente en la arrogancia de los que sólo admiten la democracia si pueden seguir mandando.
Una de las trampas más insensatas de este “modo de hacer las cosas” es la de instrumentalizar el miedo senil a la revancha de los que crecieron en la postguerra creyendo que sus padres habían ganado porque tenían razón, y ahora escuchan una historia diferente, donde héroes y villanos se cambian los papeles. Es una presión que durará mientras dure la vida del último testigo de la guerra civil, sin respeto alguno por esos ciudadanos que se están muriendo de viejos y a los que deberíamos acompañar con más piedad en sus últimos años. Nacer en uno u otro bando marcó dramáticamente las vidas de todos, pero unos y otros construyeron la sociedad en la que vivimos y merecen algo más de respeto. Así están las cosas: un anciano también es un voto y eso hará crecer el alboroto electoralista hasta los límites que nuestro maltratado sentido común quiera encontrar. Pero el legislador no debería ceder ante una trampa tan evidente ni por sumisión ni por contagio. Llamo sumisión a sentirse mediatizado por las amenazas, explícitas o veladas, las pataletas o las argucias pueriles. Llamo contagio a utilizar esos mismos métodos. Y hago notar que esos métodos son, por fáciles y primarios, especialmente contagiosos.
Por ejemplo, el presidente del Gobierno habla de una España serena y la mayor parte de los españoles se parte de risa en una comunión digna de mejor causa. Porque no sólo somos conscientes de la escasa serenidad que hemos mostrado, como pueblo, a lo largo de nuestra historia, sino que nos consideramos incapaces de ser más serenos en nuestra vida privada. El que berrea babeando sandeces o el que destapa una chulería de siniestros recuerdos nos induce a berrear más alto o a ser más chulos, aunque sólo sea para demostrarnos a nosotros mismos que también podemos. Pero gobernar un país requiere más altura que enfrentarse con el vecino abusón o con el pariente impresentable. Y sería muy lamentable que la serenidad de la que ha hecho gala este Gobierno, se contagiase de la inmadurez que ha caracterizado a la Oposición.
Reponer los antiguos nombres de las calles, como al final hicimos en Urueña, es justo; no lo es, sin embargo, censurar los que corresponden a la época de la dictadura, porque los límites de la historia son mucho más amplios que nuestras convicciones, que nuestro dolor y que nuestros rechazos, y debemos transmitir a nuestros hijos la memoria intacta de lo que fuimos. Asimismo, borrar los nombres de los que murieron en un bando no ayudará a integrar las dos Españas tanto como lo haría añadir los de quienes murieron en el otro. Si unos consideraban que morían por Dios y por España y otros por la Libertad y la Democracia, que se deje constancia de ello. A lo mejor aparece alguien que reconoce que sus abuelos murieron por nacer más acá o más allá de este o aquel río; o porque eran ricos; o porque eran pobres. O por cualquiera de las muchas miserias humanas que encubren las carencias que todos compartimos. Si ese muerto fuera yo, pediría que inscribieran mi nombre bajo la leyenda: “Murió a manos de su prójimo”. A ver si ese simple mensaje provocaba en quien lo leyese una saludable vergüenza.

26.10.07

EN-SER-ES FÓSILES, de Alicia Machimbarrena





A Alicia Machimbarrena no le gusta definirse ni como artista, ni como creadora, ni como pintora ni como ceramista. En realidad, a Alicia no le gusta definirse, pero lo hace, sin darse cuenta, al firmar con una A al revés. Esa letra mayúscula que nos saluda con las patas por alto al inicio de su nombre nos está diciendo que siempre que nos internemos en su espacio nos encontraremos con una sorpresa tras otra, con un mundo en el que nada es como parece y en el que, sin embargo, todo acaba pareciendo inevitablemente lógico; basta con desprenderse de rutinas y conceptos; basta con desnudarse de pretenciosidad y desaprender esas cosas que nos dijeron que eran tan importantes y que con tanto esfuerzo conseguimos aprender. Así de fácil y así de difícil. Alicia lo viene haciendo posible desde hace un tiempo ya, y ahora empieza a proponérnoslo a nosotros. Por si alguna vez nos apetece aprovechar su largo camino hacia sí misma para encontrarnos con esa parte de nosotros que a lo mejor ha deseado alguna vez asomarse al universo desde la inocencia de lo insólito.

22.10.07

Muy mal EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 22 de octubre de 2007

MUY MAL

Luisa Cuerda

Es cada vez más urgente que hagamos algo con nuestro sector asilvestrado. Lo demuestra el espectacular ridículo en el que nos sumieron ante toda España dos vallisoletanos al empeñarse en llamar a Josep Lluís Carod-Rovira por un nombre que no era el suyo. Claro está que esta opinión mía hallará poco eco en todos aquellos que, según las emocionadas declaraciones de los susodichos, les han llamado por teléfono para felicitarlos por la agudeza con la que gestionaron su oportunidad mediática. Es lo que tienen los amiguetes, que mientras la cosa no cueste dinero ni esfuerzo están con uno “a muerte”, como se dice por aquí.
Pero lo peor no es el hecho en sí. Un tropezón cualquiera da en la vida y la agresividad montaraz hacia quienes personalizan lo que no nos gusta es, por desgracia, universal. Bien es verdad que duele compartir ciudadanía justamente con los dos que la han cagado, pero puede echarse la culpa al azar, o decir que eran dos actores de Els Comediants, contratados por Carod para dejar a los castellanos a los pies de los caballos; seguro que los amiguetes se lo creerían. Lo preocupante es que los dos héroes del día tienen una formación académica media y superior respectivamente, que, sumada a los argumentos con los que se glosan a sí mismos en la prensa (“tuve un arranque patriótico”, “no tenemos por qué hablar catalán aquí”) revelan el profundo abismo de cerrilidad en el que estamos inmersos.
Queridos niños: Nadie quiere que habléis catalán. Pero el nombre propio, ese que se pone con mayúscula y designa a una persona, ese que os pusieron vuestras madres y que espero que no permitiríais que nadie catalanizara, no se traduce cuando el que habla tiene un elemental sentido del respeto y de la elegancia. No es gracioso lo que habéis hecho. Es una patochada que nos avergüenza a los que intentamos demostrar que ser castellano no equivale a ser un paleto. Así no se es patriota. A los catalanes se los gana, si se los quiere ganar, siendo mejores que ellos, no enrabietándolos. Habéis desaprovechado una preciosa oportunidad de poner voz a lo mucho que Castilla y León tiene que decir a España en general y a Cataluña en particular, con una triste actuación que no llega ni a cínica. Habéis mostrado a todos los que veían el programa la cara más casposa de nuestra tierra: la broma tediosa del señorito de casino, la retranca del cazurro, la chulería gratuita del gandul. Muy mal.

20.10.07

Apropiación indebida EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Tribuna Libre 19 de octubre de junio de 2007

APROPIACIÓN INDEBIDA

Luisa Cuerda

No creo que los líderes del PP quieran apropiarse de la bandera, ni del Rey, ni del himno. Es imposible querer apropiarse de lo que consideras tuyo y sólo tuyo. Creo, más bien, que lo que no quieren es compartirlo con los demás niños.
Todos podemos recordar, en nuestra infancia, a ese chaval que no sólo pensaba que todos los juguetes eran suyos sino que nos daba con ellos en la cabeza a los demás. Era muy difícil llegar a ningún acuerdo con él: se aferraba al juguete y gritaba. A veces, venía la señorita y, seguramente por tener la fiesta en paz, le daba la razón. Y cuando no era así, se enfadaba y no quería jugar. Era un niño muy cansino, la verdad. Con los años comprendí que tenía mucho miedo.
Me encantaría decir ahora que ni el miedo, ni el egoísmo ni la avidez son privativos de la derecha ni de la izquierda. Me siento tan cómoda elaborando el ecuánime discurso que habla de totalitarismos de uno y otro signo, de Gulags y de Guantánamos, de purgas soviéticas y desaparecidos chilenos, de Videla y de Fidel, que en cuanto puedo lo coloco. Pero es que este no es el caso. Porque ahora, desde hace exactamente cuatro años, las personas que gestionan el PP están sacando fuera todas las mañas, las rabietas y los sofocones de quien no ha asumido una simple derrota electoral. Y una gran mayoría de los votantes de la derecha está validando ese comportamiento, con lo que colaboran a rebajar a un nivel sectario sus propias creencias. Por desgracia, hace ya cuatro años que la derecha española está volviendo a hacerlo muy mal. Y, como en tantas otras cosas, el miedo es la clave.
Hace casi dos siglos, los conservadores gritaban, además de “Vivan las cadenas”, “Muera la nación”. La nación era España, gobernada por los liberales, que entonces se llamaban “patriotas” y que habían aprobado en Cortes la Constitución de 1812. Los conservadores del siglo XIX, que eran unos castizos, preferían a España muerta antes que liberal, aplicando ese “la maté porque era mía” que tanto se celebraba entre los majos analfabetos. Para lo cual llamaron en su ayuda a los Cien Mil Hijos de San Luis que, pese a su nombre, no eran un grupo folclórico sino el ejército francés. “Ante las armas callan las gentes”, decía Cicerón con gran verdad. Tal vez por eso, el calentarle los cascos al ejército se convirtió para los conservadores en una mala costumbre. Un siglo más tarde volvieron a hacerlo ante el guirigay de la segunda República, produciendo una quiebra en la convivencia de los españoles que aún no se ha cerrado. La verdad es que si los que estuvieron detrás de aquello querían que callaran las gentes, fueron de una gran eficacia; pero si, como decían, anhelaban una patria unida, no pudieron equivocarse más. Recientemente, con el gobierno de José María Aznar y en contra de la opinión de la gran mayoría de los españoles, España entró en la guerra de Iraq, propiciando con ello el mayor atentado sufrido en nuestro país a causa del terrorismo islámico, cosa que han sentenciado los tribunales pero que sigue siendo cuestionada por el Partido Popular con argumentos que sólo podría admitir un paranoico o alguien preso del pánico. Porque es el pánico a perder el control de lo que consideran suyo y sólo suyo, lo que ha llevado a los conservadores españoles a unas actuaciones tan lesivas para España que hacen muy poco creíbles sus alharacas patrióticas.
El miedo no es una ideología, es una manera de estar en el mundo, y no precisamente la mejor. En el caso de los conservadores españoles, nace del error ancestral de considerar a España su finca particular. Es un error tan arraigado que muchos conservadores siguen creyendo de buena fe que la democracia significa que los demás puedan opinar, sin ser castigados, acerca de cómo gobiernan ellos.
No hemos tenido una buena educación política en este país. Ni unos, ni otros. Pero la derrota, el exilio y el contacto con otras realidades ha favorecido una cierta maduración de la izquierda, la suficiente para soportar, sin perder demasiado los papeles y hasta haciendo su trabajo, el alboroto con el que la actual Oposición sustituye el que está obligada a hacer. Todos somos responsables de la sociedad que construimos, también los que están en la Oposición. Dicho de otra manera: no vale enfadarse por no mandar. Porque una sociedad a la refatiña no está en disposición de dar soluciones a los problemas reales y concretos que nos importan a todos, como se ha demostrado de forma dramática en el caso de ETA, y se viene demostrando cada día con la inmigración, la educación de los adolescentes, la violencia de género o la necesidad de vivienda asequible, cosas cuya solución requiere más capacitación y más esfuerzo que la habitual berrea que la reemplaza.
Le queda, por tanto, a la derecha, asumir la responsabilidad de madurar. Debe hacerlo por patriotismo. España necesita un partido conservador que no dé vergüenza. Y los españoles conservadores necesitan unos líderes que los representen a todos, no sólo a ese sector asilvestrado del que tanto unos como otros hemos tenido ya bastante

8.10.07

El vuelo del águila EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 8 de octubre de 2007

EL VUELO DEL ÁGUILA

Luisa Cuerda

Hablar del águila imperial ibérica en una columna de opinión no tendría que tener mucho sentido. Pasados los tiempos en los que el inmarcesible emblema, hoy llamado “pollo”, campeaba en nuestra bandera como patética invocación de un imperio mil veces perdido, el águila ha vuelto al reino de la naturaleza, de donde nunca debimos sacarla. Lo malo, y ahí está el tema, es que si no hacemos algo, el águila imperial ibérica abandonará también este reino, que es el suyo, y esta vez para siempre.
Podría parecer que preocuparse de la desaparición de las especies animales no tiene mucho sentido cuando en el mundo desaparecen por momentos seres humanos en medio de miseria y sufrimiento. Sin embargo, todo lo que está vivo está, por esa misma razón, íntimamente relacionado por lo que, nos ocupemos de lo que nos ocupemos, en realidad lo estamos haciendo de nosotros mismos y de la herencia de nuestros hijos.
Esto es algo que saben desde siempre las personas que viven en el campo, depositarias, a la vez que de injustas carencias, de un elemental sentido común que les ha sido negado a muchos de los que deciden frívolamente su destino. Venimos de décadas de actuaciones irresponsables en todos los sectores, desde que el espejismo de un determinado “bienestar” nos convirtió en consumidores antes que en cualquier otra cosa. La red Natura 2000 consiguió que se hiciera visible la tímida alarma que daban, aquí y allá, agricultores, ganaderos y conservacionistas, no siempre bien entendidos ni considerados. Y desde el pasado marzo, la Junta de Castilla y León está llevando a cabo, con la colaboración de la Fundación CBD-Habitat, una campaña de divulgación sobre el Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica puesto en marcha en 2003 en nuestra Comunidad. El que la Junta haya tomado conciencia de los estragos de los últimos años y colabore a remediarlos es una buena noticia. Pero para que no se quede, de nuevo, en una Memoria que engorde el presupuesto, es necesario un compromiso constante. Volver a las viejas buenas costumbres de actuar pensando en el mañana requiere una motivación suficiente, donde motivación significa dinero para que propietarios, agricultores y ganaderos puedan poner en práctica las actuaciones adecuadas sin merma para su economía, y para reforzar la sensibilización hacia este tema. No es sólo el águila lo que está en peligro, y ya sería bastante; es, junto con ella, una forma consciente de estar en el mundo que nos hace mucho más felices.

29.9.07

MÁS SOBRE ARGAYA

En el monográfico que Argaya, la revista de la Diputación, le dedica a la Villa del Libro de Urueña, hay, además del ditirambo ya comentado en esta misma sección y otras encendidas frases de estos y aquellos, un artículo sin firma que, por tanto, hay que atribuir a la dirección de Argaya y que se titula “Contenido de la Villa del Libro”. Dicho artículo es una copia literal, en un ochenta por ciento, del que apareció en el número 28 de la revista bajo el título “La Villa del Libro (una acción integral de cultura y turismo)” firmado por Jorge Manrique, el creador del proyecto, aunque luego fue despedido de él sin explicación alguna y cuyo nombre y cualquier otra referencia a su autoría han sido cuidadosamente borradas en todas las ocasiones en las que ha habido oportunidad.
Ahora bien, el plagio es, según la RAE “copiar en lo sustancial obras ajenas dándolas como propias”. Y según el Código Penal y la jurisprudencia es un delito.
Soy consciente de la importancia de lo que digo y también de que la Diputación de Valladolid y sus agregados suelen responder a todo lo que no es un halago con la actitud de una adolescente herida pero con el poder que a toda Institución le ha sido prestado por sus ciudadanos para otras cosas más dignas. Pero eso no cambia las cosas. Ahí están el número 28 y el número 36 de la revista Argaya con sus artículos gemelos salvo en la firma y poco más: el título, algunos añadidos del plagiario que bajan bastante el nivel general y la sustitución de las fotos de un rebaño de ovejas y de una pesada prensa por las de Ramiro Ruiz-Medrano en un acto y Joaquín Díaz oteando desde la muralla.
Sin embargo, no cabe pensar que nadie pretendiera hacer pasar desapercibida tan clamorosa piratería. Y esa es la cuestión que a mí me preocupa como ciudadana. De una parte la desfachatez que se ha instalado en la res pública y de otra la sumisión con la que los administrados la admitimos, disfrazando nuestra cobardía de humor, de tolerancia o de cinismo.
En virtud de las leyes que nos amparan, las instituciones no son impunes. Sin embargo, para que esas leyes sean eficaces es necesario, en primer lugar, que las invoquemos cuando nos corresponda y en segundo lugar que apoyemos a los que sufren el abuso de estos nuevos caciques con nuestro testimonio y la fuerza que da el reproche social. Porque ha sido precisamente nuestro silencio y nuestra pusilanimidad lo que ha hecho posible la llegada a los puestos de responsabilidad de los más irresponsables. Y tendrán que ser nuestra palabra y nuestras acciones las que remedien este estado de cosas.

25.9.07

JUNIO

Hace unos años escribí esta historia englobada en un trabajo que hablaba de los meses del año. Hoy la pongo en este cuaderno para compartirla con los que lo visiteis pero especialmente con la gente de "A trancas y barrancas", y su maravillosa propuesta otoñal.

A Carlos y a María



Existen palabras emboscadas en los recodos de la edad adulta. Binomios que escuchamos a nuestros padres con una profunda -amigo entrañable-, genuina sensación de vergüenza o expresiones que nos hacen decidir -enamorado como un colegial- que moriremos antes de llegar a pronunciarlas. Y sin embargo, están ahí, tanto en nuestro ADN como en nuestro destino, sentadas a la puerta de su casa con la paciencia -sentido pésame- que dan las leyes naturales, esperando ver pasar el cadáver de la edad en la que fuimos lúcidos.
Cuando esa edad se muere, cuando la piel dura de la inocencia se quiebra para que brote la carne mortal y pecadora -juventud, divino tesoro- entonces esas palabras corren a nuestro encuentro -adiós emocionado, corazón partido- para revestir la blandura de nuestro desconcierto.
Pero antes, no. Antes, las palabras no existen para nosotros. Dentro de la piel dura estamos encerrados, pero también protegidos -te querré siempre- de expresiones falaces. Desde nuestro refugio observamos con la ecuanimidad de quien no gana nunca. Y sufrimos -jamás te olvidaré- sin saber que sufrimos. Y amamos y gozamos sin poner nombre a nada. Porque estamos viviendo.
Tomemos, por ejemplo, a Carlos. Está esperando en la calle. María va a bajar de un momento a otro para subirse en un coche camino del aeropuerto.
María se marcha y Carlos se queda.
Y eso es lo único que importa.
Perdón.
Perdón, perdón, perdón.
Hay dos cosas más que también importan: una de ellas es que estamos en junio. La otra, ya se verá.
En los recodos de la edad adulta, agazapados junto a las expresiones parásitas, nos acechan los tópicos. Estos se alimentan de aquellas y viceversa, de modo que no sabríamos decir, por ejemplo, si la afirmación “tienes toda la vida por delante” es una u otra cosa. A María se lo acaban de decir, “tienes toda la vida por delante”, y ella se ha encogido de hombros. Mira por la ventana y ve a Carlos esperando en la calle. Detrás de él, asoman las ramas cargadas de cerezas del huerto de las monjas. Llega un viento breve que mueve las cortinas y María pasea su mirada por la habitación, con todo guardado y enfundado, las maletas de toda la familia, los baúles y las cajas. Hay tópicos que son más tópicos que otros -oportunidad única, ocasión irrepetible- y hay algunos -no hay que dejar pasar el tren- que son tan arrolladores que no se puede hacer nada contra ellos por más que sea junio en el huerto de las monjas y que más allá esperen las montañas de siempre, los caminos de siempre y más lejos el mar. Hay expresiones más gastadas que otras -cruzar el charco-, que a veces irrumpen de improviso en nuestras vidas y nos enajenan el verano apenas entrevisto pero ya previsible, con cestos de cerezas y deslizarse de la bicicleta por los campos, el mar asomando dorado como cénit y promesa, y las hogueras. Hay hogueras de junio y hay junios sin hogueras al otro lado del charco, donde comienza una tierra inexplorada por la que caminaremos a solas durante unos años de la vida que tenemos por delante. Están llamando a María y María sale corriendo de la habitación.
Existen, desde los albores de la memoria histórica, estudios sumamente elaborados acerca de la absoluta necesidad que dos seres humanos sienten en ocasiones uno del otro. Hay mitos que la explican, teorías que la niegan, tesis que la cuantifican en gramos de materia. En todo caso, hay reglas que la limitan, que la confirman o que incluso la prohíben. Hay reglas que la regulan, porque también hay redundancias en toda esta historia, que, en combinación con los tópicos, crean -oh, muerte, que das vida- las paradojas, las canciones, las historias fingidas y -por doler me duele hasta el aliento- los poemas.
Pero eso es lo de menos. Es junio y eso importa, y Carlos lo sabe sin saber que lo sabe: porque lo saben todas las células de Carlos. Y se marcha María y los dos -María y Carlos, y esto es la otra cosa fundamental- han cumplido once años hace tan sólo siete y ocho meses. De modo que se miran un momento antes de que ella suba al coche, y no se dicen nada. María se da la vuelta desde su asiento y aprieta la palma de la mano contra el cristal trasero. Y Carlos, cuando el coche que se lleva a María se pierde en la distancia, se sienta en el bordillo y pinta sobre la acera un corazón.

24.9.07

A Isabelle, con mis disculpas EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 24 de septiembre de 2007

A ISABELLE, CON MIS DISCULPAS

Luisa Cuerda

“Es como un círculo, nadie ayuda”. Es curioso que las imágenes de un hombre en llamas no me hayan producido tanto horror como esa frase, dicha en un deficiente español por Isabelle Mirita, su hija adolescente. Tal vez es porque en mi afortunada vida nunca he sentido el olor a quemado de mi carne autoinmolada, mezclado con el agrio sudor del miedo y de la rabia; sin embargo, sí puedo recordar lo indigna que me he sentido al verme atrapada en un círculo de ineficacia formado por quienes cobran un sueldo para ser eficaces. Indigna, que no indignada. Eso vino luego, cuando llegué a mi casa, me puse cómoda, se lo conté a mi gente y le pusimos humor a la frustración; cuando decidimos que la próxima vez no permitiríamos que ese ser ignorante, que eludía sus responsabilidades detrás de un ordenador que no sabía manejar, volviese a marearnos para conseguir un certificado de la seguridad social o unos análisis médicos, sólo eso porque ciertamente soy afortunada, pero no mucho más que los que disfrutan de una salud razonable y pueden vivir y trabajar en su propio país.
No sé qué hubiera pasado, sin embargo, si no hubiese entendido el idioma de los que me llevaban de un sitio para otro; si mi petición, tan cuidadosamente elaborada en mis insomnios, fuese la de sobrevivir; si me hubiera tenido que marchar, con la incomprensión en la garganta y el olor de la ropa de una semana inundándome la nariz de frustración, a contar mi fracaso a los que dependían de mí, que me esperaban en un banco del parque doblando los cartones en los que habíamos dormido; no sé qué se me hubiera roto dentro al volver con mi hija para que me ayudase a comprender y hacerla partícipe de mi humillación ante el muro inmaculado e impenetrable de los extranjeros.
He leído comentarios que dicen que ese hombre era un idiota, y luego explican muy pulcramente lo bien que lo harían ellos y lo hartos que están de los inmigrantes. Se diría que sus autores creen merecerse el haber nacido en ese lugar desde donde exudan tanto desdén; yo, sin embargo, siempre he sabido que nací donde nací sin mérito alguno por mi parte. Por eso le pido disculpas a Isabelle y, en ella, a todos los que vienen huyendo de la miseria para caer en manos de los miserables. Perdón por los ineficaces, por los embrutecidos. Y perdón por los que, desde una buena suerte que ellos creen eterna, os hacen sentir indignos cuando los indignos son ellos. Indignos de lo que la vida les regaló para que pudieran ser mejores.

22.9.07

La Villa del Libro de Urueña en Argaya

Se llamaba ditirambo, en la antigua Grecia, a una composición poética en loor del dios Dionisos. Y, en sentido figurado, dice el diccionario de la RAE, ditirambo es la alabanza exagerada o el encomio excesivo. Un género que tuvo su edad de oro y su decadencia hasta que la revista Argaya, de la Diputación de Valladolid, lo resucitó en su monográfico sobre la Villa del Libro de Urueña. De los muchos que componen ese número, comentaré uno que he elegido por ser el más breve y porque reúne una cantidad de momentos cumbre realmente asombrosa. Se titula “Si me pierdo…” y dice así:

Para alguien que escribe, el hecho de que otro alguien dedique un punto privilegiado de su anatomía al libro, es algo que lo conmueve hasta lo más íntimo.
Un comienzo críptico, que me recuerda los latines que precedían a los discursos de esos predicadores gerundianos que sembraban la confusión entre las buenas gentes, y del que me intriga especialmente la referencia al “punto privilegiado de su anatomía” (¿de quién, del alguien que escribe o del otro alguien?) Y, sobre todo, ¿cómo se puede dedicar al libro un punto privilegiado de la anatomía propia o ajena, cualquiera que sea ese punto? Mira que llevo años leyendo y nunca he llegado a esa carnalidad.

Y si forma parte de ese otro alguien, como mínima pero fervorosa parte de su quehacer cultural, le hace sacar pecho.
Este párrafo siguiente no ayuda mucho, la verdad. La referencia a una “mínima pero fervorosa parte” unida, seguramente, a mi suciedad mental, me sugiere una explicación que, sin embargo, queda desmentida (o eso creo) por las palabras “quehacer cultural”. Por suerte, llegados a este punto el autor comienza a poner las cartas sobre la mesa.

Ese otro alguien es nuestra Diputación, que, más que provincial, es la provincia misma, entendida como ser vivo, con su historia, ese gran condicionante del presente, cuando ese presente a su vez condiciona lo porvenir.
Bueno, pues ya nos vamos entendiendo. Nuestra Diputación, que es la provincia misma, es el “otro alguien” del que “el alguien que escribe”, es decir, el autor, es una “mínima pero fervorosa parte”. Además de eso, nuestra Diputación es un ser vivo con su anatomía y todo; y por eso, y porque puede, qué demonio, va y dedica al libro un punto privilegiado de ella. Veamos cuál.

… Un ser vivo que conserva como oro en paño lo que merece ser conservado…
Lo otro no, como todos sabemos.

… y que da alas de entusiasmo y fantasía, a lo que, aunque tenga sus raíces en el ayer, ha de ser rama y nido de vuelos fervorosos del mañana… Urueña está en el lugar justo… Y ahora quien escribe y pinta… Urueña es un paisaje que le quedó bien a Dios, el sumo paisajista…
No como otros paisajes, que le quedaron bastante mal, y por eso Nuestra Diputación, que es la provincia misma, se guarda muy mucho de darles alas de entusiasmo y fantasía, con lo cual ya no van a ser nunca más ni ramas ni nidos de vuelos fervorosos del mañana. Alguien tendría que explicarle a “quien escribe y pinta” que tanto Urueña como los otros paisajes en los que el sumo paisajista la pifió están poblados por personas que luchan a diario para mantenerse y mantener, de paso, ese campo del que provienen tantas cosas, desde la comida que ponemos en nuestro plato hasta la ocasión para colocar sandeces en la revista de la Diputación. Pero nada, este señor, que es una mínima pero fervorosa parte de la susodicha y que además tiene vocación de arma bacteriológica, omite a las personas y sigue a su bola.

Llega uno a sus pies, alza la vista y, entiende, de sopetón, el maravilloso intríngulis de la belleza…Ahí está Urueña, peinada y despeinada de piedras y de recuerdos…
Esto, ya, me deja muda y más vale, porque hay que tomar aliento para abordar lo que sigue.

…Y de esperanzas, dijo la Diputación, y dio vida nueva al viejo cascarón, y habitó los espacios vacíos con esas almas alienadas en los amigos anaqueles; con esos seres humanos; con esos maravillosos amigos que saben callar y están dispuestos a decir su palabra en cuanto sea necesaria, los libros…
Menos mal que lo aclara, porque cualquiera podría pensar que está hablando de algunos cargos de la Diputación. Una vez deshecho el equívoco surge la sospecha de la errata. En efecto, los libros, al menos los míos, no están “alienados” en los amigos anaqueles, sino “alineados” en ellos. Pero cabe pensar que el impresor estuviera él mismo alienado a estas alturas, lo que sería bastante comprensible.

Y así nació la Villa del Libro, y libreros de acá y de allá, libreros verdaderos, no vendedores de libros, llegaron de acá y de allá para poblar los espacios que estaban esperándolos…
Para eso y para vender libros, con perdón, que es la actividad fundamental de un librero, porque si no, no se llamaría librero sino bibliófilo. Es importante aclararlo porque del párrafo anterior podría deducirse que Nuestra Diputación ha traído a los libreros de acá y de allá para procrear en los espacios que les estaban esperando y conseguir así una raza de libreros verdaderos que no venden libros. Y yo, que vivo en el “viejo cascarón” y conozco y respeto a los libreros, cosa que dudo que le suceda al autor, puedo dar fe de que esa escalofriante perspectiva es totalmente opuesta a la realidad. Pero sigamos.

…Y nació, en la geografía de Valladolid, en la provincia de nuestra Diputación,
Pero no sólo de ella, no lo olvidemos…

una Villa que es un vital punto de referencia en España y en el resto del mundo… La Villa del Libro… En ella viven Boscán y Garcilaso y Moliere y Cervantes, que algunas veces pasea con un hidalgo que se llama Joaquín...Y con quien quiera pasear con él y entender, en los amaneceres y anocheceres concatenados, maravillosamente bien rimados de Urueña la verdad del ensueño…
Ya nos hemos desmelenado y no hay nada que hacer. En Uagadugú saben de nosotros, se nos confunden los vivos y los muertos, los puntos sucesivos se desbordan, nos falta el acento en Molière, nos sobra el hidalgo en Joaquín… los amaneceres y anocheceres se concatenan como si estuviéramos en el Cabo Norte, esto es un descontrol orgiástico que, por suerte, está a punto de terminar.

Si algún día me pierdo, que me busquen en el materno recoveco de una librería de Urueña.
Eso, que lo busquen y que lo encuentren, por el amor del sumo paisajista. Y que se lo lleven a Nuestra Diputación, que seguramente no podrá vivir sin esa mínima pero fervorosa parte de su anatomía. Y que tengan piedad de nosotros y de estas viejas piedras tan mal remendadas, que han sufrido el paso de los milenios pero que tal vez no puedan resistir el ataque de tanta cursilería.

10.9.07

Barbaridades varias EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 10 de septiembre de 2007

BARBARIDADES VARIAS

Luisa Cuerda

Tan emocionados están los demócratas estadounidenses porque un senador republicano, otrora azote de gays, ha sido acusado de un delito de conducta lasciva por insinuarse en un aseo de caballeros, que no han reparado en un hecho alarmante: en Minnesota se considera delito que un adulto haga una proposición sexual a otro adulto. Es cierto que interrumpir la micción de los demás enseñando la patita no es del mejor gusto, y también que el sexo anónimo y montaraz no suele ser la opción de las personas más evolucionadas. Pero castigarlo como delito es una barbaridad, y pasar esto por alto porque a un senador del partido rival se le vea el plumero me parece una gran inconsciencia. Y es que al identificarnos con nuestras posiciones, que a veces son una cuestión de azar, engrosamos desde diferentes extremos el mismo patético rebaño.
Tomemos, por poner un ejemplo más cercano, el toro de vega. En los carteles se anuncia para mañana el “tradicional, famoso y único espectáculo taurino de la lidia” del susodicho. En realidad, de lo que se trata es de soltar un toro por la vega del Duero y correrlo a caballo clavándole lanzas hasta que muera. Pero calificar de “tradicional y única” esa barbaridad hace que se identifiquen con ella todos los que se consideran amantes de su rincón, de sus raíces, de sus esencias y de la madre que los parió, dicho sea con todo respeto y en su sentido literal. Por lo que cuestionar esa “famosa” lidia supone cuestionarles todo lo anterior, madre incluida, a los habitantes de Tordesillas que, por ende, defienden con fiereza, en el mismo paquete, madre, raíces y barbaridad.
De lo que deduzco que no hay en Tordesillas el sadismo que se dice, sino la mala suerte de contar con alguna de esas lumbreras locales que, a falta de saber hacer otras cosas, mezclan vísceras, tradición, cochambre y cultura para apuntalar su precario lugar en un mundo que hace mucho tiempo que va por otro lado. Una mala suerte que coloca a los turresilanos frente a la responsabilidad de preguntarse qué sentido tiene en su vida cotidiana, tan alejada de la brutalidad, prolongar un anacronismo que les sitúa ante el resto de España como unas bestias sin entrañas cuando no lo son; y si les merece la pena sacrificar su fama en aras de esos egos necrosados que se acochinan en tablas ante cualquier cosa que les sobrepase, y a los que se les ve el plumero a poco que se les mire.
Como en Minnesota, en Tordesillas hay muy buena gente. No deberían dejarse torear.

27.8.07

La libido del violador EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 27 de agosto de 2007

LA LIBIDO DEL VIOLADOR

Luisa Cuerda

Me da mucho asco que alguien pueda pensar todavía que la causa de una violación es el deseo sexual del violador. Y por tanto, me parece repulsiva la particular “solución final” de Sarkozy: la castración química de los violadores. Porque tan patriarcal propuesta refleja de nuevo su convicción de que hay dos categorías de seres humanos.
Lo veremos más claramente si pensamos lo irrelevante que nos resulta el que un ladrón desee ardientemente aquello que roba. Porque lo importante es que la propiedad de los demás debe ser respetada. De la misma manera, es totalmente irrelevante la pujanza del deseo sexual como causa de una violación: porque lo importante es que la libertad y la integridad de los demás deben ser respetadas. Sin embargo, aún hay quien lo ve de otra manera cuando se trata de mujeres y niños y de ahí las sentencias judiciales que atribuyen la responsabilidad a las “provocaciones” de las víctimas, y las opiniones que recomiendan a esos “grupos de riesgo” que tengan cuidado para no despertar a la bestia que acecha en cualquier parte, con lo que los inocentes pasan a tener limitada su libertad, mientras los culpables gozan de ella mientras no los descubran.
Muchísimas mujeres y niños son y han sido objeto a lo largo del tiempo de malos tratos y humillaciones y desahogo de ira y frustración. Y además son y han sido violados por el mismo motivo básico, que nada tiene que ver con la libido del violador y que es la ancestral creencia de que, por ser quienes son, no merecen respeto. Una creencia que nos asusta en sus más brutales manifestaciones pero que en nuestra sociedad impregna más gestos de los que creemos a primera vista, como bien demuestra Sarkozy alimentando votantes. El abuso sexual es tan sólo uno de los síntomas de un estado de cosas, y ni ese abuso ni otros muchos se evitarán por inhibir el deseo sexual de quien, con libido o sin ella, considera inferiores a las mujeres y a los niños. Dice Sarkozy que se tomará el asunto como si los agredidos fuesen de su familia, que es exactamente como nunca se debe tomar este tipo de asuntos un dirigente que aspire a reponer la justicia en lugar de a imponer una venganza rentable. Porque en esta parte del mundo, que ya se ha aprendido la teoría, no nos faltan leyes que castiguen los delitos sexuales; lo que no existe todavía es el profundo convencimiento de que estos son la lógica consecuencia de una lacra que se aloja en el corazón mismo de nuestra manera de entender la vida desde hace miles de años.

23.8.07

África EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID. LA FIRMA DEL DÍA. 23 de agosto de 2007

ÁFRICA
Luisa Cuerda

Definitivamente, la hemos tomado con ella. El que según muchos fue nuestro continente de origen se está convirtiendo a pasos agigantados en nuestro continente de destino. África, como los demás lugares donde no floreció la raza blanca, fue durante cientos de años una buena despensa para el saqueo. Después ha venido siendo el laboratorio de los experimentos políticos, de las industrias sin control y de las armas por probar. Y ahora, además de todo eso, el continente negro nos surte de posibilidades para la solidaridad y la aventura.
Parece conveniente aclarar que la solidaridad y la aventura me parecen grandes cosas siempre que el dinero esté presente en la primera y ausente en la segunda; o, dicho de otra forma, siempre que no se apele a la solidaridad para viajar barato ni se carguen a la tarjeta las intensas emociones publicitadas en los catálogos que circulan cada primavera entre los saciados hijos de esta parte neurótica del mundo. Sin embargo, hay una tendencia mayoritaria a hacer exactamente lo contrario y eso, que en cualquier lugar es indicativo de muy poco estilo, en África toma unos tintes especialmente dramáticos.
El refocilarse en países pobres no es, por desgracia, algo nuevo. Los viajeros románticos ingleses lo hicieron aquí en España, un lugar que percibieron lleno de pulgas y de sinvergüenzas, pero idóneo para liberarse de sus represiones buscando en el tipismo, que luego se ha llamado “autenticidad”, la absolución de su hastío postindustrial. Por la misma razón, a medida que vamos incorporándonos al sector opulento, comenzamos a visitar países más pobres, donde el exotismo colorea las miserias y la inocencia real o fingida de los nativos ampara nuestros desafueros de temporada. Con todo y con eso, los primeros aventureros ponían en juego mucho más que nosotros, que somos llevados en volandas de un poblado de mujeres con los pechos al aire y de niños vestidos de Nike a una puesta de sol con horario fijo y manso rinoceronte a la derecha, y de una intensa noche en la sabana con ducha de campaña y menú del día a un local frecuentado por tipos peligrosos, que no se diferencia del bar de nuestro barrio más que en el hecho de que en el segundo no hay guías turísticos que nos protejan. Herederos caprichosos e infantilizados de los que irrumpieron en la vida de los africanos robándoles lo suyo, haciéndolos esclavos y dejándoles a cambio corrupción y enfermedades, y coetáneos de los que lo siguen haciendo por medios tan sutiles que a veces nos incluyen, no nos resignamos a pensar que, a no ser que decidamos entregarla nuestra vida como hacen unos pocos, nuestra presencia en África, la justifiquemos como la justifiquemos, está de más.
Un buen ejemplo es el rallye hacia Dakar, que persiste en hacernos creer que es una caravana de beneficencia cuyos pilotos sufren penalidades sin cuento mientras gracias a ellos brota la riqueza a lo largo del recorrido. Pero detrás de las excelentes tomas del equipo de filmación, cuya presencia desmiente por sí misma el concepto de aventura, hay sólo un superávit de dinero derrochado en imagen, que es como decir en poder. En realidad, el rallye Dakar, con su estética para atrapar ingenuos, es el epítome del modo de estar en el mundo de los occidentales: esa superioridad que impregna unas acciones humanitarias que sin un abuso previo no tendrían razón de ser.
Así están las cosas y así han sido desde que podemos recordarlas. Cuando la miseria de un pueblo penetra hasta el meollo de su moral el folclore se comercializa, la historia se adecúa a lo que el visitante puede soportar y el turismo pasa a ser la Gran Esperanza. Y sólo me convenceré de lo contrario cuando vea llegar un autobús de nigerianos a Estocolmo para contemplar las danzas propias de la región y repartir golosinas entre los niños suecos que les salen al paso. Ha llovido mucho desde que Isaak Dinesen embelleció su experiencia de aristócrata nórdica en un escenario que ya comenzaba a ser una llaga. Pero nosotros, los que tenemos que ahorrar para el viaje de verano, nunca tendremos una granja en África. Lo más que haremos será pasear nuestro prêt à porter de Coronel Tapioca por esos lugares a los que nos llevan diciendo que allí no van turistas, sin que se nos ocurra preguntarnos por qué, entonces, estamos nosotros allí.
Sería bastante divertido si a la vuelta de la esquina, esa que no vemos a pesar de lo fácilmente que hacemos amigos autóctonos con sospechosos modos de guías aficionados, si en esos sitios donde los paisajes idílicos se derriten en puro sufrimiento, si en esos fondos de saco de los que preferimos no saber, no se agolpase un horror tal que miles de personas saltan al abismo para escapar de él. Me pregunto cómo nos verán ellos, los que reúnen dinero para que las mafias los sitúen a la deriva en el Mar de la Muerte. Me pregunto qué pensarán de nosotros al vernos llegar al infierno con nuestras navajas suizas, nuestro anhelo de desmesuras controladas, nuestras fantasías altruistas y nuestro afán de llevarnos de vuelta, en una fotografía digital, la dulce mirada del rostro más sometido de nuestra madre África.

13.8.07

Crónicas estivales EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 13 de agosto de 2007

CRÓNICAS ESTIVALES

Luisa Cuerda

Siento bastante envidia por quienes escriben esas columnas que brotan en los diarios como una infección estival, cuando la sumisión a los estereotipos nos hace admitir como cierto que en agosto no hay noticias y la vida en rosa ocupa su lugar.
Mi envidia nace de que los cronistas del verano tienen patente de escribir simplezas y lanzar rumores, cuando no de inventar historias, sin más condición que la de ser divertidos y eso da a la realidad un toque frívolo que, sin embargo, retrata su esencia mejor que muchas sesudas consideraciones. Por eso, aunque esta especie estacional sólo se da en el Mediterráneo (otro motivo más de envidia), creo que deberíamos reivindicar este tipo de crónicas aquí en la meseta. Imaginemos, por ejemplo, algo así: “En el llenazo que hubo la otra noche en el e-LEA, donde se reestrenaba la película El Cid Campeador, vimos a Silvia Clemente luciendo modelazo y encantada con haber pasado de Cultura a Agricultura; “es lo mismo sólo que con más letras”, nos dijo cuando le preguntamos qué tal se lo montaba con la cosa rural. Pudimos ver también numerosos topillos, una plaga muy de moda este verano, que ya está inspirando a los mejores diseñadores”. Claro que, en realidad, ni Silvia Clemente estuvo en el e-LEA esa noche ni dijo tal cosa, pero como lo que sí es cierto es que la película aquella de Charlton Heston y Sofía Loren que veíamos de pequeños se ha pasado en el e-LEA como la primera de las cinco que constituyen su única programación cultural de agosto, y como Silvia Clemente aseguró en su día que allí se “respiraba cultura” con la misma impasibilidad con la que ahora asegura que no se respira tularemia, la invención resultaría no sólo creíble sino adecuada. En cuanto a los topillos, procrean que es un gozo y se pasean por los campos, los patios de las casas y los jardines de los e-LEAs como auténticos diletantes, y este asunto lleva el mismo camino que siguieron en su día otras pifias de esos señores a los que persistimos en votar, perpetuando una plaga aún más perjudicial que la que ahora nos aflige.
Pero es agosto y, aunque no hay noticias, la ancestral sobriedad no nos permite andarnos con bromas en eso de las crónicas, así que yo me he comprado unas bailarinas azules con topos blancos, que se llevan un montón, y las voy a lucir en el reestreno de El código Da Vinci en el e-LEA. Respiraré cultura y tularemia, qué le vamos a hacer. Y será un exitazo aunque no venga Silvia.

30.7.07

Tramposos EL MUNDO DIARIO DE VALLADOLID Hoy Lunes 30 de julio de 2007

TRAMPOSOS

Luisa Cuerda

Lo que más me llama la atención del asunto Ferrín (el magistrado que niega a una mujer la custodia de sus hijas alegando que es lesbiana) no es la singular exposición de motivos de su sentencia, sino lo que subyace al hecho de que, en España, un juez pueda expresarse de esa forma en el ejercicio de sus funciones.
Se diría que, a pesar del tiempo transcurrido en democracia y de los notables esfuerzos de la mayoría de los españoles, aún quedan personas que no han entendido de qué va la cosa. Y por eso confunden la libertad de expresión que les ha sido regalada (sin que ellos hayan hecho otra cosa que estorbar la de los demás mientras han podido) con el desacato a unas leyes que están obligados a cumplir y a hacer cumplir. En el caso del señor Ferrín, por ponerlo aún más claro, existe una visible confusión entre su derecho a opinar lo que quiera acerca de todo (también de la homosexualidad) en su vida privada, y su deber de abstenerse de hacerlo en cuanto a administrador de justicia de un Estado cuyo ordenamiento jurídico se basa expresamente en la igualdad de todos los españoles ante la ley, con independencia, entre otras cosas, de su orientación sexual.
No hay que olvidar que ya no existe debate sobre los homosexuales: lo hubo, cada cual expuso sus razones y ganaron las de quienes estábamos a favor de que fueran plenamente incorporados a los derechos civiles. Esto es así le pese a quien le pese y, precisamente en virtud de esa democracia que no acaban de captar, aquellos a los que les pesa han podido manifestarlo, cosa que, al revés, no fue posible en muchos años.
El que el señor Ferrín se haya atrevido a cometer una falta tan inexcusable indica, para mí, que se siente suficientemente respaldado para hacerlo; lo cual indica, a su vez, que existe en nuestro país un número indeterminado de personas que, disfrutando de las ventajas de la democracia, se amparan en sus mecanismos para hacer valer impunemente su concepto antidemocrático de la vida. O sea, unos tramposos.
Y aunque la existencia de los tramposos en la vida cotidiana es siempre triste e incómoda, también es inevitable. Lo que sin embargo tiene necesariamente que evitarse es la presencia de un tramposo en la Judicatura. Garantizar la democracia no pasa sólo por la tolerancia, sino también por el rigor. Puede que esa sea la lección que nos queda por aprender: excluir del juego a los que no creen en él; dejar marcada, para los que nos sucedan, la diferencia entre buena y mala fe.

29.7.07

EL ALMA DE LA VILLA

Hace unas semanas recibí el encargo de escribir un artículo sobre la Villa del Libro para Argaya, la revista de la Diputación de Valladolid. La persona que me lo encargó me dijo que me abstuviera de toda crítica y escribiese algo ligero y divertido, alguna anécdota de esas que sabemos contar los escritores y que dan el toque entrañable y cercano. Puesto que esa persona y yo acabábamos de conocernos, me creí en el deber de explicarle que tal vez no era yo la más indicada para este tipo de artículo. No tengo nada en contra de las anécdotas, a no ser su temprana fecha de caducidad y su habitual pesadez, pero no soy partidaria de utilizarlas para despistar, como sería el caso. A estas alturas de la película, hay tantas cosas que decir de la Villa del Libro que sacar el anecdotario entrañable es incurrir en complicidad. Así y todo, mi amable interlocutor, con ese entusiasmo inagotable que comparten los pastores evangelistas en sus templos y los altos funcionarios de CYL en los actos sociales, insistió en ello, de manera que escribí las líneas que siguen a esta introducción y se las envié. Al día siguiente fui informada de que el artículo no se publicaría. Las razones que me dieron fueron muy sencillas: "No vamos a decir que somos tontos en nuestra propia revista".
La verdad es que nunca he pensado que los encargados de la Villa del Libro sean tontos; el retraso en cualquiera de sus manifestaciones, también en la inteligencia, tiene todo mi respeto y no lo considero objeto de crítica por cuanto es inevitable. Lo que sí me parece criticable es la incompetencia, la incuria y la inconsciencia.
Argaya saldrá, pues, sin mi artículo. Se trata de un monográfico sobre la Villa del Libro y no puede haber en él más que alabanzas y adhesiones inquebrantables. Una pena, porque lo que diferencia a una revista de cultura, como se define, de una hoja parroquial, suele ser el debate.